En el corazón de Zacatecas, entre tradiciones centenarias y sabores arraigados, se encuentran las Tortas Malpaso, un negocio familiar con una historia que se remonta a generaciones atrás y con origen español. Hablar de Tortas Malpaso es adentrarse en la historia de la familia Villa Ramírez, cuya dedicación y pasión por la gastronomía ha perdurado a lo largo de 101 años.
El origen de Tortas Malpaso se remonta al emprendimiento de Manuel Llamas, un español que estableció un negocio de venta de chorizo y tortas en el pueblo de Malpaso. La receta original, transmitida de generación en generación, se ha mantenido intacta desde aquellos primeros días y Nicasio Villa González fue quien recibió el legado de este español visionario. Desde entonces, el negocio ha sido un pilar en la familia Villa Ramírez, pasando de mano en mano con el compromiso de preservar su autenticidad y calidad.
En un acercamiento con Gonciano Villa Ramírez, uno de los nietos de Nicasio Villa González y actual portavoz del local que se ubica frente a la Fuente de los Conquistadores, compartió con entusiasmo los orígenes de tan emblemático negocio. “Inicialmente, Tortas Malpaso, originales de Malpaso, las fundó un español; y de ahí el español, no sé en qué condiciones, le pasó el negocio a mi abuelito Nicasio Villa González. Y desde entonces ha sido de la familia”, mencionó.
“La verdad no sabemos cómo haya pasado a ser el propietario mi abuelito, en su momento, de las tortas o del negocio. Porque también tengo entendido que el español no nada más vendía chorizo y tortas, también vendía vino tinto”.
Destacó que además del local original en Malpaso, ahora también operan dos sucursales en Zacatecas, estratégicamente ubicadas para servir a los clientes tanto locales como turistas que visitan la ciudad.
La esencia de Tortas Malpaso no se limita sólo a la calidad de sus productos, sino también al ambiente familiar y acogedor que ofrecen. Gonciano menciona con cariño la implicación de su extensa familia en el negocio, rescatando que el local que él maneja lleva ya 25 años en operación y menciona que a diario viaja y regresa de Malpaso para atender a sus clientes.
“Tratamos de estar aquí a las 9 de la mañana y cerramos a las 6 de la tarde, los dos locales y vamos y venimos diario todos los días, pues es que hay que traer el pan, porque el pan se trabaja al día” destacó.
Con nueve hermanos en total, cada uno ha encontrado su rol dentro de la empresa familiar. Mientras él y su hermano Nicasio Villa Ramírez administran las torterías, otros se dedican a la producción y venta de chorizo y carne, abasteciendo a diversos establecimientos en la región.
“Tengo otros hermanos que se dedican a la venta de chorizo, de chorizo y de carne. Ellos surten algunos negocios de aquí. Uno se llama Marco Antonio Villa Ramírez y Edgar Villa Ramírez” agregó.
El éxito de Tortas Malpaso se fundamenta en la lealtad de sus clientes, muchos de los cuales han sido fieles durante generaciones. Gonciano atribuye este fenómeno, no solo a la consistente calidad de las tortas, sino también al arraigado compromiso de la familia Villa Ramírez con la comunidad local. Estos vínculos estrechos han sido cruciales para preservar el legado del negocio.
La mayoría de los clientes de Tortas Malpaso provienen de su pueblo natal, ubicado a tan solo 25 minutos de la capital. La cercanía con Jerez ha sido especialmente estratégica, dado que Malpaso se considera un lugar emblemático y tradicional. Como menciona Gonciano: «Es más tradicional, es más emblemático allá. Cuando sales de tu casa dices, bueno, pues vamos a Malpaso. Le sirve de paseo, de distracción. Está cerca es el municipio de Jerez, las fiestas de allá son muy sonadas y nosotros también. Y es un buen momento para la lonchera del rancho, del pueblo”.
El impacto de este negocio va más allá de la simple venta de tortas; es un testimonio de perseverancia y adaptación a lo largo de los años. A pesar de los desafíos económicos y la competencia creciente en el sector alimentario, Gonciano destaca que el negocio ha sabido mantenerse gracias a su compromiso con la autenticidad y la tradición. Cada torta que sale de sus cocinas lleva consigo el sabor de generaciones, sin modificar el más mínimo detalle de la receta española original.
“Yo pienso que toda esta gastronomía o toda esta forma de receta que el español trajo es 100% española, a mi ver y a ver las cosas, porque nosotros nunca la hemos cambiado ni echarle condimentos que no sean. Entonces, como le digo, esta receta es 100% española”, aseguró Villa Ramírez.
Para Gonciano y su familia, la continuidad del negocio es una misión sagrada. Con la participación activa de la siguiente generación, aseguran que el legado de Tortas Malpaso perdurará por muchos años más.
En cuanto al futuro, Gonciano se muestra optimista. Aunque reconoce los desafíos modernos y los cambios en los hábitos de consumo, confía en que la autenticidad y el apego a las raíces seguirán atrayendo a nuevos y antiguos clientes por igual. Las temporadas altas como las vacaciones escolares y las festividades locales, siguen siendo momentos clave para un incremento en las ventas, demostrando que Tortas Malpaso continúan siendo un destino para los zacatecanos y visitantes por igual.
Más allá de ser simplemente un negocio próspero, Tortas Malpaso ejerce un rol fundamental y enriquecedor dentro de la comunidad zacatecana. Sus locales no sólo son lugares para disfrutar de deliciosas tortas, sino verdaderos espacios de encuentro y convivencia. Desde que se atraviesa la puerta, se percibe la cálida hospitalidad y la dedicación con la que cada miembro del equipo atiende a sus clientes, creando un ambiente acogedor que invita a regresar una y otra vez.
Este lugar no sólo atrae a clientes locales, sino que también se convierte en un punto de reunión para personas de todas las edades y orígenes. Familias completas se reúnen para compartir una comida que representa, no sólo un sabor exquisito, sino también un legado culinario que se ha gestado a lo largo de más de un siglo. Amigos se encuentran para conversar y disfrutar de una experiencia gastronómica auténtica, mientras que turistas descubren un pedacito de la historia y la cultura local en cada bocado.