Crédito Ganadero, la corrupción a flote

Crédito Ganadero, la corrupción a flote

Desde sus orígenes como un “programa prioritario” del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el Crédito Ganadero a la Palabra nace como una política opaca. Medios de comunicación, partidos políticos y gremios agropecuarios, posterior a la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, señalaron la intención de llevar a la discrecionalidad el reparto de apoyos a los productores pecuarios.

Obligada por la opinión pública y la sentencia de distintos actores políticos, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) diseñó, a marchas forzadas, los nuevos Lineamientos de Operación del Programa Crédito Ganadero a la Palabra, de reciente creación. Las normas fueron publicadas apenas unos días antes de que concluyera el plazo legal para presentarlas, el pasado 22 de febrero.

A partir del mes de octubre del 2018 David Monreal Ávila, como promotor de la Cuarta Transformación sin un nombramiento formal, presumió que lograría una gestión monumental que rondaba los mil millones de pesos para la compra y distribución de hato ganadero de calidad genética, sano y en edad reproductiva, en al menos trece entidades entre las que se encontraba Zacatecas.

En su estado natal, el hermano menor de Ricardo Monreal, propuesta para ocupar la Coordinación Nacional de Ganadería, teóricamente abriría la llave de recursos a los productores de una supuesta bolsa de 800 millones de pesos que nunca llegó. El presupuesto 2019 derrumbó las expectativas del fresnillense, con un total de 300 millones, del cual, supuestamente, Zacatecas tendría garantizada una tercera parte del recurso.

Envuelta en sus singularidades, la entrega de ganado comenzó el mismo día que se publicaron las reglas de operación. El municipio de Salto de Agua, Chiapas, sería el testigo de la entrega de especies pecuarias, bien fuera en forma de pago con las crías que obtuviera el productor, a través de la producción de derivados de los animales, o a fondo perdido si el productor no tenía suerte en elaborar ninguna de las anteriores.

No había concluido ni el primer semestre del Crédito Ganadero a la Palabra cuando las primeras anomalías fueron expuestas en los medios de comunicación. En el mes de mayo, productores de las entidades de Veracruz y Zacatecas evidenciaron la repartición de ganado en condiciones insalubres, o que tenían como destino los rastros.

Vacas enflaquecidas, infectadas con diversas plagas, no alcanzaban las especificaciones que los mismos lineamientos aprobados en febrero especificaban como “componentes de repoblamiento de hato ganadero”. David Monreal Ávila únicamente atinó a resolver un “si no les gusta, no se lo lleven”.

Así lo aseguró durante la entrega de apoyos del Crédito Ganadero en el municipio de Ojocaliente, el 11 de mayo, como respuesta a los primeros reclamos de los productores zacatecanos. Los lineamientos, como tal, fueron desconocidos por el Coordinador Nacional de Ganadería, autoridad que estaba obligada a supervisar la compra y distribución de especies que cumplieran lo establecido por la reglamentación.

De nueva cuenta, David Monreal se deslinda de sus atribuciones y obligaciones como el funcionario que encabeza el Crédito Ganadero a la Palabra, y en respuesta a los recientes reclamos de los agremiados de la Unión Ganadera Regional del Istmo (Ugrit), en el estado de Veracruz, insiste en que los beneficiarios “no deben aceptar” las especies que no cumplan con los requisitos del mismo programa.

¿Supervisó o no la compra de animales? ¿De no haberla supervisado directamente, por qué no verificó que las especies adquiridas estuvieran en los rangos establecidos? ¿Por qué entregar apoyos gubernamentales que no cumplían con los lineamientos del Crédito Ganadero? En cualquiera de estas tres preguntas, la responsabilidad del Coordinador Nacional sobresale y queda en deuda.

David advierte, además -desde su sitio web personal, infringiendo el 134 constitucional- que dentro del programa de apoyo a los ganaderos habría “cero tolerancia a la corrupción”. No lo parece así cuando la promesa viene de una autoridad responsable de los procedimientos administrativos detrás de la entrega de hato ganadero, y como autoridad respondiente en los eventos donde se distribuyen los animales a los beneficiarios.

El Coordinador Nacional de Ganadería tendría que haber promovido las denuncias “para dar inicio a los procedimientos legales correspondientes”, según afirmó en su “columna”. Contrario a esto, David Monreal pidió a la población que se presentara ante los funcionarios que la misma gente denuncia (él entre los mencionados), para poder dar cauce a las anomalías. Un deslinde evidente.

A la fecha, el fresnillense sigue en omisión frente a la Comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados. El órgano legislativo solicitó, desde el pasado 24 de febrero, informara “cómo se realizó la compra del ganado, quiénes fueron los responsables de la selección y cuáles fueron los indicadores para elegir el mismo.” La petición quedó asentada en el oficio LXIV/CG/0060/2019, firmado por Eduardo Ron Ramos, presidente de la comisión.

Sin respuesta ni información, el Crédito Ganadero a la Palabra sale a flote entre ilícitos que le cobrarán factura al aspirante e intermediario ganadero.

Twitter: @GabrielConV

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