El presupuesto participativo y gobiernos locales

El presupuesto participativo y gobiernos locales

Desde los años 70s los movimientos sociales han enfrentado una lucha contra la centralización de la riqueza y el poder, que se refleja en la desarticulación ciudadana y el desequilibrio del sistema político contemporáneo,  el cuestionamiento sobre la distribución de los recursos destinados a cubrir las necesidades en los municipios por parte del gobierno es cada día mayor, dando origen a la búsqueda de nuevos procesos de re-democratización en Latinoamérica, que permitan combatir los problemas relacionados con la gobernabilidad y legitimidad, promoviendo un escenario de democracia participativa.

Este tipo de democracia no debe estar limitada a la elección de quienes nos han de gobernar, debe ser una extensión de las facultades de la sociedad hacia la asignación y uso de los recursos destinados a satisfacer nuestras propias necesidades, recordemos que los sistemas de participación ciudadana surgen como una condición necesaria para lograr una mejor calidad y que esto se logra a través de la organización social, transformando un proceso de participación delegativa en un derecho de participación democrática.

Es en Porto Alegre (1989), en donde se origina este modelo de participación social en la asignación y administración de los recursos municipales, 140 municipios brasileros inician un proceso de re-democratización, cuyo objetivo era la implementación de un “Presupuesto Participativo”, que lo llevó a ser público y premiado nacional e internacionalmente por sus grandes alcances.

Los distintos escenarios de la democracia participativa local, así como los procesos de innovación se disponen en el marco adecuado del presupuesto participativo, en donde las decisiones no se toman solamente en el nivel político-técnico, sino que la población a través de debates, consultas y grupos representativos, determina, decide y da seguimiento al uso de los recurso públicos municipales y participa en los procesos de decisión de dónde y cuándo se habrán de asignar con base en sus prioridades, dando origen al diálogo entre el gobierno municipal y la sociedad para la definición de estrategias efectivas, es decir, el presupuesto participativo se entiende como un proceso en el que podemos actuar y decidir sobre los asuntos públicos en la asignación de los recursos.

Si bien con ello se busca la participación de la población sobre las decisiones del presupuesto público, esto solo significa el punto de partida ya que representa también una herramienta de transparencia, control, enfrentamiento de la corrupción y el clientelismo, por lo que la participación de la población en la definición de las políticas municipales, no debe ser considera solamente como una opinión.

Este proceso de participación ciudadana en los asuntos públicos presupuestarios busca la mejor solución a los problemas plateados por la propia sociedad que se encuentra afectada de manera directa, y es a través del análisis y estrategias por parte del municipio que se busca satisfacer las necesidades planteadas. Otra de las características del presupuesto participativo es que logra una mayor transparencia en la distribución de los recursos públicos, es decir, se conoce a quien y de qué manera se aplican y distribuyen, lo que propicia un ambiente de reflexión activa y solidaria a causa de las oportunidades gestadas de conocer y dialogar los problemas y demandas del resto de la comunidad, mejorando la comunicación entre la administración municipal y la ciudadanía, lo que brinda un sentido de empoderamiento.

Los recursos que se consideran limitados son gestionados de forma transparente, la participación comunitaria inicia con la definición de prioridades y da paso a la fiscalización social que lo convierte en un método de control ciudadano. Si consideramos la experiencia de Brasil, el presupuesto participativo representaría tan solo entre el 25 y 28% del presupuesto asignado al municipio para el ejercicio total, ya que el asignado a salarios y gastos corrientes y fijos queda fuera de ese marco. Es así como la experiencia publicada en Sao Paulo (2003), define al presupuesto participativo como un instrumento eficaz para importantes conquistas políticas, económicas y sociales, que se ven reflejadas en:

  • Mayor transparencia en la elaboración y ejecución del presupuesto.
  • Mayor control social al presupuesto de las finanzas públicas.
  • La construcción de nuevos criterios para la distribución de los recursos que posibiliten atender a los más pobres.
  • Cambios en los sistemas de recaudo que permitan el aumento de los recursos públicos.
  • El enfrentamiento de la corrupción y el clientelismo.
  • El aumento de la legitimidad de la administración municipal.
  • Compartir el poder entre el gobierno y la sociedad.
  • El fortalecimiento de la cooperación y la solidaridad.
  • Afirmación de la cultura de diálogo y de la corresponsabilidad entre gobernantes y población para los recursos públicos.
  • Movilización de sectores sociales organizados y no organizados.
  • La educación para una ciudadanía.
  • Una ampliación de la esfera pública.

