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Instituto Zacatecano de Cultura (3) A 30 años de distancia

Instituto Zacatecano de Cultura (3) A 30 años de distancia

Antes de continuar con esta tercera entrega sobre el cumpleaños del Instituto Zacatecano de Cultura, es prioritario destacar que el presente es un análisis muy a ojo de buen cubero y únicamente puede aceptarse como una interpretación ciudadana sobre la vida y obra de este ente formativo de la sociedad zacatecana. No tiene otro objetivo que el de celebrar que exista esta institución que es a su vez un proyecto vivo que muchas satisfacciones le ha proporcionado a los pobladores de este estado y a otros que han venido a visitar o a vivir en él y su ultrabarroca capital.

Hay una actividad notable en la proliferación de eventos culturales de todo tipo, la mayoría de ellos apoyados u orientados por el Instituto. En este aspecto es otro Zacatecas, nada que ver con el ostracismo de buena parte del siglo pasado, hay mucho que celebrar en este sentido: exposiciones de todo tipo, libros, música, artes escénicas, conferencias, talleres, congresos, coloquios, bibliotecas, tantos museos…Hay infinidad de espacios donde hacer cosas importantes para promover la cultura y se hace, las mismas instalaciones del Instituto y todo lo que se produce desde ahí, el SIZART; en el centro, en un lugar privilegiado están la Ciudadela del Arte –con todo lo que desde ahí prolifera-, el Ex Templo de San Agustín, las plazas y el Teatro Calderón como la cereza del pastel donde puede hacerse prácticamente todo lo que la imaginación creativa alcance a proponer. El principal reto no es sólo mantener los logros sino mejorarlos.

Se ha hecho un extraordinario trabajo en el rescate del Zacatecas histórico, desde muchas formas de expresión y difusión. Es muy grato observar todo el esfuerzo despegado y los logros obtenidos con este propósito, cobre todo con tanta actividad desarrollada durante los períodos pre y post celebración del Centenario de la Toma de Zacatecas con toda la alegoría artística, histórica, política y folklórica que este episodio significó para la Hermosa Zacatecas a cien años de la gesta. El rescate de centros históricos ha sido notable y la proliferación de espacios donde se cultiva el conocimiento, igual. En este tipo de lugares de conocimiento pudieran acudir más personas, en especial los propios paisanos. De nada sirve tener tantos centros de saber si la gente no acude masivamente a empaparse de conocimiento. Los museos deben estar siempre llenos de gente, en especial de estudiantes de todos los ciclos escolares.

Se cuenta además con mucha gente que se ha desarrollado bajo la influencia del Instituto y son creadores sobresalientes y que por alguna razón u otra no dan el estirón definitivo para la conquista de escenarios lejanos con el arte y la cultura de los zacatecanos como estandarte. El artículo tercero de la Ley que creó al IZC sienta las bases y ofrece las rutas a seguir y donde pudieran reforzarse dos líneas de acción, la investigación científica y un sistema que permita capacitar y actualizar a maestros, promotores o personas interesadas, para el desempeño de las actividades culturales. La mejor apuesta en todo proyecto de cambio es la educación, en este caso, tanto de creativos como de audiencia. Una línea formativa de corte académico funcionaría para mantener todas las posibilidades abiertas que a su vez, serían fuentes permanentes de inspiración para la investigación.

Tampoco es tarea fácil el peliagudo cometido de mantener en alerta y vigente la protección de los preceptos locales. La evolución en cuanto a usos y costumbres de las generaciones emergentes, han sido más poderosas que los afanes y propósitos de los defensores de los valores y las buenas costumbres, éstas han sido avasalladas ante el empuje de la globalización, lo cual, por lo que parece no trae los suficientes beneficios, sino lo opuesto. Probablemente haya que buscar estrategias que impliquen la participación de muchos frentes, para el logro de mantener vigentes algunos valores que tengan que ver con la armonía y la convivencia civilizada y las pautas de comportamiento que retraten a un pueblo que busca superarse a través de la cultura. Este es un proyecto que requiere el esfuerzo de todos. De otra manera, llegará el día en que el dique se rompa y no habrá manera de rescatar nada.

Para concluir, de forma incompleta, porque un análisis profundo requiere de miles de horas de trabajo para estudiar a fondo las causas y los azares del Instituto. Aunque hay muchas áreas donde se puede concluir y hacer evaluaciones o sugerencias, se mencionan dos que pueden traer a colación uno de tantos puntos de partida que le den rumbo a los afanes del Instituto y las expectativas del gobierno en esta rama de las manifestaciones humanas. Definir si se apuesta por el espectáculo o la cultura, si tomamos en cuenta dos referentes icónicos del espectáculo es bueno traer a colación los conciertos de Bob Dylan y Maluma, en ambos la gente fue parte de la imagen cultural que se desarrolló en torno a las propuestas, ambas son representativas, obviamente. Pero los resultados son los que pudieran cuestionarse. Por otra parte, si se apuesta a la producción cultural, la educación es la única alternativa y la investigación su soporte.

Para concluir, se investigó sobre supervivientes de aquel primer esfuerzo de 1986 y estos fueron los que aún se mantienen dentro de la tarea cultural del Estado de Zacatecas desde entonces: el Sr. José Salas Torres, custodio en el Ex Templo de San Agustín; Ing. Jesús Manuel Meza Montalvo, Subdirector del Centro Cultural “Ciudadela del Arte” y la Sra. Adela González García, operadora del conmutador del Instituto Zacatecano de Cultura. Si se omite a alguien es por falta de información. Feliz año, lectores, feliz vida, Instituto Zacatecano de Cultura. ■

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