UAZ, primera institución mexicana en enviar un nanosatélite al espacio

UAZ, primera institución mexicana  en enviar un nanosatélite al espacio
Los nanosatélites se utilizan cada vez más por sus dimensiones y su peso, puesto que lanzar un satélite normal al espacio cuesta miles de dólares

■ Su función será la de medir la temperatura ambiente y operación de sus subsistemas: creadores

■ Proyecto, listo para ser lanzado; esperan que empresa donde se adquirió el diseño oferte el vuelo

La Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ),  a través del Centro de Investigación y Desarrollo en Telecomunicaciones Espaciales (CIDTE), lanzará en órbita un nanosatélite desarrollado por investigadores y estudiantes cuya función será la de telemetría, es decir, medir la temperatura ambiente y de operación de cada uno de sus subsistemas, tales como el estado de las celdas solares, batería, computadora a bordo y en general el estado de salud de sus componentes.

Israel Arriaga Trejo, catedrático del Conacyt adscrito a la UAZ, informó que en dos meses fue posible ensamblar el nanosatélite, proceso que implicó trabajar en diversos módulos, entre ellos la computadora central, una etapa de comunicaciones, control de potencia y sensores.

“Cada uno de los investigadores nos encargamos de desarrollar cada uno de los subsistemas. El propósito de lanzarlo en órbita es educativo y tendrá un ciclo de vida, una vez que se ponga en órbita, de cuatro semanas, porque la misma atmósfera de La Tierra lo va a jalar y lo va a desintegrar”, explicó.

El investigador expuso que en primer momento se adquirieron diagramas electrónicos pero en el CIDTE se encargó de ensamblar la electrónica, se realizó el software que controla a cada uno de los sensores, y también se diseñaron los circuitos para garantizar que funcionara satisfactoriamente cada uno de los módulos.

Destacó que gracias a la experiencia obtenida con este proyecto será posible realizar diseños propios de la computadora a bordo, sistemas de comunicaciones, antenas y en general todos los subsistemas.

Arriaga Trejo expuso que los nanosatélites se utilizan cada vez más por sus dimensiones y su peso, puesto que lanzar un satélite normal al espacio cuesta miles de dólares. Ante esa situación, las diversas agencias espaciales recurren a varios de estos para que realicen misiones conjuntas a las que se les llama “constelaciones” para predicción atmosférica o de desastres naturales.

“Es un mercado que está en auge. La NASA también está haciendo exploraciones de espacio profundo con cubesats o nanosatélites porque sale más barato enviar 10 o 20 de estos que un satélite grande que además llevaría muchos años”, indicó.

El investigador manifestó que México se ha retrasado en el desarrollo de tecnología espacial, al grado que hasta ahora no hay una universidad mexicana que haya enviado un nanosatélite en el espacio, por lo que la UAZ sería la primera institución educativa en hacerlo.

 

El nanosatélite fue desarrollado por investigadores y estudiantes ■ FOTOS: ANDRÉS SÁNCHEZ
El nanosatélite fue desarrollado por investigadores y estudiantes ■ FOTOS: ANDRÉS SÁNCHEZ

Dijo que en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) también se están realizando desarrollos, pero hasta el momento todavía no hay ningún nanosatélite mexicano en órbita, lo cual es preocupante porque muestra que no hay el suficiente impulso.

En ese sentido, Arriaga Trejo comentó que el cubsat elaborado en la UAZ ya está listo para ser lanzado, y solamente se espera que la empresa estadounidense donde se adquirió el diseño oferte el vuelo.

De los dos prototipos que se realizaron, uno será para “vuelo orbital, nada más para probar que los sensores y las comunicaciones funcionen. Es decir, no va a entrar en órbita, será en tiro libre, mediante un cohete de ellos, pero el segundo prototipo sí es para que orbite y tendrá un tiempo reducido de vida”.

Luego de haber recibido el diseño del nanosatélite, informó que llevó seis semanas ensamblar los dos prototipos, pero además se diseñó hardware adicional para verificar que funcionara cada uno de los módulos.

Por su parte, Jorge Simón Rodríguez, encargado del área de Antenas y Radiofrecuencia del CIDTE, centro adscrito a la Unidad Académica de Ingeniería Eléctrica, explicó que el nanosatélite contiene varios módulos y dos de ellos son los responsables de acondicionar las señales para ser transmitidas desde el espacio hacia la Tierra.

En dos meses fue posible ensamblar el nanosatélite, proceso que implicó trabajar en diversos módulos
En dos meses fue posible ensamblar el nanosatélite, proceso que implicó trabajar en diversos módulos

El módulo de computadora a bordo o de energía, explicó, sirven para procesar información que capta el nanosatélite en el espacio, pero los módulos de Radiofrecuencia y Antenas son los que permiten acondicionar la señal y que haya las condiciones propicias para viajar en el espacio.

Comentó que los integrantes de esa área del CIDTE trabajan en módulos de radiofrecuencia y de antenas para el estándar cubesat, nombre que se le asigna a los nanosatélites cuyas dimensiones son limitadas, ya que su estructura se restringe a un área de 10 por 10 centímetros.

“Lo que pretendemos hacer es desarrollar estructuras de antenas que puedan ir en las tapas del nanosatélite. Es decir, que sea una de las caras del cubo y que estas antenas vayan integradas como parte de la estructura, que sean antenas planas y que no ocupen más volumen”, indicó.

Simón Rodríguez comentó que el primer proyecto desarrollado consistió en el diseño de una antena de tipo fractal para que pudiera incluirse en una de las caras del cubesat, la cual es necesaria porque permite optimizar del tamaño del nanosatélite.

De esa manera, una antena convencional, que ocupa una mayor dimensión, ahora es sustituida por otra de la misma extensión pero colocada sobre una de las tapas del cubesat. El trabajo sirvió incluso para la publicación de un artículo en una revista internacional.

La intención es seguir desarrollando prototipos de antenas para nanosatélites y ver si en las demás caras se pueden colocar más y así aprovechar todas las superficies exteriores y que estas tengan buena convivencia con las celdas solares.

Jorge Flores Troncoso, coordinador del CIDTE, expuso que la misión del nanosatélite depende de sus propósitos, desde medir presión, humedad, temperatura, entre otras cosas, en las que se colocan sensores, o para prevenir desastres naturales con cámara fotográfica.

Informó que el CIDTE comenzó su operación con 10 millones de pesos gestionados, y a partir de ello se han realizado proyectos que, a su vez, han traído consigo más recursos para equipar aun más el laboratorio.

De esa forma ha sido posible traer investigadores invitados, otorgar becas a los estudiantes que colaboran con el servicio social o prácticas profesionales, e incluso se contratan ingenieros ya egresados que posteriormente se han logrado colocar en empresas importantes.

Explicó que el Centro de Investigación y Desarrollo en Telecomunicaciones Espaciales inició su operación en la UAZ como parte de un convenio con la Agencia Espacial Mexicana.

“Vimos el potencial que teníamos en el área de Electrónica y Telecomunicaciones, lo platicamos con el rector en su momento y con el Cozcyt, para ver la posibilidad de apoyarlo. Esto consiste en atender proyectos de la Agencia Espacial Mexicana de acuerdo a su plan nacional de desarrollo que establece la necesidad de desarrollar tecnología para reducir la dependencia que tiene México respecto a otros países”, dijo Flores Troncoso.

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