La inmensa inmortalidad de Francisco Toledo

La inmensa inmortalidad de Francisco Toledo
"La familia de elefantes" de Francisco Toledo. (1977). Acuarela. 55.8 cm x 75.5 cm.

La Gualdra 403 / Arte

 

Para Juan Paulo Luna

 

 

Para despedir terrenalmente a Francisco Toledo (1940-2019), tengo presente las ilustraciones de su autoría, para el Álbum de zoología, de José Emilio Pacheco, y en ese sentido gozar esas imágenes, reconocer el eco de lo que interpreta, donde muestra esa verdad inconfundible de los seres que dibuja y determina, porque amplía horizontes, visualiza el efecto, la destreza del dibujo; hay que seguir la senda y alcanzar una despedida para él por unos versos extraídos de La edad de las tinieblas: “El amanecer nos entrega la primera hora y el primer ahora de otra vida. Lo único de verdad nuestro es el día que comienza”.

Ya que Francisco Toledo para la literatura mexicana es igualmente una presencia extraordinaria. Por ejemplo, la lección de sus dibujos, determinan los poemas de Pacheco en dirección exacta, y al poema, le genera vida propia, con sus extraordinarios dibujos. Es una lección que guarda no la moraleja sino un profundo llamado de atención. Con esa suerte del tiempo, Álbum de zoología que publica El Colegio Nacional y Ediciones Era es una coedición de 1998 y señala que los dibujos de Toledo están hechos en tinta negra sobre papel, de aproximadamente 25 x 35 cm., de la primera edición de la University of Texas Press, Austin, el año de 1993; excepto el de la página 34 (60×90.5 cm), y la portada es una técnica mixta, sin título (31 x 30 cm.), que procede de colección particular; mientras la formación editorial es de Alba Rojo; y recordar así que Toledo tiene una amplia y extraordinaria presencia con libros ilustrados y destacar su nombre en un título como Zoología fantástica de Jorge Luis Borges, o lecturas de él, alrededor de autores como Kafka.

Francisco Benjamín López Toledo –genio y figura únicamente conocido como Francisco Toledo– nació en el municipio de Juchitán, Oaxaca, en 1940. Fue pintor, grabador, ceramista y excelente editor de poesía. Por esta última deja honda huella entre los lectores mexicanos. Ediciones Toledo, en sus días, fue una editorial que estuvo abocada a difundir poesía y entre los poetas publicados hay que conocer al irlandés Seamus Heaney de quien se descubre la convicción lírica que, luego, editorial Calamus incluye en su catálogo con el mismo título, Isla de las estaciones -que traduce magistralmente la también poeta mexicana Pura López Colomé-.

Calamus es una editorial única: en su catálogo incluye poetas mexicanos, autores de la tradición hispánica y una amplia identidad de autores extranjeros. Es parte de un placer inmenso reconocer que, por primera vez, ésta edita en México una antología de la prosa de Antonio Gamoneda; y que tienen que ver la poesía, el discurso lírico y la suerte de memorias que el poeta construye paralelamente a su labor lírica, donde reflexiona sobre su experiencia creativa.

La colección más completa, por supuesto, es la de poesía: he aquí una lista que inicia Ficticia, de María Baranda; continúa Fogata con tres piedras, Efraín Bartolomé; Ningún sitio que sea mío, Marco Antonio Campos; Habitado por dioses personales, Eduardo Casar; Sobre un muro de aire, José María Espinasa; Isla de las estaciones, Seamus Heaney; Mi vida con la perra, Francisco Hernández; Encima de la muchacha dormida y otros poemas, Vladimir Holan; Aviso a los náufragos, Paulo Leminski; Agradezco la noche, Waldo Leyva; Poesía completa, Cesare Pavese; 35 Sonnets / 35 Sonetos, Fernando Pessoa; Los espacios transparentes. La orquesta negra, Bernardo Ruiz; La pantera de Marsella, Guillermo Samperio; Cuenta de mis muertos, Francisco Serrano; La vida continua. Puerto oscuro, Mark Strand y Bastón de ciegos de Rafael Torres Sánchez; un título de la colección de narrativa: El indio Costal, Gabriel Ferry; la de arte: Coloquios de Coyoacán con Rufino Tamayo, Víctor Alba; y en la de ensayo: El cuerpo de los símbolos, de Antonio Gamoneda.

Fue Toledo pintor, grabador, escultor, ceramista y su obra figura en los museos y colecciones más importantes del mundo. Su pintura y su escultura se encuentran entre las más renovadas y originales de la plástica mexicana; activo promotor cultural mexicano, destacadamente en la ciudad de Oaxaca y Juchitán, donde fundó museos y espacios culturales; Fomento Cultural Banamex publicó el título: Francisco Toledo. Obra 1957-2017, edición coordinada por Cándida Fernández de Calderón, en cuatro volúmenes, donde se recopila toda su producción plástica. Se señala que los dos primeros volúmenes contienen las primeras cuatro décadas de su trabajo, desde sus inicios como estudiante, su estadía en París y su consolidación internacionalmente. Los tomos III y IV abarcan sus trabajos desde la década de 1990, hasta sus producciones más recientes; esta edición es una guía excepcional para reflexionar el resultado de su originalidad y de creatividad artística. Porque su arte se mueve como ejemplo de una constante y Toledo es un creador permanentemente activo, su idea del arte es ondulante y el resultado de esto es que su obra creativa es parte del deslumbramiento permanente.

Sin dejar de lado que existen estudios, ensayos y reflexiones críticas alrededor de la obra y de su trayectoria, quien determina tempranamente mejor la fantasía creativa de Toledo es Luis Cardoza y Aragón, la define visible por dos o tres direcciones cardinales. El resumen, para decirlo, está en estas líneas: “la eficacia de sus signos suele ser dilatada como su pertinaz invención. Un mundo propio, con atmósfera onírica, sin sabor del surrealismo que sobrevive, cargado de obsesiones sexuales agresivas, con humos, con no sé qué gusto indígena, de primitivismo gráfico que, por fresco y maduro, parece infantil, sin relación alguna con designios folklóricos. Se dice pronto: un mundo propio”.

El pintor y grabador, promotor cultural y fundador de bibliotecas, Francisco Toledo murió el 5 de septiembre de 2019 a los 79 años en la ciudad de Oaxaca. Pero es de los artistas cada vez más escasos en México que mantuvo hasta el final de sus días ese algo que determina su gran pasión interior: “Todo lo crea con su gran talento –Luis Cardoza y Aragón– y a la medida de su propio talento”.

 

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_403

 

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