Incidencia ciudadana: una nueva lógica de participación democrática

Incidencia ciudadana: una nueva lógica de participación democrática
Los mecanismos de participa­ción ciudadana se han venido ampliando, pa­sando de los ejercicios de democracia directa (plebiscito, referéndum, consulta ciudadana, etcétera) a otros que amplían su rango de resultados, más allá de la legitimación ■ foto: LA JORNADA ZACATECAS

En un mundo cuyas sociedades son cada día más complejas, y cuyos fenómenos políticos están cada vez más al alcance de las teorías y formas tradicionales de explicar la interacción del poder con el individuo, las formas de participación ciudadana se han vuelto una válvula que permite articular dos elementos básicos de la democracia y el gobierno: la legitimidad y la eficacia.

Es así como los mecanismos de participación ciudadana se han venido ampliando, pasando de los ejercicios de democracia directa (plebiscito, referéndum, consulta ciudadana, etcétera) a otros que amplían su rango de resultados, más allá de la legitimación. Me refiero a los procesos en los que los ciudadanos se vuelven agentes y compiten con los actores políticos por la incidencia en los asuntos públicos. Ya no se trata solo de pronunciarse sobre la agenda que definen los políticos profesionales, sino de influir en la formación de esa misma agenda, desde el núcleo mismo de su formulación y posterior discusión.

Así pues, la gobernanza se ha convertido ya no solo en el proceso de colaborar y corresponsabilizarse una vez dado un problema, sino en la definición misma del problema y, por ende, en la estrategia que habrá de abordarlo.

Es justo en este contexto donde herramientas como el gobierno abierto, se vuelven idóneas para permitir a la ciudadanía incidir en la definición del problema, la construcción de la estrategia para su solución, la implementación de dicha política y finalmente, la evaluación de lo realizado.

Entendamos entonces como concepto de incidencia ciudadana, el mecanismo en el que el Estado, a través de sus distintos órganos y agentes, convoca a la sociedad, a ser parte del proceso de formación de agenda pública, formulación de políticas públicas, construcción de leyes y normas en general, así como de la apertura de las oficinas gubernamentales para que la ciudadanía pueda participar desde el núcleo mismo del poder político, en las decisiones públicas. Es, en suma, la construcción colaborativa del gobierno con los ciudadanos, sus leyes, actos y políticas.

Atendiendo a lo anterior, me permito hacer uso de la cita de las fundaciones argentinas Directorio Legislativo y Cambio Democrático, en el Manual Incidencia Colaborativa en los Poderes Legislativos, Fortalecimiento de las capacidades de la Sociedad Civil: “Lisa VeneKlasen y Valerie Miller, proponen la siguiente definición: La incidencia ciudadana es un proceso político organizado que involucra los esfuerzos coordinados de las personas para cambiar políticas públicas, prácticas, ideas y valores que perpetúan la desigualdad, el prejuicio y la exclusión. Este tipo de incidencia fortalece la capacidad de los ciudadanos como tomadores de decisiones y construye instituciones de poder más responsables y equitativas.”

Todos nuestros esfuerzos deben entonces encaminarse no solo en permitir la participación ciudadana en los métodos tradicionales, sino apostar por una nueva dinámica, que es la de la incidencia a partir de otras estrategias que abran más puertas de oficinas a los ciudadanos. ■

@CarlosETorres_

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