¿Quién es Adán y dónde está el paraíso?

¿Quién es Adán y dónde está el paraíso?
Peter Paul Rubens (1577-1640). 'Adán y Eva' (1628, copia de un original de Tiziano) (detalle).

La Gualdra 248 / Arte

Adán es vida y el paraíso está en el problema de la vida. Si seguimos el ejemplo de Ortega y Gasset, Adán es creación divina, pero no la creación de un objeto o cuerpo inerte, sino el de existencia germinada de barro y de soplo. Una vez que latió su menudencia principal, el corazón, inició su problema: el problema de la vida. Es decir, (y válgaseme la repetición de la palabra problema) el problema de vivir solo, luego el problema de la compañía y finalmente el problema de la tentación. Entonces Adán es vida rodeada de caminos bifurcados.

¿De dónde viene tanto problema? De la no tan simple coexistencia, del vivir, de la elección entre caminos y de las relaciones. Vida es la tragedia de vivir y en esta tragedia está su sentido. No hay felicidad eterna, pero eso mismo es felicidad, pues la pura felicidad es más aterradora que la tragedia. Así como en la música son importantes los silencios, para la vida es importante la desdicha. Por eso Adán busca el paraíso que no puede encontrar si no es por medio de algo justamente como él, de una creación, del arte.

El arte es el paraíso creativo compuesto de cosas, de relaciones de tales cosas con el resto total del mundo. Al crear un cuadro, una novela, un soneto, se crean relaciones mismas que dan unidad, que Ortega y Gasset llama unidad de la vida. Entonces Adán es vida, creación, Adán es el ser humano, Adán somos todos y el paraíso está en el problema de esa vida.

Acceder al paraíso no es fácil, pero sí hay dos vías, en el caso de la pintura, una es por medio de la mano del artista y otra por medio del cuadro mismo. La primera: hay pintores que pintan sólo con las manos, pero hay otros que pintan con esas mismas manos, aunque movidas por el problema de la vida, entonces el pintor es un dios, y ha de pintar las condiciones perpetuas de vitalidad, o sea de eternidad. Se crea una separación entre pintura y artista, así como entre Adán y dios, el cuadro será huérfano. Aquí está nuestra segunda vía: el hombre que no es pintor con manos si lo es con los ojos, es decir, el espectador; el hombre puede advertir el paraíso por medio del arte y reconocer en él algo que no sabía que estaba ahí, pero, paradójicamente estaba en él mismo y sólo es posible ver el reflejo gracias a una pintura. Para concluir, el arte es desahogo y refugio donde se interpreta el problema de la vida y consuela a los muchos Adán que siguen mortificándose con el paraíso perdido. El arte es un paraíso recobrado.

 

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