El consenso mínimo posible: una respuesta a la crisis

El consenso mínimo posible: una respuesta a la crisis
El episodio de la pandemia nos ha dejado claro que reformular y fortalecer nuestro sistema de seguridad social no puede esperar más, es la diferencia entre la vida y la muerte en momentos de incertidumbre, señala el colaborador ■ FOTO: la jornada zacatecas

El huracán (en cuyo ojo aún nos encontramos) ocasionado por la pandemia nos obliga a un replanteamiento de todos los escenarios que durante décadas sostuvimos: nos encontramos frente a una tarea de supervivencia, como nunca antes lo habíamos contemplado. Nuestra clase política y la élite económica, deben entender que no se puede escatimar en generosidad. En lo que toca a la clase política, este proceso electoral será distinto como ningún otro en la historia reciente del país y por ello mismo, la idea del consenso mínimo posible, recobra importancia y pertinencia: los mexicanos merecen saber que, independientemente de cuál sea su decisión para otorgar su voto la próxima vez que se encuentren frente a las urnas, hay una garantía de un programa indispensable, que es obvio que debe contener cuando menos los siguientes pilares: una inversión histórica en salud, no sólo para la adquisición de vacunas, también en los próximos ejercicios, pues la presión que la pandemia y sus consecuencias colaterales, traerán sobre el de por sí insuficiente sistema, requerirá una tarea de reconstrucción como nunca antes se ha visto; por supuesto que este programa no puede dejar de lado el importante tema de la seguridad y los potenciales efectos que la crisis económica puede causar también en ese frente; todos los retos del Estado mexicano no podrán ser abordados sin una reforma fiscal que al tiempo que sea ambiciosa, pretenda ser justa e igualitaria. El episodio de la pandemia nos ha dejado claro que reformular y fortalecer nuestro sistema de seguridad social no puede esperar más, es la diferencia entre la vida y la muerte en momentos de incertidumbre.

Entre éstos, habrá otros temas que deberán sumarse a un compromiso que todas las fuerzas políticas sin pretextos, en un momento sin igual en nuestra historia reciente. México y el mundo enfrentan un futuro cuya complejidad solo podrá atenderse por el Estado sí se eleva la politiquería a la política: al arte de lograr acuerdos y consensos a través del reconocimiento de la pluralidad y de la impostergable tarea del bienestar común. Más allá de lo retórico que todo ello parece, hay puntos prácticos en esta propuesta, que ya hemos abordado antes: la supervivencia misma del sistema político y de los partidos, sean cuáles sean, en un futuro próximo. La sociedad está en un punto de emergencia tal que requiere liderazgo con sentido común, sensibilidad y particularmente, responsabilidad: los candidatos, de todas las fuerzas políticas, tienen en sus manos demostrar su capacidad para la unidad, indispensable e inherente en un momento como el que atravesamos. No debiéramos ignorar el ejemplo de los Estados Unidos y el esfuerzo de su presidente, tiempos extraordinarios, requieren estrategias extraordinarias. No dejemos que la medianía nos domine. Sí la clase política no alcanza a ver, en su ánimo sectario y empequeñecido, esta necesidad, es la ciudadanía la que podría impulsar, con arrojo y organización, esta agenda, la cual, por más pesimista que suene, no puede esperar más, no puede estar sujeta a la incertidumbre de resultados electorales inciertos. ■

@CarlosETorres_

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