Activismo y protesta, amor hacia el otro y una noche dedicada a David Bowie, en el Roxy Fest

Activismo y protesta, amor hacia el otro y una noche  dedicada a David Bowie, en el Roxy Fest
Escenario del Roxy: Festival de Música y Arte Gastronómico ■ Fotos: ARACELI RODARTE SOLÓRZANO
  • “Stop Trump. Stop Trump”, llamó Morrissey en la primera edición del Festival de Música y Arte Gastronómico, en Guadalajara

“Stop Trump. Stop Trump”, sostuvo Morrissey sobre uno de los dos escenarios del Roxy: Festival de Música y Arte Gastronómico, que se realizó por primera vez y cuya sede fue el parque Trasloma de la ciudad de Guadalajara, el pasado sábado.

La protesta social y política, el llamado al amor hacia el otro, y la interacción entre músicos y público fueron las características principales del Roxy Fest,  en el que participaron grandes artistas tanto de la música como de la cocina.

Morrissey fue seguido por el público en su llamado en rechazo a la política del presidente de Estados Unidos, llamado que fue aderezado por la imagen de fondo de dicho personaje, cual bebé siendo cargado por el autor de Every day is like sunday, simulando la portada del álbum Years of refusal. Trump fue también aludido en las playeras del bajista, el guitarrista y el baterista, mientras que se hizo referencia a México con la imagen de la bandera plasmada en el bombo.

Morrissey se manifestó, además, en contra de las corridas de toros, sosteniendo que una tradición donde se hiere a un ser vivo no es cultura.

El festival inició a las 2 de la tarde aproximadamente, pero fue hasta las 7:30 de la noche cuando llegaron los artistas principales. El argentino Fito Páez fue el primero de ese bloque. Su amor a la vida, a su hija y al mismo amor otorgaron coloridos matices al escenario, como lo hace una “mariposa tecknicolor”.

Luego llegaron reminiscencias noventeras con la banda estadunidense Smash Mouth, que puso a bailar a la audiencia con sus ritmos ska. All star y Walkin’ on the sun fueron de las más coreadas.

Sin embargo, en cuestión de cercanía con el público, el vocalista de James, Tim Booth, fue el que más interactuó, elevando sus emociones mediante sus peculiares movimientos corporales, para dar muestra de sus aptitudes en el baile.

Después de esta banda británica, autora de temas como Laid, llegó la también originaria de Reino Unido, Placebo, cuya presencia denotó la tolerancia, incluyendo el tema de la sexualidad, en la peculiar voz nasal del fundador Brian Molko, el bajo de Stefan Olsdal y los marcados pasos en las percusiones de Matt Lunn.

Con el Roxy, Placebo estuvo cerca, una vez más, del extinto e icónico David Bowie, el multifacético artista que acompañó a estos músicos desde sus inicios. En esta primera edición, el Roxy homenajeó al autor de Starman.

Tardó cerca de 30 minutos el británico Morrissey en aparecer en el escenario, pero cuando lo hizo, los espectadores supieron que había valido la pena. Su voz de barítono, su atrayente entonación, su anarquismo, su amor y dolor al amor, su activismo y su también peculiar tupé, todo eso brindó y emocionó quien fue el vocalista y letrista de los desaparecidos Smiths, esa noche, cuando las estrellas vuelven a nacer ante nuestra inferioridad humana, cuando, como dice el mismo cantante en una de sus composiciones: “Nunca has estado enamorado hasta que has visto las estrellas reflejadas en los depósitos”. Y esto pudieron vivirlo los espectadores al presenciar ese concierto.

Empire of the Sun cerró esa noche en la que el parque Trasloma tuvo lleno total, superando las expectativas tal vez incluso de los organizadores del evento.

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