El Presupuesto Participativo para Zacatecas

El Presupuesto Participativo para Zacatecas

Una manera de incluir a la ciudadanía en los procesos de gobierno es mediante mecanismos de participación. Por ello se distingue entre participación social, comunitaria y ciudadana. Esta última tiene que ver con la intervención en decisiones púbicas a cargo del Estado. Es decir, la participación social o la comunitaria pueden no vincularse con el Estado, pero la participación ciudadana implica vinculación necesaria con las esferas estatales: definición de actos de gobierno, construcción de leyes o impulso de ciertas decisiones públicas. Pues bien, como el mecanismo que resume o articula toda la acción gubernamental es el ciclo presupuestal, es que una manera de generar un esquema integral de participación ciudadana es la intervención de la población en la definición de los presupuestos.
Sería imposible que mecanismos de participación abierta a la población definieran la totalidad del presupuesto. Es sencillamente imposible, e incluso, indeseable. Para tareas específicas se debe contar con una burocracia especializada que trabaje en ello. Pero hay áreas en las que la consulta es esencial. Es deseable se pudiera consultar criterios generales de justicia (distribución) en los gastos públicos. Uno de los problemas más importantes que tenemos es la regresividad en la distribución del dinero público; y eso ocurre por el dominio de las élites. La consulta popular de los criterios de distribución puede ayudar a evitar que se gobierne con esta absoluta falta de legitimidad. Y en el caso de la obra pública se puede usar la consulta para hacer ejercicios de prioridad: atender lo que la mayoría ciudadana siente con más apremio. Las medidas de consulta pueden conformar modalidades de inteligencia social. Y se pueden implementar herramientas de wikipolítica para ello. Son formas orientadoras del presupuesto.
Pero también existen maneras de construir modalidades de presupuesto participativo que se vinculen a la potencia innovadora de la inteligencia social. Usos no sólo orientadores de gasto, sino de creación de nuevos caminos en el desarrollo. Ambos usos son importantes, el ‘orientador’ y el ‘creativo’. En ambos casos la mejor opción es impulsar a la ciudadanía a que realice proyectos, porque esta medida estimula la organización de las personas. Para hacer un proyecto con interés público, se tiene que pasar de la mera comunicación e interacción a la organización, lo cual es la mejor manera de generar densidad societal; que en cadena tiene muchos otros beneficios sociales. Y se estimula también la inteligencia social ya que a los proyectos se les puede exigir atender necesidades objetivas, justificación estratégica (atender problemas centrales), viabilidad técnica y financiera o contar con apoyo ciudadano. La organización tendrá que hacerse inteligente para cumplir esos requisitos.
Los mecanismos de participación son el núcleo mismo del tema. Y lo mejor es que se realice en la mayor certidumbre posible. Por ello, lo más recomendable es que se plasmen los mecanismos en la Ley de Participación Ciudadana. En el caso de Zacatecas, contamos con una ley de este tipo desde 1998, pero es extremadamente ineficiente, al grado que ahora mismo está muerta. La evolución de estos cuerpos normativos ha sido lenta. Incluso en el (ex) DF, se publicó por primera vez una ley de participación en 1995, y obtuvo cierta eficacia hasta el 2010, cuando se incluyó el mecanismo más preciso del presupuesto participativo de la Ciudad de México. La CDMX ya tiene un mecanismo, básico pero que sirve para iniciar un camino interesante. Como en el caso de Zacatecas, ya se planteó una primera modalidad de presupuesto participativo, cercano a mecanismos de wikipolítica y sólo de usos orientadores en algunos rubros de gasto, pero lo importante es que ya está en el tablero. Hay que hacer que corra la experiencia y luego ver qué mecanismos le proponemos para llevarlo a usos ‘creativos’ y de estimulo a la organización social.
En la CDMX se destina un monto del 3% del presupuesto total destinado a las delegaciones (que son como 900 millones de pesos), y se publica una convocatoria para que los ciudadanos realicen proyectos para ser financiados con esa bolsa. Según una asociación que se dedica a medir cuanta cosa social puede, el 75% de la población no sabe siquiera que existe el presupuesto participativo, lo cual es una contradicción in terminis: un mecanismo ‘participativo’ que todo mundo ignora.
En el caso de Zacatecas se pueden hacer cosas interesantes. Hay que pensar en modificar la Ley de Participación Ciudadana para hacer obligatorio un mecanismo de presupuesto participativo con los usos más avanzados posibles, pero hacerlo con sentido de realidad y estrategia, de tal manera que no sea una norma muerta, y tenga metas ascendentes. No querer que todo esté a la primera. Cuidar que lo que se estipule se haga. Dar tiempo al aumento de las capacidades institucionales y ciudadanas que deben confluir para realizar exitosamente este tipo de mecanismos. Ya hay experiencias suficientes en el mundo y el país, para sistematizar un aprendizaje que guíe una propuesta que combine ambición con realismo. Una norma que marque una ruta a 5 años puede ser una buena opción. Lograr un modelo de presupuesto participativo que nos lleve a la meta de la gobernanza, sería el gran hitazo de política pública para Zacatecas.

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