Fricciones

Fricciones

La UAZ obtiene, de diferentes fuentes, un monto dinerario que permite la realización de sus objetivos. Periodizaremos el ejercicio de ese monto, al que denominaremos “presupuesto”, por años porque los gobiernos estatal y federal lo ministran anualmente. Por su origen se nombra “ordinario” o “extraordinario” al presupuesto. Si proviene del Gobierno federal o estatal es ordinario, por cualquier otra vía; ingreso propio, donaciones, proyectos de investigación, extensión, infraestructura, saneamiento financiero, cuotas estudiantiles, cursos de titulación; es extraordinario. Con independencia del origen la Ley Orgánica estipula, en la fracción XI del artículo 17, que es facultad del Consejo Universitario: “Conocer, discutir y decidir acerca de la obtención y aplicación de toda clase de recursos extraordinarios que llegue a obtener la universidad” porque con ese conocimiento puede realizar las observaciones pertinentes a los presupuestos de egresos e ingresos que el rector le presenta en septiembre. Cuando se integra el presupuesto universitario de egresos por parte del rector y su equipo se hace un ejercicio de distribución entre los diferentes sectores que configuran la universidad: los académicos en todas las estratificaciones previstas en el Contrato Colectivo de Trabajo UAZ-SPAUAZ, los funcionarios en las diferentes modalidades previstas en el Convenio de apoyo financiero, los alumnos de acuerdo a los diferentes programas estipulados en la Ley Orgánica u otorgados por el Gobierno federal y, por último, en todas las categorías laborales del STUAZ. Definido el ejercicio anterior el remanente se utiliza para gasto operativo o cualquier otra cosa que propongan el rector y su equipo con la aprobación del Consejo. Este remanente, al que llamaremos “margen de maniobra” (MM) es lo que permite estabilizar los conflictos universitarios que involucran variaciones en el reparto del presupuesto. Si el MM es nulo los conflictos se resuelven por otros medios, como la postergación indefinida del beneficio prometido; política que se puede ejemplificar con el Convenio de desistimiento de huelga de los pasados 5 años: no se cumple, pero funciona como pretexto para evitar la huelga. ¿Por qué no se cumple? Porque lo que se solicita implica costos que la administración central asegura no tener. Esta situación llevó a la rectoría a definir un política de “hacer más con menos”, que en los hechos significa cargar más trabajo, por el mismo precio, a los docentes y posponer indefinidamente los procesos que impliquen incremento del gasto, como los cambios de categoría. Veamos un ejemplo. Hace poco se anunció (IMAGEN, 04/06/2019) que la UAZ abrirá siete nuevas carreras sin costo alguno para la institución porque se operarán con la misma planta docente, lo que suena muy bien pero que no resiste el más mínimo análisis. Vamos a dar por correcto el dato que manejó el periódico citado y que son 8 grupos (parece que serán 17 de 35 alumnos) por lo que se necesitan 8 aulas. ¿Existen ya? No, se usaran las instalaciones de la Unidad de matemáticas. ¿Significa esto que esas carreras no podrán crecer y aspirar a tener edificios propios? De acuerdo a las condiciones presentes no pueden crecer ni en matrícula ni en instalaciones porque eso representa gastos, por otro lado, debido a que no se pueden contratar docentes adicionales las materias especializadas quizá no se puedan impartir. Ahora bien, quienes pueden dar clases ahí son los que no tienen su carga completa, lo que implica un gasto adicional porque un incremento del salario individual conlleva un incremento del gasto (ocho grupos por cinco materias da 40 horas por día, en 5 días resultan 200 horas adicionales por semana ¿gratis?). Por lo visto las nuevas carreras inician en la miseria y en ella seguirán a menos que la UAZ se haga de recursos en el mediano plazo. ¿Es esto preocupante? Después de todo muchas carreras en la universidad se inauguraron sin recursos suficientes, aunque si algo demuestran esas experiencias es que las carreras tienden a crecer, en planta docente y en estudiantes. La política de “hacer más con menos” ignora el conocimiento ganado, por tanto se resiste a aprender. ¿Qué debe aprender? A resolver, no posponer, los conflictos generados por las mismas políticas autoritarias que diseña. Podemos notar que el reparto del presupuesto entre los diferentes actores universitarios depende de la fuerza que cada uno de ellos manifieste a través de sus organizaciones de presión, el SPAUAZ en el caso de los docentes, el STUAZ para los administrativos y los grupos políticos en lo relativo a los funcionarios. Sin MM disponible cualquier conflicto implica quitar a unos para dar a otros, así que para evitar el crecimiento del problema se pospone la solución a través del control de las dirigencias gremiales, las que mediante un pago, sea en especie o “tajada del poder”, manipulan a sus agremiados. Año con año existe un déficit, o se anuncia que existe, y se paga con recursos adicionales que se obtienen de los gobiernos federal y estatal. El año pasado la UAZ quedó a deber tanto al Gobierno del Estado (144 millones) como al Gobierno federal (250 millones), pero el proceso de negociación ya mostró “fricciones”: se agotó la capacidad del gobierno estatal y se endureció la política federal. ¿O no es así? Pronto lo sabremos.

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