Las nuevas tradiciones ancestrales

Las nuevas tradiciones ancestrales

La Gualdra 360 / Tradiciones / Cultura

 

Esta semana asistimos al nacimiento de nuevas tradiciones. Y lo digo con total sarcasmo, porque si bien el diccionario enseña (pero en estos tiempos ¿a quién le importa lo que dicen los diccionarios?) que tradición es el conjunto de bienes culturales que se transmite de generación en generación dentro de una comunidad, y los sociólogos explican que se trata de costumbres y manifestaciones que cada sociedad considera valiosas y las repite para que las nuevas generaciones las aprendan y se mantenga así un legado cultural; el marketing dice que “tradición” es un término que vende, que habla vagamente de arraigo, pero sobre todo de plusvalía.

Así vemos prácticas “tradicionales” que son recientes, pero que ya desde su segunda o hasta su primera edición se anuncian como herederas de costumbres ancestrales. No digo que éstas no sean interesantes, o que no puedan, en un futuro, volverse costumbre, toda tradición empezó en algún momento como algo novedoso, incluso es obvio que todo lo nuevo finca su raíz en lo pasado, pero tratarlas desde ya como una “tradición” es falsedad. Y ni siquiera se trata de un augurio optimista, ya no importa si esa “tradición” dura unos cuantos años, lo que importa es el impacto que hoy deja, sobre todo en los bolsillos.

Puedo entender la perspectiva política que hace que las administraciones públicas quieran poner en valor sus tradiciones y atraer las miradas. Entiendo menos que todas ellas quieran compensar su déficit financiero a través del turismo y que para ello se creen nuevas y atractivas actividades con aires de ritual, de ser posible apegadas a la imagen que ciertas películas de Hollywood han difundido. Y la época de Días de Muertos parece la ocasión ideal, siendo esta celebración mestiza una de las más singulares de México.

Todavía recuerdo cuando las calaveritas de azúcar causaban recelo y aversión en los extranjeros, y qué decir de llevar comida o músicos al cementerio, ¡parecía una abominable irreverencia! Ahora todos quieren decorar con papel picado, montar su altarcito, probar el pan de muerto, mojar los labios en un champurrado, venir a la fiesta, o llevársela.

Sin embargo, ante esta profusión de coloridas manifestaciones se antepone siempre la seriedad o el aval de la tradición. Acabo de ver un meme en el que se ve a un niño maquillado como un esqueleto y que dice “Nosotros somos una cultura, y no un disfraz”. Lo siento, pero no conozco ningún ritual ancestral mexicano que incluya maquillarse como un esqueleto, los trajes de Catrín y de Catrina son un disfraz, y la costumbre de hacer un desfile está emparentada con el Halloween del que tanto reniegan algunos. El argumento de “mejor una Catrina que una brujita porque es más mexicano” es discutible, pues aunque la Catrina sea mexicana lo que no lo era es el hecho de vestirse y maquillarse como tal y marchar en procesión. No veo con malos ojos la idea del disfraz: desde el jardín de niños nos vestían con trajes típicos para los bailables, y era una forma de ponernos en contacto con la diversidad cultural.

Además de los desfiles hay ahora recorridos escénicos en cementerios o edificios abandonados, una mezcla de narración oral y teatro callejero. Algunos optan por recrear mitos, otros leyendas urbanas, y los hay incluso que abordan la inseguridad y la desaparición forzada. De calidad variable, representan en conjunto un buen ejemplo de cruce y combinación de sustratos culturales y objetivos sociales. Algunos devendrán tradición.

Las costumbres lo son porque algo se mantiene, pero también son flexibles, cambian, se enriquecen. Algunos verán en ello una ganancia y otros una pérdida. No me opongo al sincretismo, además de que no serviría de nada. Bienvenidos los desfiles, los disfraces, los tapetes de flores y los de aserrín pintado, nada más no le cuelguen el muerto a la “tradición”, que para que se convierta en eso habrá que esperar algunas generaciones.

 

 

 

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70