Los oficios en el Zacatecas tardo colonial

Los oficios en el Zacatecas tardo colonial

demás de la minería con el eco sonoro de la plata, muy ligada a esta actividad en la hoy ya vetusta ciudad de Zacatecas, existían otros oficios durante el periodo tardo colonial. En el cuadro correspondiente al Censo de los gremios de 1781, encontramos las actividades en las que se desempeñaban los trabajadores de la ciudad.

Fuente. AHEZ, Serie Reales cédulas y provisiones, “Actas del censo económico de 1781”, exp. s.n. ff. 47-61.

Este cuadro como la nómina de las minas es todo un rico filón informativo debido a las múltiples variantes que de él podemos inferir. Encontramos que al arrancar la penúltima década del llamado siglo de las luces, por este tiempo, se presentó una bonanza minera en el territorio zacatecano. Son varios los investigadores como D.A Brading y F. Langue, quienes sostienen que desde 1770 hasta 1810, la actividad minera se sostuvo con índices de productividad sobresalientes. Los 1003 zacatecanos que contaban con un oficio, nos da una idea aproximada de la importancia que tenía la capital de la intendencia como lugar de paso, a la vez que plataforma para la exploración (y posteriormente conquista) de empresas colonizadoras hacía el septentrión mexicano. Las actividades derivadas de la minería propiciaron el desarrollo de una gran cantidad de oficios al servicio en primer término para los residentes del lugar.

Si bien la ciudad giraba en buena medida en torno a las minas, los habitantes que no trabajaban en ellas se ocupaban en 17 oficios organizados y representados en sus respectivos gremios. Dentro de las pretensiones del presente trabajo no están las de hacer un análisis exhaustivo sobre los gremios existentes en la ciudad seis años antes de que se convirtiera en la capital de la intendencia. Bástenos con saber, al observar el cuadro, que según el número de los que se ocupaban en cada oficio, encontramos la importancia de los mismos y el tamaño de los estratos sociales, siendo el mayoritario, el de los mestizos.

Los blancos, dominantes en el gremio de los herradores en el que nada más un mestizo les hacía la competencia, aunque eran el grupo social minoritario constituía el estrato social más privilegiado en virtud de las propiedades de las que eran dueños Los cargos políticos que ocupaban o el papel que desempeñaban en la división del trabajo, era como sigue: Los más acaudalados (“personas principales” o “personas ricas”) eran dueños de minas o negocios comerciales. Los demás se ocupaban como guarda minas, azogueros, fundidores, maceros y capataces. Además de mineros y comerciantes, otros oficios de los españoles eran los de sastres, zapateros, herreros y carpinteros, estos últimos muy bien pagados por el trabajo de mampostería y accesorios que requerían las minas.

Algo que nos llama la atención es que no aparezca el gremio de los maestros o preceptores conocido como del “Nobilisimo arte de leer y escribir” o Congregación de San Casiano. Las escuelas que pudieron existir probablemente fueron las pagadas por mineros y las de los conventos, que funcionaban como obras pías. F. Langue (1991: 496) menciona que algunos mineros, en sus haciendas al lado de la capilla, establecieron escuelas dotadas de maestros para la instrucción de los hijos de los trabajadores que se empleaban en las mismas.

Si hemos dado cuenta aquí de aspectos importantes de la vida material de la ciudad de Zacatecas, se debe a que entre los alumnos que acudían a las escuelas de primeras letras hubo hijos de mineros, obreros de minas y de los oros gremios que se han comentado.

En cuanto a la administración y la política de la ciudad, encontramos que el cabildo de la ciudad estaba conformado hasta antes de que se introdujera el sistema de intendencias por los siguientes cargos: un corregidor nombrado directamente por el Rey, dos alcaldes ordinarios electos cada año, un alguacil mayor y el cabildo de regidores. Estos funcionarios se encargaban de aclarar los entuertos, dirimir los conflictos e impartir justicia entre los habitantes; además vigilar el abasto y los precios, y demás necesidades inherentes a la policía y buen gobierno. El órgano municipal, contaba además con dos escribanos públicos y uno de la Real Hacienda. A mediados del siglo XVIII, cuando Rivera Bernárdez escribe su descripción, a los anteriores cargos del Ayuntamiento se agregó un teniente general, dos alcaldes ordinarios para sumar un total de cuatro, un alférez mayor, un fiel ejecutor, un teniente que auxiliaba en sus funciones al alguacil mayor, un procurador general, un depositario general, secretario y portero. ■
Referencias.

Notas al final
1 Al respecto pueden revisarse las obras de D.A. Brading, Mineros y comerciantes en el México borbónico, México, FCE, 1993; y Langue, Frédérique, “Trabajadores y formas de trabajo en las minas zacatecanas del siglo XVIII”, en Historia mexicana, El Colegio de México, México, enero-marzo, 1991, N° 159. 1991.

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