¿Cómo organizarnos contra el gasolinazo?

¿Cómo organizarnos contra el  gasolinazo?

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Se podía anticipar que el movimiento contra el gasolinazo se mezclaría (en lo sucesivo), con las consecuencias de la aplicación de la doctrina estratégica del “Choque de civilizaciones” a México, por parte de la nueva administración norteamericana.

Necesitamos clarificar y tematizar- el panorama. Elucidar las interpretaciones, posicionamientos, y estrategias emergentes, para responder a los desafíos -sin precedentes-,  con que -de modo diferenciado- enfrentamos los distintos sectores de la sociedad mexicana, junto a los migrantes, el giro del vecino país.

Antes, mi propia interpretación. La doctrina estratégica del “Choque de civilizaciones” desarrollada por Samuel Huntington, [que debe estar regodeándose con fruición indecible en su tumba]. Autor -también- del libro  ¿Quiénes somos?, que fue elaborado -justamente- para definir la identidad norteamericana, y la del enemigo existencial correspondiente [empleando el esquema amigo/enemigo]. Especialmente importante, por lo que a nosotros concierne, la identificación del “enemigo”, con la población migrante de origen latino (junto a otros, que habría que analizar).

Está construcción de ambos polos identificatorios [amigo/enemigo], con rasgos raciales, religiosos, idioma, etc., sirve para construir el campo  político, con que el Imperio del Caos (Alan Joxe) será proyectado en lo sucesivo. Y ello, reelaborando para sus necesidades/uso los términos  con que Carl Shmitt, definiría su concepto de lo político, entendido como  una relación antagónica entre amigo/enemigo,  durante la época del nazismo.

Se trata de un esquema que implica la destrucción de la política, (como actividad colectiva reflexionada y lúcida), es decir, destrucción de la democracia representativa clásica, (con mucha mayor razón, de otras prácticas democráticas  “participativas”, formas de democracia directa, etc.).

Asistimos a la entronización de “lo político”, es decir al ejercicio de un poder descarnado, “privatizado”, donde las decisiones son tomadas por el líder máximo [y su cúpula], completamente oligárquicas, etc.

Una de las claves de la unidad -y la mortífera eficacia- de este tipo de regímenes, estriba en el “odio al enemigo”. Recurriendo a un discurso –ficcionalizado por el poder, con todos los efectos terribles que conocemos- construido arriba, basado en la criminalización,  “animalización”, persecución, eliminación del enemigo. Una enemistad existencial constantemente alimentada por los ideólogos del régimen, y asumida por un número -creciente- de seguidores.

Así construido -el “enemigo”-, se vuelve una significación imaginaria social central,  gracias  a la activación de todos los vectores y medios disponibles, para  generar una movilización total de la “mayoría moral” –unificando y homogeneizando- los corazones y las mentes, del “pueblo elegido”, [fabricación continua  de “ejemplos”, etc.].

De ser verdad, esto exige cambiar nuestros marcos mentales. Sin negar la importancia de las consecuencias económicas negativas para ambos países (de hecho, encubre como los beneficios principales son para el 1%, etc.). Lo fundamental, si lo anterior es correcto-, es que será imposible  revertir las nuevas políticas hacia México -y otros países-, limitándose a demostrar los modos en que se perjudicaría a diversos sectores económicos. Nuestras claves: esquema amigo/enemigo, uso perverso de la “criminalidad instituida”, etc.

Todos los análisis coinciden, en que México se encuentra en una posición de extrema debilidad… [“atado de los pies en un rascacielos”]. Entraremos a una espiral brutal -depresión económica, desgarramiento social, tendencias autoritarias, etc.,-  que nos empuja hacia la siguiente “Gran Bifurcación”: o bien, un cambio de régimen por la vía hetero-totalitaria;   o bien, la reinvención de México, la construcción de un proyecto de nación capaz no solo de revertir la “explosión del desorden”  que deliberadamente nos han “recetado”, sino, también,  capaz de garantizar que la respuesta de forma al poder constituyente de una mayoría social [en germen],  así como,  de encontrar las vías para una salida digna, justa, no violenta. En suma, la construcción de un proyecto de país, de un mundo común, para todas y todos.

La situación nos exige aplicar -y articular-  esfuerzos colectivos inmensos. Es vital, reinventar  metodologías de democratización efectiva, que deben implementarse desde un principio. Subrayemos cómo, el proceso -ahora-, es mucho más importante, que  los resultados [un cambio de régimen].

La crisis fiscal del Estado se profundizará rápidamente. La lucha por la eliminación de algunos impuestos, incluyendo el de la gasolina, debe ser considerada, también desde esta perspectiva. La marcha del 31 contra el gasolinazo, debe (re)pensarse,  trazando las “estrategias emergentes” para  fortalecer y darle  continuidad al movimiento.

El gasolinazo debe integrarse a un conjunto de respuestas ante las implicaciones y consecuencias de las medidas implementadas en EEUU, que nos afectan de manera directa. ¿Qué tipo de estrategias -y contrapoderes- necesitamos? Soluciones colectivas; nueva institucionalidad social, más allá del Estado; auto-organización -horizontal-  para cambiar las reglas del juego; apoyo mutuo, solidaridad.

No subestimemos la capacidad de la nueva administración EEUU, para imponer sus políticas. Ni recaigamos en falsas ilusiones sobre nuestras élites políticas/económicas/etc.  Concentrémonos  en construir un proyecto alternativo: movimiento, nuevas alianzas -locales e internacionales-, lenguajes, prácticas, etc. En síntesis: una verdadera creación política…a la altura de los tiempos que corren. ■

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