“Escribir es atravesarse sin miedo, es romperse”: Ave Barrera

“Escribir es atravesarse sin miedo, es romperse”: Ave Barrera
La escritora Ave Barrera ■ foto: alejandro ortega

■ La narradora jalisciense impartió el taller “Escribir con los cinco sentidos”

 

Como parte de las actividades del séptimo Encuentro Regional de Narrativa Centro Occidente 2019, la narradora jalisciense Ave Barrera (Guadalajara, 1980) impartió el taller titulado “Escribir con los cinco sentidos” que fue dirigido principalmente a jóvenes de 16 a 24 años y que consistió, sobre todo, en dotar herramientas desde la percepción sensorial para enriquecer la escritura de los jóvenes creadores y que ésta genere una atmósfera que ayude a lector a sentirse parte del texto.

No podría ser de otra forma el taller de Ave Barrera, quien dice que no le gustan esos en los que se reparten textos y se revisa lo escrito para determinar qué está bien o qué está mal, pues considera que con los jóvenes hay que “apapachar y cuidar” el impulso creativo que tiene, por lo que mejor decidió jugar con libertad a partir de imágenes sensoriales que a todos les pueden encantar, un ejercicio que ella realizó en su más reciente novela “Restauración” que según la editorial Paraíso Perdido, “lleva al extremo la idea del amor como sacrificio”.

Para Ave, cuenta después de salir del museo Manuel Felguérez donde la cautivó un mural de tonos cálidos el maestro del abstracto, escribir con los cinco sentidos es “una especie de obsesión”, pues en “Restauración” intentó hacer, mediante la escritura sensorial y la descripción de los espacios, una atmósfera que juegue el papel de un personaje más de la novela, por lo que el resultado es un festín gastronómico, visual y auditivo también.

En 1977, en su texto de agradecimiento por el Premio Xavier Villaurrutia por su libro de cuentos “Árboles petrificados”, la escritora zacatecana Amparo Dávila decía que escribir es “un desgarrarse a pausas y dejar, a veces, pedazos de piel en cada página, una constante aventura y un ir y venir entre el cielo y el infierno”. Pregunto a Ave, que escribe con los cinco sentidos, cómo vislumbra su oficio y cómo lleva la práctica de la escritura:

“Con cada texto es muy diferente, pero en general para mí la escritura es un acto muy gozoso, un acto de amor, de cariño; es la manera en la que tengo de elaborar mi cariño, de comunicarlo, lo disfruto mucho. Pero hay también intensidades que demandan mucho esfuerzo, que demandan no únicamente el esfuerzo de sentarse a trabajar o de horas frente a la computadora, esfuerzo que sí lleva, como dice Amparo Dávila, al desgarramiento del Yo. Atravesar supuestos, presupuestos; atravesar certezas e incertidumbres; atravesarse a uno mismo. Escribir es atravesarse sin miedo, es romperse, no tener miedo a romperse y duele, a veces duele mucho, pero es un dolor que al final como resultado produce un gozo y te lleva a otro lugar. Es una especie de ejercicio del espíritu muy demandante que sí te lleva a un lugar distinto de ti y eso es disfrutable”.

Ave Barrera pertenece a una generación que empuja y avanza cada vez más a pasos agigantados, abriéndose el camino a codazos en la industria editorial, compartiendo mesas de novedades con monstruos de la literatura pero también de las trasnacionales. Y es que su generación, a diferencia de la pasada, la de los escritores nacidos en los años 70 y a los que el narrador poblano Jaime Mesa etiqueta como “Generación inexistente”, ha tenido la oportunidad de publicar pronto debido a varias circunstancias.

Para Ave tiene mucho que ver, por un lado, con la manera en que su generación se pudo acercar a todos los medios de difusión, como los blogs o la propia red, pues de alguna manera buscan salidas hacia lo público como escritores. Antes, dice, la dinámica era más complicada, aunque por otro lado ha habido cambios en la industria editorial que los han beneficiado, como la proliferación de las editoriales independientes como Paraíso Perdido, a la que considera su casa porque fue la que abrió sus puertas a la narradora para publicar “Restauración” que ha sido muy bien recibida por la crítica.

“Son ventajas y desventajas, Paraíso Perdido se ha esforzado mucho en llevar todos los libros a las librerías del país, a las librerías pequeñas, independientes, pero les cuesta mucho más hacer una distribución masiva para llegar a las grandes librerías que además piden muchos descuentos, pero ha hecho el esfuerzo de poner el libro al acceso de todo el mundo. Creo que si sigue siendo muy difícil publicar, va a seguir siendo difícil siempre, pero cada vez hay más alternativas y eso es muy bueno”.

Esta alternativa de la editorial independiente está haciendo que cada vez se conozcan más las nuevas narradoras mexicanas que están protagonizando no una nueva ola sino todo un tsunami, sobre todo las nacidas en la década de los ochenta, la generación de Ave Barrera, quien comparte este auge con Laura Baeza, Olivia Terova, Nora de la Cruz, Jazmina Barrera, Aura Penélope Córdova y Claudina Domingo, por mencionar algunas.

Pero a pesar del boom, Barrera considera que queda aún muy lejana la paridad de género en la industria editorial. “Hemos avanzado, se han abierto más puertas a las mujeres, otras posibilidades, pero la verdad es que no podemos confiarnos y creernos esa versión de que todo está muy bien, porque si nos vamos a los números, si nos vamos a los que representaría una verdadera igualdad, estamos muy mal todavía, es mucho lo que nos falta por trabajar”.

Y es que si se asoma uno a la lista de publicaciones de cualquier editorial, refiere la autora, siempre va a haber más hombres que mujeres. “Si nos vamos al Fonca, no se diga. Si nos vamos al Sistema Nacional de Creadores, es uno de los puntos donde se destaca con mayor énfasis la desigualdad en el área de la narrativa, pues hay una diferencia garrafal. Pero cuando nos vamos a otros escaños más altos, el SNI tiene una desigualdad garrafal, pues apenas el 12 por ciento son mujeres”.

“Todavía falta mucho trabajo. No nos podemos confiar en el ruido que se está generando, que está muy bien, se está visibilizando un problema, pero el problema todavía no está resuelto. Si publicaran solo mujeres los siguientes diez años, no se alcanzaría a igualar las condiciones”.

Ave Barrera ganó en 1995 y 1997 el concurso de Creadores Literarios FIL Joven, en la categoría de cuento. En 2013 obtuvo también el Premio Latinoamericano a Primera Novela Sergio Galindo por su obra “Puertas demasiado pequeñas”; en 2015 obtuvo el primer lugar en el Concurso Internacional de Libro de Artista LIA con la obra “21,000 princesas”, en coautoría con Lola Hörner, en el que abordan el tema del feminicidio en México; 2016 participó en el programa “Ochenteros: nuevas voces de la narrativa latinoamericana” y en 2018 su novela “Restauración” obtuvo el Premio Lipp.

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