Los combates de la JIAPAZ

Los combates de la JIAPAZ

En una visita que hice a la sede principal de la JIAPAZ para solicitar (y evitar quedar atrapado en la trampa de padecer el recorte en el suministro o tener que pagar los recargos) información acerca de un excesivo cobro que se me pretendía hacer, alrededor de 15 veces más de lo que me correspondía pagar por consumo de agua ya con la nueva tarifa, le escuche decir literalmente respetando su sintaxis, en una ventanilla a una señora adulto mayor próxima a la senectud: “Ya no se ajusta. Le dan una ayudadita [se refería a ella] y ni sirve. Luego no la quitan. No sirve de nada”. Esta señora se presentó, como el resto que acude a pagar, muy encanijada. Es la típica persona que creció bajo la cobija del paternalismo que ha hecho de muchos de los pobres estar atenidos a las ayudas del gobierno. Su malestar, quiero adivinar, se refería a los apoyos que la Cuarta T le está entregando a los adultos mayores. Recurso subsidiario con el que no pocos mexicanos esperan que les alcance para cubrir todas sus necesidades de techo, alimento, vestido y de pilón, para el pago de servicios. Lo que no deja de ser una ilusión. Lo cierto es que el organismo intermunicipal encargado de proporcionarnos el agua así sea a cuentagotas mediante tandas cada tercer día, cuatro días a la semana si bien nos va en el mejor de los casos, alboroto a la gallera de la inconformidad y el descontento. A partir de este año, sin decir “agua va”, la JIAPAZ nos asestó a cautivos consumidores del vital líquido un nada cristiano aumento del 65 por ciento. Entendemos que es mucho el esfuerzo que hace la Junta para llevar el agua a los hogares de la zona metropolitana. Nos queda claro lo que cuesta extraerla y transportarla a los vecinos. De eso estamos conscientes y de que es necesario subir el precio por tener el agua también, pero, ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.
Con cada uno de los problemas que tiene, el organismo administrador libra múltiples combates. El primero es el de lograr la suficiencia. Luego vienen las fugas callejeras, el retraso en los pagos en que los usuarios se tardan o de plano renuncian a pagar y con razón, dado la poca o nula agua que les llega. Un problema menor no lo son las tomas clandestinas y las solidaridades cómplices para trampearla. No faltan aquellas viviendas en las que no se han instalado medidores para que se les cobren los metros cúbicos del agua que realmente gastan. Amén de que hay o pudo haber habido en el presente y el pasado reciente desvíos o casos de corrupción solapados. Los que deberían investigarse y castigarse de existir culpables probados.
Al gobierno de Tello le ha tronado el cuete. Con el aumento a las tarifas del agua son ya varios cuetes. A la muy evidente crisis financiera del ISSSTEZAC, cuyos principales damnificados son los jubilados que están sufriendo por el retraso en el pago de sus pensiones. Pero, ¿qué tan cara es el agua en Zacatecas? Me he podido enterar que las reservas de mantos acuíferos del vecino estado y el nuestro son similares. Al iniciar el presente año Zacatecas se ubicaba según un diario local sin mencionar la fuente, en el séptimo lugar con las tarifas más bajas en el país. Con los nuevos precios ahora se ubicara entre los seis más caros.
En la ciudad de Aguascalientes según información que me proporcionó un amigo que vive por allá en una colonia de clase entre media y baja con ingresos promedio entre cinco y seis salarios mínimos, me comenta él paga 120 pesos mensuales. Esta cantidad que es la cuota mínima me dice, es la tarifa que corresponde a los jubilados. Este monto por el consumo mensual equivale a diez metros cúbicos. Las tarifas son diferentes y varían dependiendo de las zonas habitacionales, lo que es más que justo. En el municipio de Aguascalientes no existe una Junta u organismo que se le parezca encargado de la administración del este importante servicio. Desde años atrás el servicio se concesionó a la empresa francesa VEOLIA, por lo que estamos hablando de una privatización de los cobros por consumo del líquido.
En una primera lectura de este comparativo encontramos que para los zacatecanos con el tremendo aumento de un 65 % con el que nos están castigando pagaremos el doble que los hidrocálidos o más por la misma cantidad de agua. De ese pelo, como diría el sempiterno Boyain y Goitia.
Algo debe hacerse. Fundamentar más e insistir con el proyecto Milpillas para ser autosuficientes, otorgando a los campesinos renuentes que se resisten a ser solidarios con sus paisanos sedientos, una indemnización justa por sus terrenos, ofrecerles estímulos compensatorios que les resulten atractivos traducidos en programas productivos y fuentes de trabajo que los conformen, de tal forma que todos salgamos ganando. En los centros de población y de esto debemos estar conscientes, se ha de pagar según el consumo. Con lo anterior, se deberá hacer una reestructuración de la rezonificación de las viviendas, en la que de acuerdo a la población se cobre el consumo según los ingresos promedios calculados.
La guerra por el agua a Zacatecas como en otras partes ya llegó. Y más valdría estar preparados para enfrentarla de la mejor manera. Los gobernantes de los distintos niveles tienen la palabra. Por lo pronto el primer combate con su inconformidad y protestas lo están dando los ciudadanos que nos esperaban el sorpresivo y desproporcionado aumento.

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