Sarahí

Sarahí

Encontrar una persona que abrace nuestras causas y que luche las batallas propias es muy difícil, estoy convencido que incluso las medias naranjas no existen ya que ni los dedos de una mano son iguales. Menos aún, ni entre los hermanos de sangre existen similitudes de carácter y a veces ni de rasgos físicos. Por ello, me considero muy afortunado de compartir mi vida con Sarahí quien pese a muchas adversidades se ha mantenido firme a mi lado; en nuestros inicios como pareja, harto complejos como los incipientes momentos de unión de muchos, tuvimos que comer teniendo como mesa una reja de jitomates, también algunas noches, el frío no permitió conciliar el sueño, si acaso algunas bolsas de dormir atemperaron nuestras gélidas auroras. Nuestro vehículo de entonces, nos obligaba a parar cada cierto tiempo ante lo elevado de su temperatura que hacía mancuerna con el nivel tan bajo de la gasolina; a veces había para comer bien y otras, apenas lo necesario. Hombro a hombro hemos construido nuestra relación, con altas y bajas como la montaña rusa, como todas las relaciones humanas. Haciendo un recuento de nuestros años juntos, he encontrado mucha solidaridad, amor y lealtad y, es que también es mí aliada en mis recorridos al semidesierto, en mis campañas fallidas para director, es mi asesora en muchos aspectos: técnicos, metodológicos y hasta de imagen. Debo confesar que el que escribe es muy complejo en el ámbito personal, sin embargo, el esmero que pone en mi persona es mucho, trata siempre de complacerme pese a los años que nos separan por edad y que a la postre, me ubican por debajo de su madurez. El tiempo avanzó y algunos problemas de salud que ella padeció, nos fueron confirmando lo solitario que era nuestra unión, aunque la casa se fue llenando poco a poco de muebles se sentía el vacío en ciertos lugares de nuestro hogar. Así, llegó a nuestra vida el Chato, mascota a la que quisimos mucho, fue un fiel perro que nos acompañó, más allá del territorio de Zacatecas, siempre bien portado y cariñoso, su vida terminó abruptamente cuando un nefasto humano lo atropelló al faltar solo un mes para el nacimiento de nuestro hijo. Todavía duele el recuerdo de nuestro querido perrito, la vida siguió y llegó a nuestra vida el anhelado y amado hijo al que llamamos Santhiago quien nos ha colmado de felicidad y nos ha unido aún más, con todo y las múltiples sesiones fotográficas que pese a mi oposición, hemos tomado desde el embarazo, el bautizo, vestidos de los integrantes de KISS, del día de las madres etc., creo que ya me estoy acostumbrando y ya me están gustando pues hasta agarro pose. He sido muy feliz al lado de Sarahí aunque no me gusta mucho decirlo pues dicen que no hay que gritar lo feliz que es uno pues la envidia tiene oídos muy grandes y no faltará más de una mala voluntad. En el peor episodio de mi vida que viví al infectarme de Covid-19, nunca pensé que actuaría como lo hizo, arriesgándose a enfermarse ella misma y afectar a Santhiago, vi sus manos quemadas por el cloro, supe que sufrió mucho, se empeñó en que yo siguiera adelante con nuestra vida, me mandaba audios, videos, fotos de nuestro hijo y de momentos tan entrañables como los que hemos pasado con mi familia en Celaya, me recordaba lo mucho que me gusta la comida de allá y la promesa hecha para volver a la playa. Sarahí hizo todo para que yo sobreviviera, habló con las personas indicadas, se asesoró, consiguió tratamientos y corrió por medicinas cargando con mi hijo, incluso cumplió mis antojos como la de comer menudo algún domingo frío y airoso. Sarahí es una mujer que admiro mucho y que ido conociendo poco a poco, es un tornado con vientos huracanados, gritona y como toda dama, un cúmulo de sentimientos hormonales. Su pasado fue intenso y el mío también, estamos hechos en la cultura del esfuerzo y pues gracias a ella, Santhiago y yo, estamos a buen resguardo, espero que la vida no me vuelva a tumbar y que ya todo vaya bien. Deseo de todo corazón que nuestra vida juntos sea cada vez mejor pues estoy cierto de corresponderle por todo lo que ha brindado al que escribe, por todo el esmero en cuidar y criar a Santhiago, este último, es ser maravilloso que se va consolidando como un pequeño torbellino que requerirá mucho de nosotros. Sarahí, ahora que es tu cumpleaños quise escribir públicamente lo que significas para este mortal y quiero que sepas lo agradecido que estoy contigo por todo lo que haces por nosotros, por todas las luchas que hemos emprendido y por los proyectos futuros; simplemente TE AMO. Muchas Felicidades!!!

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