El Estado de Derecho fallido y los Estudiantes de Derecho

El Estado de Derecho fallido y los Estudiantes de Derecho

El que se humilla para evitar la guerra,
tendrá la humillación y tendrá también la guerra.
Winston Churchil

Siempre he sido consciente de la gran responsabilidad que implica la enseñanza del Derecho, construir las columnas de una sociedad más equilibrada donde las nuevas generaciones de abogados contribuyan firmemente con su trabajo a lograr la justicia, la paz y la armonía como factores indispensables para la existencia de cada comunidad, de cada municipio, de cada pueblo. De tal suerte, puntualizamos en las aulas las características esenciales del Derecho siendo que la coercibilidad posibilita el cumplimiento efectivo de las normas jurídicas creadas para promover el control de la sociedad, de cada uno de sus integrantes, así, el mismo estado debe actuar conforme a la Ley y al Derecho, por lo que sus poderes y órganos, deben ser ejemplo de cumplimiento irrestricto para la existencia misma de la Patria. En este contexto, el Estado de Derecho implica orden, control y fortaleza de instituciones que mantienen tensos los delicados hilos que sostienen a México. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como Norma Fundamental de la República, refleja el sentir de una Nación que aspira al progreso, al crecimiento económico, al desarrollo ambientalmente sostenible y a una inmejorable calidad de vida para las presentes y futuras generaciones. La realidad sin embargo nos patea la cara; hechos de violencia como los suscitados en Sinaloa en pasados días, nos evidencia globalmente como un País sin gobierno, endeble, contradictorio y sin inteligencia. Ante la aprehensión de un personaje llega el caos, las armas, los disparos, la arrogancia y las escupidas en el rostro del supuesto Estado de Derecho en donde reguardamos todos nuestros anhelos ciudadanos, pues hemos confiado al gobierno, nuestra vida, nuestra seguridad, nuestro patrimonio y, lo más grande que tenemos, nuestra familia. Me resulta imposible creer que no hubo una estrategia de reacción, que la población quedó a su suerte ante un embate al narcotráfico, que simplemente, todo el aparato de estado no supo que hacer y se lanzó al precipicio junto la tranquilidad de un pueblo. Qué le digo a mis alumnos que me miran incrédulos y me cuestionan: y, entonces lo que vimos en clase ¿no existe? ¿El Presidente, primero golpea y luego se vence? Los mensajes enviados a los mexicanos se multiplican y en reacción, algunos apoyan la medida de aprehender y luego soltar, como si el Derecho, la Ley y la Justicia fueran elásticos y, si así fuera, dicha elasticidad debiera beneficiar a todos, incluyendo a los cientos de indígenas que estas en prisión simplemente por no tener un intérprete y asesoría jurídica que les garantice un justo proceso. Peor aún, un grupo de mis estudiantes analizan actualmente el contenido del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, en cuyos principios rectores se contempla: NADA AL MARGEN DE LA LEY; POR ENCIMA DE LA LEY, NADIE. Y luego, en dicho apartado, mis alumnos han expuesto que contempla lo siguiente: Ante el sistemático quebrantamiento de las leyes, tanto en su espíritu como en su letra, hemos de desempeñar el poder con estricto acatamiento al orden legal, la separación de poderes, el respeto al pacto federal, en observancia de los derechos sociales y colectivos, empezando por los derechos humanos, y el fin de la represión política; nada por la fuerza; todo por la razón y a través de solución de los conflictos, mediante el diálogo, poniendo fin a los privilegios ante la ley. En tal sentido, le pregunto Sr. Presidente de México: ¿Qué le digo a mis alumnos de la Unidad Académica de Derecho ante los hechos ocurridos en Sinaloa? ¿Cómo les explico que la coercibilidad del Derecho ya no es como la hemos analizado en clase? ¿Cómo les justifico que hay personas por encima de la Ley? Sin duda, es necesario planear adecuadamente las estrategias estatales en materia de seguridad en donde los menos afectados sean los ciudadanos y ya de paso, poner en los puntos estratégicos de la Administración Pública como es el caso de la Secretaría de Gobernación donde se requiere un visionario, un estatista y gran estratega no como Alfonso Durazo Montaño quien ha mostrado su incapacidad pese a los puestos que ha desempañado con el finado Luis Donaldo Colosio y Vicente Fox. Finalmente, tenemos que revertir la vergüenza internacional que somos en materia de seguridad y, a los estudiosos del Derecho, una explicación coherente ante el desánimo que tienen por el Estado de Derecho fallido que padecemos y sufrimos. ■

*Integrante del Consejo Mundial para la
Defensa de los Derechos Humanos y
Secretario General del Consejo Zacatecano
de Protección al Ambiente

[email protected]
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