Por otro lado, este modelo tiene un enfoque territorial, que contempla las particularidades  y recursos específicos del municipio, de tal forma que aunque se estandaricen los métodos y procedimientos para la asignación, distribución y aplicación del Presupuesto Participativo, estos métodos son flexibles a las necesidades de la población, por lo que no se encuentra reglamentado constitucionalmente, sino que esta lineado por un reglamento interno, razón por la cual el compromiso y la voluntad política que estén dispuestos a adquirir por un lado el municipio y por el otro la sociedad es un punto esencial para iniciar el proceso del Presupuesto Participativo.

Las condiciones fundamentales con las que debe integrarse el modelo de Presupuesto Participativo contemplan una serie de conocimientos técnicos y políticos por parte del gobierno municipal que coadyuven en la identificación de las características, problemas y necesidades  referentes a la infraestructura, economía y políticas sociales,  lo que brinda mayor certeza en el establecimiento de prioridades y en la identificación de problemas y soluciones estructurales que pudieran ser confundidas con efectos del problema, razón por la cual es necesario combinar las demandas de los ciudadanos con los criterios técnicos de carencia por parte del gobierno para así definir a que será destinado el Presupuesto Participativo, para ello se pueden establecer distintos criterios como: 1) criterios temáticos, con la definición de grandes temas que habrán de priorizarse como: salud, bienestar social, infraestructura, educación, empleo, etc; 2) criterios de distrito o barriadas, en donde se valoran las propuestas presentadas por la sociedad y; 3)criterios técnicos con la estimación del grado de dificultad para la realización de la inversión y así dar paso a la implementación de Políticas Públicas con base en las necesidades territoriales.

 

Algunos elementos previos a la puesta en marcha del presupuesto administrativo.

Para que el proceso de presupuesto participativo funcione debe de considerar elementos  previos a la puesta en marcha, como ya se hizo mención el compromiso de la clase política hacia la población es vital, la transparencia en la gestión de recursos y proyectos y el porcentaje presupuestario municipal que será destinado a este modelo de participación ciudadana forman parte de el mismo, así como el compromiso de la sociedad y los distintos actores. Los cambios en la cultura organizacional de los ayuntamientos que pretenden establecer el proceso del presupuesto participativo en su territorio deben estar encaminados a alcanzar los objetivos planteados, a los cuales a continuación se les da una breve descripción del proceso de su funcionamiento y operación, sin pretender que esta descripción sea un proceso definitivo en la implementación de este modelo.

Antes de la implementación del presupuesto participativo, es necesario que que se generen  alianzas, acuerdos y convenios entre la ciudadanía y la clase política municipal, los cuales no deben de ver este proceso de participación como una iniciativa de pérdida de poder, en este sentido, la puesta en marcha de esta iniciativa debe de contar con el acuerdo de todos los partidos políticos existentes en el municipio para que de esta forma la iniciativa tenga estabilidad y continuidad al momento de la relegación de partidos.

Por otra parte, una importante condición previa a la implementación del presupuesto participativo es la honestidad y transparencia en la gestión municipal, asumiendo estrategias de gobierno colaborativas en la cual se aborda la capacidad para generar respuestas adecuadas a los problemas públicos planteados desde la ciudadanía, hacia el circuito de representación política, así como la rendición de cuentas y transparencia en la gestión.

Otro elemento que se debe de considerar en la implementación de este sistema de participación local es la cantidad del porcentaje presupuestario que se someterá al debate y participación ciudadana, puesto que uno de los mayores problemas municipales es la adquisición de ingresos propios, algunos investigadores sobre el tema de participación ciudadana como Yves Cabannes (2004) menciona que “no existe un porcentaje óptimo de presupuestos municipales que lo pueda ejercer la ciudadanía, más bien, eso depende de las características y necesidades que se tenga en cada región, de la voluntad política y de la capacidad de presión ciudadana”, aunque la experiencia nos marca que este porcentaje debe ir  en aumento año con año en la medida que esta experiencia se consolida y gana confianza tanto en el medio político como en la población.

