Se gradúan de preparatoria 400 elementos de seguridad pública

Se gradúan de preparatoria 400 elementos de seguridad pública
En las instalaciones del Teatro Fernando Calderón, decenas de uniformados recibieron sus certificados de preparatoria ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

■ Zacatecas estaba tranquilo, “hay crisis ahora, está difícil”, señala Refugio Elías García, quien tiene casi 60 años, de los cuales 33 se ha desempeñado como policía y concluyó sus estudios

 

Cuando se uniformó como Policía Municipal, allá por 1987, Zacatecas estaba tranquilo, “hay crisis ahora. No se puede dialogar. Está difícil”. Quien habla es Refugio Elías García, un zacatecano que está a punto de cumplir 60 años de edad en julio, de los cuales lleva 33 como elemento de la policía capitalina, y que justo ayer se le hizo entrega de su certificado de graduación por haber terminado la preparatoria en un programa intensivo que la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) implementó para que los elementos de seguridad del estado terminaran sus estudios de educación media superior.

Refugio es bajito de estatura. Lleva la camisola del uniforme azul y vivos fluorescentes abrochada hasta el botón del cuello. Su cabello, al ras, es completamente blanco y en su rostro ya se marcan los surcos de la experiencia, esa que ha visto como la seguridad de la ciudad que ha cuidado la mitad de su vida, ha sufrido una evolución tremenda, que duele. Es parco al hablar, característica de los elementos de seguridad. Asiente con monosílabos mientras mira nervioso el documento que lo acredita como estudiante universitario “orgullosamente UAZ”, mientras con una de sus manos sostiene su gorro de plato en una de sus rodillas.

“Me siento muy orgulloso. Hacía falta superación”, dice. Pues su educación, reconoce, había llegado hasta la preparatoria, pero nunca la terminó, y ser policía era el único oficio que le gustó y que hasta la fecha le ha dejado muchas experiencias: las buenas: “brindarle a la gente la ayuda que necesita, darles apoyo”; las malas: “los riesgos del trabajo”, responde serio.

Pero volviendo a lo que lo ha reunido a él y sus compañeros, Refugio considera que haber terminado su prepa le da una mayor experiencia y le puede servir para convertirse en un mejor policía, por lo que, asegura, le gustaría seguir capacitándose. “Sí, probablemente sí”, confirma pensativo.

Ayer en las instalaciones del Teatro Fernando Calderón, al igual que Refugio, casi 400 policías más recibieron de manos del Rector de la Universidad, Antonio Guzmán Fernández, así como de otras autoridades estatales, su certificado de preparatoria de un programa intensivo que se extendió a lo largo del territorio estatal para que los elementos de seguridad pública de la mayoría de los municipios terminaran esta etapa de su estudio para dedicarse, con una mayor preparación, a servir y cuidar a la sociedad.

En su momento, el Rector Antonio Guzmán Fernández refirió que desde un principio sintió “gran simpatía” por el Programa Intensivo de Preparatoria para los cuerpos de Seguridad Pública del estado de Zacatecas, pues se dio cuenta que no se equivocaron porque el propósito se cumplió “con creces”.

Guzmán Fernández recordó el temor de muchos elementos por regresar a las aulas, por el miedo al fracaso, a la falta de apoyo de sus seres queridos, por la posibilidad de conflictos laborales y familiares, y otras circunstancias que ponían en riesgo su permanencia en el programa, no obstante, dijo, fue grato constatar que la BUAZ haya sido útil para imprimir un nuevo sentido al proyecto de vida de los estudiantes, quienes abrazaron el desarrollo de actitudes éticas y fortalecieron su vocación. “No nos queda la menor duda de que este espacio les permitió reflexionar, redescubrirse como personas, utilizar el nombre potencial que poseen para ponerlo al servicio de su vida y del entorno al que pertenecen”, concluyó el Rector.

Por su parte, Mirna del Rocío Garza Ramírez, directora general de la Unidad Académica Preparatoria de la BUAZ, detalló que el programa obedeció en un primer momento a las necesidades sociales de los habitantes del país, pero también para cumplir con los requisitos impuestos del Gobierno de México, que ordenó que los elementos de seguridad deberían tener como mínimo nivel de estudios, el medio superior, y que aun así cuando se tiene la opción de semiescolarizado, se aventuraron a crear el curso atendiendo a las necesidades de las corporaciones, pensando en una mayor calidad académica, y que los contenidos fueran suficientes para poder seguir con la misión universitaria de egresar perfiles críticos y propositivos, “capaces de modificar positivamente el entorno”.

“Los elementos de seguridad son parte fundamental para el orden social. Sensibilizar y humanizar a sus integrantes no fue tarea sencilla; nos enfrentamos, en un inicio, a la resistencia de regresar a los libros, de volver a arrastrar la pluma en los cuadernos. Pero hoy, satisfactoriamente, les informo que aquello que se vislumbraba exitoso, realmente lo fue. La misión está cumplida”.

Recibieron su certificado de bachilleres elementos de Zacatecas, Guadalupe, Loreto, Miguel Auza, Morelos, Saín Alto, Sombrerete, Teúl de González Ortega, Tlaltenango, Trancoso, Valparaíso, Vetagrande, Villanueva, Villa Hidalgo, Pinos, Tepechitlán, Ojocaliente y Noria de Ángeles.

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