Alba de Papel “Patria mía, en piso de metal, vives al día…”

Alba de Papel “Patria mía, en piso de metal, vives al día…”

Entre muchas denominaciones, Ramón López Velarde, “el poeta nacional”, ha sido llamado también el poeta cívico y recientemente lo han citado como el poeta del medio ambiente, la razón pudiera ser la necesidad de fortalecer en horas oscuras, como las que hoy se viven, los conceptos de identidad y de patria, bajo el enfoque de lo que entendemos por mexicano y nacional de un territorio marcado por la desigualdad y una compleja diversidad.

Un año más para recordar el centenario del fallecimiento del extraordinario poeta nacido en Jerez, Zacatecas un 15 de junio de 1888 y perecido el 19 del mismo mes en 1921, justo a los 33, la edad agónica y triunfal en el espacio temporal de un país convaleciente, herido, que se rehace lentamente al ardor de la transformación, y que 100 años después, sigue clamando justicia y un nuevo modelo de gobernanza, sin corrupción.

Coincidente también en esta celebración, la realización de las elecciones más amplias y significativas en muchos años en la historia política de México, que refrendan justo a la mitad del mandato presidencial de quien hoy manda, el triunfo que si no fue absoluto – y qué bien para la democracia que se pretende construir-, si legitima el poder y el gobierno que ejerce sobre los mexicanos.

Una causalidad que pone de relieve la importancia del legado artístico de Ramón López Velarde como el poeta del porvenir, aquel que nos obliga con fervor a leer y a releer su obra, su poesía aritmética, religiosa, profética, desafiante, atemporal y sincera en su idea y consumación de bosquejar un ideal de patria, que describió como “impecable y diamantina”, acaso para reforzar nuestro adalid de lucha por la cultura de los pueblos y sus comunidades de origen.

“Suave patria”, es un canto supremo para honrar la riqueza cultural de México: su sincretismo, sus tradiciones, sus mujeres, sus monumentos y su glorioso pasado prehispánico. Este poema se alinearía a “Que no hay obra de arte, sin conflicto”, como lo relata el querido maestro Vicente Quirarte en su texto “Novedad de la patria”, cuando reflexiona sobre la obra del bardo jerezano, refiriéndose a su plenitud, apego y juicio crítico de la nación mexicana.

El poema está ligado a la múltiple interpretación de sus lectores, pero hay una pregunta necesaria ¿Cuántos lo hemos leído?…Por dar un ejemplo, hasta hace algunos años, Carlos Pellicer en su natal estado de Tabasco, era reconocido y leído por su pueblo, en Zacatecas y el resto del País, no podríamos saber las edades, ni el número de lectores de López Velarde, cuya obra, sólo puede vivir y renacer a través de cada nuevo lector.

Hace dos décadas en Jerez, en una lectura de poemas, Efraín Bartolomé refirió la grandeza de Ramón López Velarde, y la ingente necesidad de difundir su obra en los niños y jóvenes de todo el País, comparando su valor con la plata extraída de las minas zacatecanas que son famosas a nivel mundial.

La lectura de su obra, podría decirse que es una asignatura pendiente, porque representa la recuperación de la palabra a través de la poesía y de la prosa, y esto forma parte de una significativa dimensión de la cultura, la única vía de la educación y de la libertad, del amor y del gozo espiritual.

Hay indudables esfuerzos en esta labor de difusión: 39 años del Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde” dentro del Festival Internacional impulsado por la Universidad Autónoma de Zacatecas a través del tenaz trabajo de su más grande promotor, el poeta José de Jesús Sampedro y el apoyo del Instituto Zacatecano de Cultura que honrosamente lleva el nombre del vate jerezano.

Suman ya 24 jornadas lópezvelardeanas organizadas por el Gobierno de Zacatecas a través de su organismo mayor de cultura, y este año ha contado con los apoyos de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal, el Colegio Nacional y el Instituto Cultural de Aguascalientes, con un generoso programa titulado “Ramón López Velarde” en su Centenario (1921-2021) que en este marco entregará la Medalla y Premio Iberoamericano al escritor Ernesto Lumbreras por su Libro “Acueducto Infinitesimal: Ramón López Velarde en la Ciudad de México (1912-1921).

Para cerrar el festejo, el Jefe del Ejecutivo Federal acudirá a Jerez de García Salinas este próximo 19 de junio, al acto conmemorativo de los 100 años del fallecimiento del poeta y de la publicación del poema “Suave Patria”, convendría aprovechar que el gobernador electo de Zacatecas, ante la complejidad de la responsabilidad que asumirá en su gestión, replanteara al presidente de México, el desafío pendiente en su administración, de otorgar mayor presupuesto a la cultura de los estados y de las instituciones federales que la promueven y que están sometidas a la precariedad, hecho que confunde la comprensión cabal de cómo se ejerce la austeridad republicana.

Junio por muchas razones, es un mes triste, sus inaugurales gotas de lluvia son como aguijones que pinchan el alma, y sus primeros fríos entumen el respiro, el andar y duele la memoria, no obstante, resplandece en él, la fuerza de géminis, su constante lucha por sentir el abrazo de la vida.

Nota: El título de este artículo fue tomado del poema “Suave Patria” de Ramón López Velarde, que completa la estrofa… “de milagros, como la lotería”.

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