La esperanza, esa cosa con plumas

La esperanza, esa cosa con plumas
Juan Carlos Villegas. Aldea. Óleo sobre tela. 23.5 x 33.5. 2020.

La Gualdra 461 / Río de palabras

 

 

Es muy famoso el poema de Emily Dickinson sobre la esperanza “Hope” is the thing with feathers, “Esperanza” esa cosa con plumas, que se posa en el alma y canta y canta sin que el vendaval o la tierra fría puedan acallarla. Sin una pandemia de por medio, Emily vivió gran parte de su vida recluida en su casa en Amherst, como algunos de nosotros hemos vivido los últimos meses, y en ese tiempo construyó una obra perdurable, íntima y entrañable, ella también pensaba constantemente en la muerte y en la inmortalidad, como ahora nosotros, sus poemas dan testimonio de ello.

134 años después de la muerte de Dickinson, en medio de una pandemia que, aún con la realidad de una vacuna, dejará secuelas en cientos de miles de personas, no solo físicas, sino que ahondará las huellas de la desigualdad en la población sobre todo en regiones como Latinoamérica, ¿qué representa entonces la esperanza en esta época? Cuál es su plumaje, que debe ser grueso y tupido, y su canto, que deberá subir de intensidad en los decibeles, para alzarse por encima de un horizonte oscuro.

Vivo en una ciudad todavía pequeña en comparación con las principales ciudades del país, algunas mañanas despierto y escucho el trinar de los pájaros, miro el cielo límpido, de un azul imposible, y por un instante esta realidad no es cierta, puedo respirar tranquilamente y no hay muertos por los que lloramos. Pero solo por un instante. La esperanza en nuestro tiempo debe venir acompañada de la memoria y no solamente de la fe en que las cosas mejorarán, que saldremos de esta, que los tiempos mejores siempre están por venir; la esperanza quizá debería cimentarse en una reflexión sobre las circunstancias que nos trajeron aquí, a la contingencia sanitaria, y principalmente, en el análisis sobre cómo estamos engarzados a la rueda de un capitalismo que nos impidió parar, con consecuencias desastrosas para muchos. ¿Cuál será el signo por el que seremos recordados? ¿La esperanza? Sí, tal vez, pero sustentada sobre la memoria, en recordar para aprender.

Si una moneda nos representara en el futuro, cuáles serían los rostros acuñados en ella, en una cara puede estar la “Esperanza” esa cosa con plumas que nada puede vencer, y en el revés con qué queremos ser recordados: el egoísmo o la solidaridad. La moneda aún no cae sobre la mesa.

 

 

*Beatriz Pérez Pereda, 1983. Poeta, recibió el Premio Nacional de Poesía Amado Nervo en 2015 y los Juegos Florales Nacionales de la Ciudad de Toluca en 2013. Sus últimos libros publicados son: Teoría sobre las aves, Libros Invisibles-CECAN y Un hermoso animal es la tristeza, Laberinto Ediciones-UJAT. Este año aparece en dos antologías: Nueva York Poetry Review y en Estrategia del poema, 72 autorxs hisponoamericanxs.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_461_

 

 

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