Comentarios Libres PRI, Miguel Alemán y los cachorros

Comentarios Libres PRI, Miguel Alemán y los cachorros

En tiempo electoral, conviene rememorar el origen y esplendor de la vida del Partido Revolucionario Institucional, para darnos cuenta cuál fue el grado de descomposición que sufrió hasta llegar a su autodestrucción, hoy carente de cuadros que le permitan garantizar un triunfo arrollador el 6 de junio próximo frente a MORENA, partido en el poder. No obstante los errores en que ha incurrido este último, ninguno de sus opositores, PRI y PAN tienen hasta ahora, en que estoy escribiendo mi colaboración, ninguna posibilidad de hacer gran contrapeso.

A pesar de que las campañas de desprestigio en contra del gobierno de AMLO, tienen el propósito de intimidar y confundir a la ciudadanía, la historia no se debe olvidar, así como la extensión del poder a grupos privilegiados; tampoco los vicios que permitieron “concesiones económicas a sectores allegados al poder”; un fortalecido presidencialismo; un saqueo desmesurado y, nombramiento del sucesor presidencial mediante lo que se conocía como “el dedazo”.

Al respecto, considero muy oportuno lo que Francisco Cruz Jiménez, escribe en el preámbulo de su libro “Los Juniors del Poder”. Me permito transcribir:

“ Con el poder absoluto que le confirió la Presidencia de la República, apenas tomó posesión el 1 de diciembre de 1946, Miguel Alemán Valdez puso en marcha un plan que tendría repercusiones históricas: rebautizar al Partido de la Revolución Mexicana (PRM) con el nombre de Partido Revolucionario Institucional (PRI), depurar a sus militares y desaparecer conceptos impuestos en dos administraciones anteriores por el general Lázaro Cárdenas del Río, como aquel de lucha de clases para “transformarlo” en cooperación de clases sociales o, mejor dicho, capitalismo a la mexicana.

No obstante, a pesar de que el país ha pasado por ajustes y transformaciones sucesivas, todo sigue igual. Los mecanismos impuestos por el alemanismo sedujeron para siempre a las castas divinas, liderazgos y clanes familiares del partido en el poder. Si bien al principio no se percibieron con toda claridad o la prensa anodina y aduladora no los quiso ver, a la larga sus consecuencias serían catastróficas porque el país terminaría por degenerarse en dos clases sociales dominantes: por un lado, la aristocrática, depredadora y camuflada en una partidocracia, cuyo lema parece ser la acumulación; por el otro, una compacta financiero-empresarial, El resultado final: sin un proyecto, México se ha convertido en una nación con 58 millones de pobres.

El Cachorro de la Revolución, que sobrevivió a una niñez de mucha pobreza y carencias de casi toda índole, se ocupó de consolidar la “dictadura camuflada” o “perfecta”, como la llamó en 1990 el escritor, ensayista, político y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa; una dictadura cuya principal característica “(es) la permanencia, no de un hombre, pero si de un partido que es inamovible”. El mismo que se sirvió de la Revolución, “la retórica demagógica” y el reclutamiento eficiente del medio intelectual para eternizarse. “Tan dictadura la mexicana – agregó Vargas Llosa- que todas las dictaduras latinoamericanas, desde que yo tengo uso de razón, han tratado de crear algo equivalente al PRI.

A pesar de que 23 años después Vargas Llosa argumentó que estaba en un error y destacó las virtudes democráticas del nuevo PRI, en su momento evidenció a un sistema que desde Alemán había abierto las puertas a una emergente iniciativa privada, a la que concedió amplios márgenes de maniobra e impuso el sistema de cuotas para distribuir selectivamente el poder entre las élites políticas, los amigos y los liderazgos sectoriales priístas. A la luz de resultados históricos, institucionalizó el uso perverso del poder para hacer negocio.

Dueño de una “suerte” infinita –llegó a la gubernatura de Veracruz después del asesinato del electo Manlio Fabio Altamirano Flores, ocurrido el 25 de junio de 1936 en la ciudad de México; y a la candidatura presidencial tras la muerte, en condiciones también muy extrañas, el 17 de febrero de 1945 en Puebla, del poderoso general Maximino Ávila Camacho-, Alemán cambió la estructura económica del país, aunque nunca se propuso un México moderno ni la modernidad con el desarrollo democrático,, ni el combate a las prácticas corruptas. Por el contrario, el sistema se corrompió más e imprimió su sello propio al presidencialismo autoritario con el que se consagró, para siempre, el tradicional “dedazo”.

Los cambios por sí solos en la forma de hacer gobierno serían insuficientes… pero cuando este primer cachorro terminó su sexenio el 30 de noviembre de 1952, a los 52 años de edad, la residencia oficial, Los Pinos , era conocida como La cueva de. Ali Babá, Alemán era dueño de una inmensa fortuna, un hombre multimillonario, y la vida social de los juniors, era de una ostentación ofensiva, expuestas en revistas de jet set, al estilo de ¡Hola! . Quién. Actual o TV Notas, y se detuvo según historiadores como Guillermo de Tovar y Teresa, hasta la década de 1970 con Luis Echeverría. En la administración de Carlos Salinas de Gortari, esa época trivial y de “gloriosa” vanidad regresaría con mayor fuerza y los cachorros retomarían, para bien o para mal, su lugar en la sociedad mexicana”. ■

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