Los primeros gobiernos liberales federalistas y la instrucción de las primeras letras en Zacatecas. [Primera de dos partes]

Los primeros gobiernos liberales federalistas y la instrucción de las primeras letras en Zacatecas. [Primera de dos partes]

Entre 1825 y 1834 gobernaron al recién fundado Estado libre y soberano de Zacatecas José María García Rojas y Francisco García Salinas. Dos ilustrados con formación humanista. El primero hijo de ricos hacendados y el segundo hijo de un administrador de una hacienda. Formaron parte de una distinguida generación que abrazó como credo la filosofía liberal y el régimen federalista. Es también con ellos con quienes se da el despegue educativo y la propagación de la instrucción pública de la primera enseñanza. Durante la Primera República Federal en el territorio zacatecano se aplicó un proyecto de municipalización de la enseñanza elemental, como continuación de un proceso que desde el periodo borbónico y que habiendo sido retomado por la Constitución de Cádiz, fue una de las tantas herencias que el antiguo régimen heredó al nuevo. Podemos entenderlo como un accidentado proceso de municipalización, partiendo del hecho de que corrió por cuenta de los ayuntamientos el establecimiento de escuelas de primeras letras en las que se buscó uniformar la enseñanza con el empleo del método lancasteriano, el pago de los maestros y la vigilancia a cargo de los vecinos y fondos municipales. No obstante que la política educativa estuvo determinada a nivel estatal a través de los poderes Legislativo y Ejecutivo, el financiamiento del gasto educativo de las escuelas públicas dependió en el mayor de los casos de los fondos comunes administrados por los ayuntamientos, recaudaciones, impuestos y donativos de los ciudadanos. La iniciativa más ambiciosa de esta municipalización de la enseñanza elemental estuvo plasmada en el “Plan General de Enseñanza Pública para el Estado de Zacatecas”, promulgado el 9 de junio de 1831. Este Plan sería el referente al que se volvería entre periodos de vigencia y suspensión reiterados a lo largo del siglo XIX desde su puesta en práctica. Debido a varios factores entre los que se podrían mencionar la crónica insuficiencia de fondos municipales, la falta de maestros capacitados en el sistema de enseñanza mutua (método lancasteriano) para poder uniformar la enseñanza y, sin que faltara la inestabilidad política; el Plan no tuvo el éxito deseado de la que sin duda fue una de las reformas de mayor avanzada emprendidas por el gobernante liberal Francisco García Salinas. El proyecto educativo más ambicioso del siglo XIX zacatecano no tuvo una feliz concreción, solo se cumplió en partes y las escuelas que se fundaron no fueron todas las que el Plan contemplaba debido entre otros factores al pago de la burocracia, renta por venta de tabaco (comercializado con el carácter de monopolio), ejército y milicia y el financiamiento de la minería, según lo refiere Mercedes de Vega.

El fin de la utopía educativa de la enseñanza primaria emprendida por Francisco García y la generación de patriotas que lo acompañó, terminó con el fin de su administración de gobierno. A partir de 1835 cuando llega a su fin la Primera República Federal y se inaugura el centralismo con las Bases Constitucionales o Siete Leyes de Santa Anna, del 15 por ciento de los fondos municipales con los que se sostenían las escuelas, la mitad se destinaba al Instituto Literario.

En lo que corresponde al periodo de la Primera República Federal, en la que gobierna la primera generación de liberales federalistas se observó un relativo despegue educativo en Zacatecas Esto ocurrió gracias a las leyes e instituciones que se crearon y a los actores políticos que esos tiempos requerían. La necesidad de masificar la enseñanza primaria tuvo en el sistema de enseñanza mutua o método lancasteriano su mejor instrumento y a los primeros gobiernos constitucionales de corte liberal, junto con la clase política con la que se apoyaron, a sus ejecutores. El sistema de enseñanza mutua había mostrado sus bondades en Europa y otros países del continente americano. Siendo por entonces la novedad entre las formas de enseñar en el nuevo país, se empezó a emplear también en las escuelas primarias zacatecanas, porque además de ser atractivo por su bajo costo, permitía dar una gran cobertura debido a los grupos numerosos atendidos por un solo maestro. De ello dan fe el número de escuelas lancasterianas que se crearon a lo largo y ancho del estado.

Según Francisco Larroyo, en su Historia comparada de la educación en México, existieron dos tipos de escuelas lancasterianas: las que dependían en su sostenimiento y normatividad directamente de la Compañía Lancasteriana, fundada en 1822, y las que funcionaron de manera autónoma. En la entidad no se tiene evidencia de la existencia de la Compañía, no obstante que las escuelas de primeras letras lancasterianas que se establecieron adoptaron el método y reglamento difundido por ésta. De lo que no existe duda es de la participación e iniciativa de la Sociedad Patriótica de Zacatecas para que se estableciera La Normal de la Constitución. Institución que fue la primera escuela lancasteriana fundada en el estado en 1825.

La vida escolar de esta institución también se rigió con el reglamento de la Compañía conocido también como Cartilla de México. Aunque en forma lenta debido las dificultades por la falta de medios económicos, es a partir de la apertura de la Normal de la Constitución un año después de su decreto de creación, cuando comienza a propagarse el método lancasteriano al fundarse escuelas que se “arreglaron” con el sistema de enseñanza mutua. Con la entrada en vigor de la Ley General de Enseñanza Pública para el Estado de Zacatecas o Plan General de 1831, se incrementaría el número de escuelas lancasterianas tanto públicas como privadas, pues la uniformidad, enseñar con el mismo método, con los mismos textos y recursos didácticos, por ley, comprendía a unas como a otras. En una próxima entrega continuaremos con este tema.
Referencias.

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