La potencia dramática de Juan Rulfo

La potencia dramática de Juan Rulfo
El Llano obra teatral. Adaptación y dirección de Iván Guardado. Manuel Trejo actor. Foto de Cosme Rada.

La Gualdra 276 / Teatro / Rulfo 100 años

En los cuentos que conforman El Llano en Llamas me he topado con un mundo violento, hostil e inesperado. Una realidad cruda, vigente. Cada historia nos presenta personajes que confrontan su vida desde puntos límites en los que son obligados a tomar decisiones. Me es inevitable imaginar su puesta en escena, en la lectura. Los diálogos coloquiales y con dinamismo construyen situaciones y personajes potentes para el escenario.

Los cuentos de Rulfo tienen ya un gran historial en adaptaciones para teatro, cine y ópera; y es que en ellos encontramos historias y personajes que resultan vigentes no sólo en nuestro país (no por nada Rulfo es uno de los máximos exponentes de la literatura de México).

En sus textos es claro el afán por evidenciar el país clasista y deteriorado en su sistema político en el que vivió, y convivió, al desempeñarse como servidor público, y en el que actualmente vivimos bajo la misma premisa: este país está jodido por una mala política corrompida por los intereses de partidos que no velan por el desarrollo del pueblo. A pesar de los años transcurridos desde la publicación de estos cuentos, en la actualidad resultan historias vigentes. Los campesinos que son sobajados y manipulados por su condición socioeconómica y cultural son enfrentados a sus luchas personales y son consumidos por sus deseos y acciones que los exponen como seres irracionales en situaciones extremas, capaces de asesinar.

La psicología de los personajes es tan compleja que les permite deambular por los extremos y alertan al lector de sus contradicciones e incluso también de sus convicciones. Un personaje complejo es aquél que se contradice en sus acciones, su pensamiento y su decir; en este sentido Rulfo logra construir personajes con gran complejidad dramática, exponiéndolos dentro de situaciones sarcásticas que resultan graciosas por su forma, pero deprimentes en su contenido.

Los protagonistas de los relatos rulfianos muestran sus infiernos personales y colectivos, sus carencias, su doble moral, son universales. En Anacleto Morones, por ejemplo, un séquito de mujeres llega hasta la casa de Lucas Lucatero, antiguo ayudante y nuero del desaparecido Anacleto Morones, a pedirle que interceda por ellas para santificar a su antiguo patrón. Todas buscan purificar a un hombre que finge ser una persona milagrosa. Anacleto, toma conciencia del poder que otorga la fe, el pensamiento mágico; aprovecha el momento y el estatus que le dar ser el ayudante del desaparecido milagroso para abusar económica y sexualmente de las devotas. Lucas Lucatero devela durante la narración el verdadero carácter de Anacleto Morones, mientras que las mujeres en su diálogo muestran estar conscientes de la realidad de ese falso santo. Sin embargo, sus pensamientos no corresponden con sus acciones, dado que buscan santificar a un charlatán para rezarle en un altar de su iglesia. La acción dramática es inherente a esta situación y nos presenta personajes humanos arrastrados por sus necesidades sexuales y pasionales, pero que ante la sociedad buscan ser catalogados como seres correctos, fieles de los rezos y las buenas costumbres.

En Rulfo hay drama, hubo drama desde pequeño: tuvo un primer acercamiento con la muerte a los 6 años de edad ya que su padre fue asesinado en el marco de la lucha cristera y cuatro años después muere su madre. Creció en una villa rural dominada por la superstición y el culto a los muertos, lo que marcó definitivamente su narrativa.

La tierra, la ausencia, la muerte, la búsqueda de alguien o algo, son una constante en el motor de acción de estos personajes, que bien podrían estar dialogando en la mente del lector como en un escenario frente a un espectador. Su cotidianidad en situaciones extraordinarias es trascendental para el ámbito dramático; hay un tipo de sutileza en su habla, que a pesar de ser coloquial, vuelve poético cada parlamento en su narrativa. Su mundo es un infierno en el que deambulan vivos y muertos y en donde hay cuentas pendientes. Hay una ausencia en sus personajes que los impulsa a accionar. Coraje y remordimientos. Alevosía que pone en situación de juzgar y ser juzgado.

La búsqueda del padre, del hijo, de la justica, de su tierra, del milagro, permite mundos en narraciones que no se quedan en la linealidad del discurso, sino que es un vaivén que devela al lector historias cercanas a nuestra realidad, que nos trasgreden y que nos permiten imaginarlas sobre un escenario.

 

* Director de La Ciénega Teatro, Zacatecas.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_276

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