México Lindo y Podrido… y Zacatecas otro tanto El celular, ¿dios o demonio?

México Lindo y Podrido… y Zacatecas otro tanto El celular, ¿dios o demonio?

“Bajo Moisés de la montaña con los mandamientos y se
encontró con que nadie le volteaba la mirada,
estaban inmersos en ese nuevo ídolo, el teléfono celular”.

Hace unos cuantos días, al llegar al gimnasio al que acudo en forma regular – no con muchas ganas – me encontré con un escenario que me llamó profundamente la atención, ahí habían aproximadamente unas 10 personas, de todas las edades, desde jóvenes hasta personas de mi edad – ya grandes – y lo sorprendente del asunto es que ninguna de ellas estaba realizando ejercicio alguno, todos estaban sentados en una o en otra de las máquinas donde tendrían que practicar algún tipo de ejercicio para alguna parte del cuerpo, pero en vez de hacerlo todos – al unísono – estaban viendo su celular absortos en alguna conversación o en alguna imagen que llamaba – según parecía – poderosamente su atención, hasta el extremo de no desviar ni levantar la mirada ni siquiera para saludar.

Me pareció una imagen digna de ser comentada y para reflexionar al respecto, y esa misma tarde al ver la televisión en el constante cambio de canal para buscar algo interesante me di cuenta que alguien describía a una pareja en algún café que no se dirigían ya no digamos la mirada, pero ni si quiera conversaban entre si sino que tenían como los personajes del gimnasio a los que hice referencia la mirada fija en sus celulares y así lo hicieron durante una hora completa en que el observador curioso ante esta imagen decidió observarlos, eso sí estaban tomados de la mano pero era el único contacto que tenían por qué su atención era solamente dirigida a la pantalla de sus celulares.

Esto me hiso recordar que durante los tiempos del neoliberalismo el dios era el dinero y la religión el mercado y así fue analizado el comportamiento del ser humano durante la última mitad del siglo XX mientras que la primera mitad de ese siglo que se fue, estaba determinada por la muerte de Dios anunciada desde el siglo XIX por uno de los grandes Nietzsche.

Ahora las cosas han cambiado radicalmente y existe un nuevo dios que es el celular y tal vez una nueva religión que son las redes sociales, y eso ¿qué significado tendríamos que darle? Confieso que no lo se de cierto, es algo en lo que hay que reflexionar profundamente, pero la pregunta que tendríamos que hacernos es si a través de esta nueva comunicación estamos realmente más comunicados – valga la redundancia – la primera respuesta que se me viene a la mente es un rotundo ¡NO! ¿sabemos más de nuestro entorno, de nuestros cercanos, de nuestra familia, de nuestra sociedad? Nuevamente siento que la respuesta es negativa, el teléfono tiene un siglo de existir y nos permitió acercarnos a quienes estábamos lejanos aunque en alguna medida provoco que el acercamiento no fuera visual sino auditivo, pero ahora con el celular y con las imágenes que he descrito al inicio de estas reflexiones es que simple y sencillamente hemos prácticamente dejado de mirarnos a la cara lo que representa un claro retroceso más que una ventaja o un acercamiento entre los seres humanos.

Ya ni que decir de lo que significa el uso del celular en cuanto a la difusión de la cultura en todas sus expresiones. De por si habitamos un país que ha dejado de lado la lectura, o que tal vez nunca se acercó a los libros como un elemento central de esta actividad que tendríamos todos que promover, pero me da la impresión que los tiempos que tendríamos que tener libres para leer han sido mayoritariamente ocupados por el celular y por a través del celular nos enterarnos de todas las mentiras y las verdades a medias que nos inundan por parte de las redes sociales.

Prácticamente cada mexicano tiene un celular, una inmensa mayoría tiene los llamados teléfonos inteligentes que tendrían que indicarnos que algo anda mal, la inteligencia ya no está en la mente de una persona determinada sino en su teléfono, un niño que no tiene un celular comienza a ser cuestionado por su entorno inmediato, por sus compañeros de escuela etc. Y existen muchos que tienen no uno sino varios celulares y me pregunto cuál es el objetivo de tener más de un celular.

En algún momento de nuestra historia reciente dependíamos totalmente de la televisión, y si no había luz y la televisión no podía ser encendida, entonces no sabíamos qué hacer con nuestra vida, ahora pasa que si nuestro celular se descompone por alguna maldita razón – por ejemplo si se moja – entonces nuestra vida pierde sentido y dejamos de existir mientras no tengamos la reposición del celular perdido.

¿Leer el periódico? para nada, es una pérdida de tiempo, las noticias ciertas o falsas están ahí en las redes sociales a través del celular, todo lo demás no existe si no es que está presente con este nuevo dios que acapara nuestra mirada y nuestro tiempo, ya no queda espacio para nada más.

Y ya no se diga que utilicemos el celular en nuestros tiempos libres cuando tenemos de alguna forma el derecho de hacerlo, lo utilizamos cada día más aun en el trabajo y claro dispersa nuestra atención y sin lugar a dudas disminuye nuestra eficacia en cualquiera que sea el trabajo que realicemos y del que obtenemos nuestro salario y medio de subsistencia, alguien tendría que decirnos en qué medida disminuye la productividad con el uso del celular.

Habrá alguna instancia donde se le exija al empleado dejar su celular antes de ingresar a laborar, sería lo indicado y no hacerlo necesariamente disminuirá en alguna medida la productividad de cualquier empleado que sin lugar a dudas dedicara parte importante de su tiempo a abstraerse en la pantalla de su móvil – como le llaman en España –

Pero existen lugares en donde además resulta peligroso la utilización del celular, no digamos en fábricas que requieren de manejo de maquinaria que puede volverse peligrosa cuando algo nos distrae. Nos referimos a manejar y utilizar el celular en forma simultánea, es algo que está prohibido pero que todo el mundo hace, cuantas personas vemos en las calles y avenidas manejando y usando el celular sin mayor problema, es mas no tengo la duda de que hemos visto cada vez más frecuentemente a personas texteando y retirando la mirada – y una mano – del volante cuando van manejando.

Está comprobado estadísticamente en los Estados Unidos que el uso del celular produce más accidentes que el alcohol en los conductores de vehículos de cualquier tipo, pero lo hacemos sin preocuparnos mayormente por que esté prohibido y por qué ponga en riesgo nuestras vidas y las de los demás.

Por que como vamos a dejar a ese nuevo dios, el celular y a la nueva religión, las redes sociales.

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