¿Cómo dar continuidad y expansión al movimiento social emergente?

¿Cómo dar continuidad y expansión al movimiento social emergente?

La confluencia social en la explanada del Congreso, convocada a partir de este lunes, y que intentará constituirse como plataforma de un movimiento de movimientos, tiene como uno de sus objetivos centrales, generar articulaciones, procesos de subjetivización y redes concretas donde se apuntalen o condensen, en su materialidad misma, nuevos tipos de apoyo mutuo entre las diversas figuras/ sectores sociales, provenientes de la heterogeneidad efectivamente existente, en la que las fronteras son tan marcadas.

Basta pensar en las diferencias que se dan, por ejemplo, entre los habitantes de las zonas rurales, que solo obtienen un ingreso con sus cosechas, y que tienen que sobrevivir el resto del año, sin redes de seguridad existencial, obligados -por ello- a emigrar, y los de las zonas urbanas, que sobreviven en la economía informal, y aunque puedan tener un abanico un poco más amplio de actividades, por medio de las cuales logran sobrevivir, lo hacen en medio de una precarización creciente, o quienes dependen de la economía estatal, y quienes de la economía de mercado, y toda a jerarquía de los salarios y de las rentas. Todos, parte de una economía que funciona como una cubeta llena de agujeros, por los que se fuga hacia afuera la riqueza producida.

El gasolinazo afecta a todos, pero lo hará de manera diferenciada, profundizando las desigualdades ya existentes. Por eso es de vital importancia, reflexionar -juntos-, en diversos planos de análisis. ¿Qué tipo de espacio público-político puede funcionar como articulador de esa heterogeneidad, que logre darle cierta continuidad al movimiento? Considerando además que tiene también diferentes formas de organización, ideologías, experiencias de resistencia, es decir, una “composición política”, que complejiza la fragmentación de la “composición social” arriba bosquejada.

Con ese contexto, existe una tendencia muy visible, a “representar” al movimiento, lo que reproduce la separación entre dirigentes y representados, y acelera las luchas diferenciales por el poder (interno). Una dinámica que en lugar de articular, divide, impidiendo el acceso de todos a todo el poder explícito existente en los espacios recién construidos, es decir, no hay igualdad efectiva, dentro de esa comunidad política emergente, lo que implica que se está operando con esquemas de repetición, con una visión anquilosada, que bloquea el despliegue de la creatividad social, impidiendo que puedan engendrarse nuevas significaciones sociales, nuevos valores, nuevas prácticas, nuevas identidades, procesos instituyentes.

En la asamblea preparatoria a la marcha, (que dicho sea de paso, tuvo una capacidad de convocatoria, que rebasó positivamente las expectativas), declinándola con distintos términos, se enfatizó, la idea de abrir el proceso para incorporar al movimiento a otras -nuevas- figuras/sectores sociales, si bien, la forma marcha/mitin/oradores (aunque se abrió la lista, ampliándola), volvió a imponerse. Una parte importante de quienes acudieron, se retiró antes de llegar a la explanada, o entrando a la misma, etc., etc.

El día anterior, en la Plaza de Armas, con un grupo mucho más reducido, me pareció interesante el ejercicio de “liberación de la palabra”, aunque los oradores espontáneos apuntados, se limitaban a pronunciar sus respectivos discursos, salvo uno que intento abrir un intercambio de opiniones con un asistente. Daba una idea mejor de la pluralidad de puntos de vista, de formas de experimentar la situación, y enriqueció nuestro modo de ver cómo nos afectaba y qué podíamos tener en común, los que nos encontrábamos manifestándonos esa tarde/noche.

En este mismo sentido, en la Asamblea previa, algunas intervenciones me parecieron particularmente atinadas. La de bajar a ras del suelo las propuestas, hasta volvernos capaces de… “escuchar cómo crece la hierba”, para cuidar esa frágil y vivaz plantita de la verdadera democracia, o quien proponía, no pronunciarse como portavoz de x organización y/o partido (o cuasi-partido), sino la de hablar como ciudadanos o ciudadanas, cada uno con su propia voz.

Habría que revisar  el movimiento de ocupación de las plazas, (Plaza Tahir, Plaza Sintagma, Plaza del Sol, Occupy Wall Street, etc.), pensar en las herramientas que utilizaron con cierto éxito: privilegiar exclusivamente la voz propia de cada ciudadano/ciudadana participante (se pueden valorar mejor -ahora- sus pros y sus contras), la toma de la palabra entre todos los participantes, la rotación de las portavocías, las diversas comisiones y sus funciones, la señalética inventada para comunicarse horizontalmente -acuerdos, desacuerdos, votaciones-, etc.

Desatar ese tipo de creatividad (no quiere decir copiar) puede ayudarnos a cambiar el imaginario democrático zacatecano, el conformismo generalizado convertido ya en hábito/coraza, que impide la simpatía y la participación de todas y todos aquellos, sin cuyas ideas/ sentimientos/acciones difícilmente lograremos ir más allá. ¿Cómo ir más allá de ese primer “techo de cristal”, (o “camisa de fuerza”)?…¿de qué manera podemos comenzar a aflojar las cadenas, los marcos mentales- que nos impiden emprender creaciones políticas que como en Salaverna, sean ejemplares, y nos ayuden a emprender ese cambio que todos anhelamos? ■

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