En este mismo sentido otra condición imprescindible para el desarrollo del presupuesto participativo es el compromiso de la ciudadanía en el establecimiento de la reglamentación y funcionamiento, es decir, el establecimiento de normas y reglas que rijan este proceso participativo local, la cual debe ser elaborada y establecida por la ciudadanía en conjunto con el gobierno municipal y un equipo técnico, sin olvidar a los grupos de interés como las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), Instituciones de Educación Superior (IES), Instituciones y Programas Gubernamentales, Grupos de Productores y Productoras de la región etc. Recordemos que uno de los grandes retos del presupuesto participativo es el gran segmento poblacional al que le son indiferentes los procesos que demarcan un desarrollo social.

Un elemento adicional en este proceso, es referido a los cambios de la cultura organizacional de los ayuntamientos, debido a que la implementación del presupuesto participativo origina profundos cambios en las practicas institucionales por lo que estos procedimientos deben adaptarse a la nueva lógica de la participación, asegurando el acceso a la información para facilitar la toma de decisiones, se trata, en sí, de un cambio de una administración pública cerrada, de procedimientos y rutinas estandarizadas a una más dinámica y versátil en sus actividades y formas de resolución de problemas planteados y dispuesta a colaborar con la población.

Por ultimo encontramos una gran lista de responsabilidades colaborativas entre la ciudadanía y el gobierno entre los que podemos encontrar la información y capacitación de los actores implicados, difusión del proceso de participación, constitución del grupo motor, elaboración de auto reglamentos, preparación de asambleas y reuniones ciudadanas, priorización de propuestas y al finalizar una evaluación del proceso, como se hace mención arriba, este documento no pretende ser un proceso definitivo puesto que cada municipio, región o territorio tiene características distintas una de la otra, lo que dependerá más bien, de la adaptación según las necesidades de cada región.

Podemos decir entonces que la lucha por una democracia que brinde condiciones de igualdad en los procesos de intervención de la administración pública  municipal ha permitido nuevas formas de la dinámica participativa de la ciudadanía hacia los gobiernos locales, estos procesos permiten que los ciudadanos tomen la iniciativa de plantear soluciones estratégicas a problemas que los afectan, por medio de la designación y seguimiento de los fondos públicos, proceso al cual se le denomina como Presupuesto Participativo.

Este modelo de presupuesto participativo sin lugar a duda representa un antídoto a los vicios que se han formado en las administraciones municipales y grupos de poder, debido a que es una herramienta transparente que enfrenta la corrupción y el clientelismo de los partidos políticos contemporáneos, frenando los procesos de desarticulación y aumentando la democratización y participación social, lo cual legitima la gobernabilidad democrática, luchando contra la apatía social y la resistencia de la clase política de la administración municipal.

Para finalizar, es necesario enfatizar en que el modelo de Presupuesto Participativo integra un proceso en el cual la sociedad y el gobierno municipal trabajan en conjunto, empoderándose con el territorio y dando solución a los problemas que realmente lo atañen e impiden el desarrollo.

 

 

Bibliografía

Chávez, Teixeira Ana Claudia, Garzia de Garzia, Albuquerque Maria do Carmo y Puntual Pedro. (2003). Presupuesto Participativo, Democratización de la Gestión Pública y Control Social. Instituto de Estudios, Formación y Asesoría en Políticas Sociales.

Díaz, Ana María (1996). Reseña de Municipios y Reforma del Estado, Política y Cultura, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilc, Distrito Federal, Mexico, Redalyc.

Francés, García Francisco y Carrillo Cano Antonio (2008). Presupuesto Participativo, Guía Metodológica de los Presupuestos Participativos, Colectivo Preparación, pags 30-32.

 

Iosu Perales (2007). Poder Local y Democracia Participativa en América Latina

Yves Cabannes (2004). “72 Respuestas a las 72 Preguntas Frecuentes sobre los Presupuestos Participa­tivos”. Campaña Global para una Mejor Gobernanza. UN-HABITAT.

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