Smoke Rings Quartet y Mónica Zuloaga, difusión y aporte al jazz manouche con los sonidos del clarinete y chelo

Smoke Rings Quartet y Mónica Zuloaga, difusión y aporte al jazz manouche con los sonidos del clarinete y chelo
Foto tomada de la página de Facebook de Smoke Rings Quartet
  • El jazz manouche tiene cierta nostalgia que nos trae recuerdos pese a no haberlo escuchado antes, afirman
  • Esta banda tapatía nació como un tributo al gitano Django Reindhart, para después convertirse en un “manouche mexicano”, que es “único y en proceso”
  • Para poder decir que hay una escena del jazz manouche en México, “tomará unos 10 o 15 años”, por tanto, “lo que ahora nos corresponde es tocar y contagiar”
  • El manouche es un jazz “que se aleja mucho del tradicional; es más movido y digerible”
  • Debido al origen de este estilo, estos músicos tienen en sus planes hacer letras en francés
  • Clarinete y violonchelo destacan en esta agrupación

El manouche “tiene cierta nostalgia muy fuerte que nos trae recuerdos a pesar de no haberlo escuchado antes”. Así lo afirmaron en entrevista Mónica Zuloaga y Erik Kasten, cantante colaboradora, y cofundador y guitarrista, respectivamente, de Smoke Rings Quartet, banda tapatía de jazz manouche que posee la singularidad de incluir en su instrumentación el clarinete y el violonchelo, y que tiene como finalidad principal aportar algo a este género nacido en los años 30 del siglo pasado en Francia y acuñado por un integrante de la comunidad gitana.

El jueves antepasado, en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez de la capital de Zacatecas, Smoke Rings Quartet y Zuloaga –quien participa con esta agrupación desde 2012 y, por otro lado, continúa con su proyecto como solista- brindaron un concierto como parte del décimo Festival Internacional de Jazz y Blues.

Allí, Zuloaga, Kasten, Jhonatan Reyes Villalobos -guitarrista y cofundador-, Ulises López Luna –chelista- y Esteban Parra –clarinetista- tocaron canciones nuevas con el esqueleto de lo que hicieron en sus inicios. En esencia, la mitad se compuso de temas originales y la otra mitad, de repertorio tradicional del manouche.

“Gran parte de nuestra misión es la difusión” de este estilo, señalaron. Smoke Rings Quartet se fundó hace seis años, “en un intento de tomar el repertorio de jazz manouche, que es un jazz francés de los años 30”.

Este género, explicó Erik, nació con un guitarrista de nombre Django Reindhart, quien fue gitano y nació en la frontera de Francia y Bélgica; él escuchó discos del jazzista estadunidense Louis Armstrong y quedó enamorado de su música. Así, trataba de emular lo que escuchaba del jazz norteamericano, pero, al ser gitano, vivía en caravanas y no tenía piano ni batería, por lo que tocaba con la guitarra, instrumento tradicional de los gitanos. De esta forma, Reindhart desarrolló todo el repertorio que Smoke Rings Quartet ejecuta, y precisamente Smoke Rings Quartet es el nombre de una de las canciones menos conocidas de Reindhart.

Agregó que desde un principio, Smoke Rings Quartet quiso hacer un tributo a Reindhart, aunque con el paso del tiempo y las colaboraciones que han hecho, se han dedicado a componer música original y, con ello, tratar de aportar al género, como ya se mencionó.

Kasten refirió que cuando se han presentado fuera del país, como Argentina o Colombia, les han dicho que suenan “a un manouche muy mexicano”. De este modo, han logrado imprimirle el sello mexicano a un género que nació del otro lado del mundo, pero al que, “en base a un trabajo fuerte y a colaboraciones muy puntuales, hemos logrado abrirnos paso”.

Respecto al género, expresó con una sonrisa: “cuando empezamos la banda, pensamos que íbamos a estar tocando los domingos en nuestra casa para nosotros mismos”. Aprender a tocar este género les tomó dos o tres años, y se han dado cuenta de que a la gente le gusta mucho, porque finalmente es jazz, aunque uno “que se aleja mucho del tradicional; es más movido y digerible”.

“De cierta forma, el manouche rompe el esquema y la idea que la gente tiene del jazz, acerca de que es para intelectuales. Es esa música que hace que uno se mueva; que es nostálgica pero a la vez muy alegre y esperanzadora. Lo lleva a uno a exaltar emociones muy lindas”, expresó, por su parte, Mónica, quien conoció este estilo por la película Chocolat –dirigida por Lasse Hallström- y quien, cuando comenzó a colaborar con el grupo, ya tenía sus propias composiciones, “aunque en el baúl”.

Luego, comenzaron a darles difusión; empezaron a surgir temas en español y en inglés, “porque la idea es llegar a la más gente posible”, por lo que está en sus planes hacer letras en francés, “pues finalmente es parte del origen de este género”. Sostuvieron que éste sería el mayor tributo al manouche, a fin de abonar al “manouche mexicano”, que es “único y en proceso”.

Al respecto de esto último, consideraron que a ellos les “está tocando abrir brecha, salir del país, ir a festivales de manouche en otros lugares del mundo”, y calcularon que para poder decir que hay una escena del jazz manouche en México, “tomará unos 10 o 15 años” más, por tanto, “lo que ahora nos corresponde es tocar y contagiar”.

Además de la voz de mezzosoprano de Mónica, resaltan en el grupo el clarinete y el chelo, y al respecto, Erik refirió que “desde el principio, supimos que eso podía ser algo que enganchara, porque este género normalmente se toca con un violín, un contrabajo y las dos guitarras”.

Apuntó que “es difícil conseguir violinistas de jazz en México”. Así, incluyeron a un chelista. A Ulises, “de los mejores chelistas clásicos que hay en Guadalajara, y quien toca en dos de las orquestas más grandes de Guadalajara”, lo conoció Erik antes de la formación del grupo, y al fundar éste, en lugar de bajo, decidió que fuera un chelo. Ulises, dijo Erik, hace algo que no hacen más chelistas en México, que es tocar el bajo con el chelo, y además, improvisar con el arco. “Es el único chelista de jazz que tenemos en todo México”, aseguró. Luego, se sumó Esteban, el clarinetista, que significó “la cereza del pastel”.

Smoke Rings Quartet lanzó un disco homónimo de la banda a finales de 2015, el cual contiene algunos temas de la tradición gitana, cuatro temas originales de Mónica, en español y en inglés, y composiciones instrumentales autoría de Smoke Rings Quartet a los que Mónica les puso letra.

Mónica acaba de lanzar un disco con un proyecto que rescata boleros, mientras que Smoke Rings Quartet recientemente grabó su segundo disco, que es su primer disco enteramente instrumental. Prometió que para 2018 la gente puede ya esperar un disco completo de colaboración de Mónica con Smoke Rings Quartet.

De esta manera, el jueves antepasado en la capital zacatecana, Smoke Rings Quartet tocó, del jazz tradicional norteamericano, Caravan; asimismo, temas de Reindhart, y algunos propios.

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