Jojo Rabbit: o cómo fueron los minutos previos a la función

Jojo Rabbit: o cómo fueron los minutos previos a la función

Hay un muro alto cubierto con los carteles de las películas anunciadas, desde las nominadas a los Premios Oscar hasta los estrenos y el cine de arte. Ubico el de Jojo Rabbit y no dejó de pensar en la novela que sirvió de inspiración para el guión, El cielo enjaulado (Christine Leunens, España: Planeta, 2019), que quise leer antes de ver la película, pero por distintas razones no fue así. Lo poco que pude rescatar fueron los comentarios de lectores, la mayoría negativos: esperaban leer lo que vieron y me resultó útil un comentario en particular: “Es la obra menos cinematográfica que he leído”, que me hizo escribir unas cuantas líneas sobre ello.

Derrida señala en su Carta de un amigo japonés sobre el problema de la traducción. El contexto de ésta es el siguiente: se plantea la dificultad de traducir un vocablo de una lengua a otra, que tienen una amplia distancia —el francés perteneciente a las romances y la nipona a las japónicas. Tal dificultad se debe en que las lenguas tienen sus propios límites y muchas veces no hay vocablos equiparables —por ejemplo, saudade, entendido como un sentimiento, es difícil de definir para el hablante del español: no hay una palabra que lo describa con precisión. No obstante, el intelectual francés propone dos alternativas para traducir un vocablo: el neologismo o la descripción. Si bien aborda el problema de la traducción, la carta camina hacia las distintas versiones que se pueden hacer de un texto: hay muchas traducciones de La Iliada al español, que por supuesto se puede realizar un estudio sobre las distintas variaciones habidas entre ellas. En otras palabras, la traducción, más que ser el traspaso absoluto de una lengua a otra, es una adaptación de ésta en otra, asumiendo que puede haber diferencias y erratas, esto debido a múltiples factores, desde la propia competencia del traductor hasta los objetivos editoriales.

En el caso de las adaptaciones cinematográficas de textos literarios, el fenómeno es parecido: el lenguaje literario es distinto al del cine y cada uno cumple ciertas funciones, que dependen de los objetivos, el público y la estética. De ahí que muchas veces es complicado adaptar un libro al cine. El caso de It ilustra lo anterior: la novela es un tabique de aproximadamente mil trescientas páginas, que narra no sólo la historia de la entidad y su relación con Derry y el club de los perdedores, sino condensa gran parte del universo literario de Stephen King —sí: todas las historias del estadounidense se conectan, de algún modo, entre sí. En consecuencia, es esperado que tanto la miniserie como las dos últimas películas no logran retratar del todo la novela, pues también hay factores externos que influyeron sobre su realización, tales como los costos de la producción, el público nicho, los fines mercantiles e incluso los mecanismos de censura.

“Es la obra menos cinematográfica que he leído”: tiene algo de cierto, si se toma en cuenta que el cine y la literatura son sistemas de comunicación distintos, aunque es cierto que una puede tomar elementos del otro y viceversa. Leo la sinopsis de la novela y no evito sentir cierto interés: la historia de Johannes que se enamora y después se obsesiona de la judía, ayudada por sus padres, y, después de la guerra, le miente para mantenerla encerrada. La historia por sí misma es interesante, tiene los elementos para retratar un tipo de relación “amorosa” y trágica, si se considera el hecho del contexto de guerra, el nazismo y la pérdida de sus cuidadores principales. En efecto, hay una transformación, en cuanto al tono y el género: de una tragedia a una sátira.

Veo el reloj y ya en unos minutos permiten la entrada a la sala del cine. Quizás sea una corazonada, pero creo que Jojo Rabbit me va a dejar con un nudo en la garganta, como lo fue Manchester By The Sea y Un couteau dans le cœur: una abordaba la pérdida y la crianza de un pariente, la otra el asesinato y la violencia ejercidos en contra de un grupo de actores homosexuales, así como el dolor tras la pérdida del amante. En estos casos, el gran tema es el amor, el fraternal y el de pareja, pero ¿de qué hablará la película, si bien partimos de la premisa de novela? Sospecho que también se aborda el amor en sus distintas variantes, principalmente el materno.

Leo sobre el casting: Taika Waititi —a quien recuerdo más por la comedia Entrevista a unos vampiros que por sus participaciones en el Universo de Marvel—, Roman Griffin Davis —éste es su primer papel protagónico— y Scarlett Johanson —sí, la viuda negra, aunque prefiero más sus proyectos ajenos a Marvel, en particular Lost in Translation y A Marriage Story.
Veo el reloj y ya es hora, no hay tiempo para las golosinas y entro a la sala.

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