Capricho o necesidad

Capricho o necesidad

Los orígenes de la Alameda J. Trinidad García de la Cadena está en discusión , lo que no es discutible que el paseo arbolado fue producto de la ciudadanía y no de las autoridades, con ello quiero destacar que gran parte de la fisonomía de la ciudad de Zacatecas ha sido producto de iniciativas de la sociedad y de los religiosos que mostraron tesón y sabiduría para fincar una ciudad que hoy es Patrimonio Cultural de la Humanidad, gracias a nuestros antepasados Zacatecas ofrece su belleza a propios y extraños.

Si diéramos cuenta de las intervenciones de los gobiernos pasados o en turno municipales o del estado en la reconfiguración de la estructura urbana de nuestra Zacatecas, podemos afirmar que son más los yerros que los aciertos, la mayoría de los cambios, sin ton ni son se escudan en la frase hueca de “es necesario hacer funcional la ciudad”, y el resultado por lo general, es hacer con su intervención del espacio que se intervino, uno cuyas características no coadyuva a lo que se había anunciado, pero sí se afecta a un buen número de familias y negocios, y se corta el listón y listo a lo que sigue, gajes del oficio y del negocio de la construcción.

Me atrevo a cuestionar el llamado “Proyecto Alameda” si existe nadie de los vecinos de la Alameda lo conoce y sólo unos cuantos de Gobierno del Estado lo conocen a medias, únicamente quien está a cargo de dicho proyecto sabe que se va a realizar y cómo, si por decreto o a través de la palabra que está de moda la gobernanza, no tengo la menor idea de cómo una entidad tan respetable como la Unesco, no diga ni pio por medio de la oficina de Patrimonio Mundial, categoría II, que se logro impulsar en tiempos de la ex gobernadora C. Amalia García Medina, cabe recordar que su misión es fomentar la capacitación, la investigación y la conservación del patrimonio artístico, histórico, natural y arqueológico de México, Centroamérica y el Caribe.

La intención es que no se haga nada, ni tampoco dejar pasar y dejar hacer, el propósito es reclamar a quien corresponda de la cara y muestre en forma pública que intenciones se tienen para con la Alameda, para poder evaluar su pertinencia y su impacta en el bienestar de los zacatecanos todos y en particular los vecinos de la Alameda y si se quiere los de las calles aledañas, de oídas al parecer uno de los puntos de mayor interés es poner unos baños públicos, el gran problema es ¿dónde y de qué tipo? ¿Frente a mi casa, a la de mis vecinos de la Fernando Villalpando? ¿O sólo es un rumor?

Desgraciadamente no, se embelleció parte de la Alameda con una diminuta construcción para la venta de helados, la cual se logro con acuerdos políticos, sin importar la imagen de esa sector de la Alameda, será exclusivamente peatonal por qué, se tumbaran los árboles por qué, cuál es la perspectiva social y estética de lo que se traen entre manos, es el último grito en construcción arquitectónica de tal forma que se identifique la “nueva Alameda” con paseos de Europa o para no ir tan lejos, de Estados Unidos que es el espejo en el que tanto le gusta reflejarse.

Que pasará por la mente de los interesados en participar en la ya no remodelación de la Alameda, sino de la reestructuración de ésta, se presentaran diversas constructoras o es obra del gobierno y en consecuencia puede realizar subcontrataciones a quien realice con calidad su trabajo o a quien esté en la lista de los favorecidos, todo esto y más genera una profunda duda acerca de la intervención de la Alameda y sobre todo cuando se fijo como plazo para disentir del multicitado proyecto fantasma hasta el día tres de diciembre del año en curso, a qué se debe la premura, es de ipso facto gastarse los 34 millones que se asignaron a la remodelación de la Alameda y no como se pretende hacerla añicos socialmente.

Ya cuando se habla de una suma de tal magnitud se ven salir a flote los intereses que están atrás de la tan insistente necesidad de justificar la acción interventora para cambiarle el rostro a la Alameda en demerito los vecinos y zacatecanos, según se señaló hace días que en Zacatecas existe transparencia en el manejo del recurso y de la información en este caso solo existe mentiras con cara de verdad.

Aún a pesar de lo que viene aconteciendo, le doy el beneficio de la duda, al gobernador zacatecano Miguel Alonso Reyes, para que en su calidad de ser un zacatecano que sabe escuchar y analizar las diversas opciones, tome la que mejor convenga a los vecinos de la Alameda y a Zacatecas, y haga de la Alameda un espacio que deje huella de su capacidad como gobernante.
Desde aquí hago mi petición de audiencia y sea escuchado. ■

*Docente- investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas

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