Ofrece Tomás Pollán la visión “descarnada” de la sociedad en El Leviatán, de Hobbes

Ofrece Tomás Pollán la visión “descarnada”  de la sociedad en El Leviatán, de Hobbes

■ El filósofo ofreció la conferencia Dos figuras epocales: el círculo y la recta, en el MAAMF

■ En la modernidad se busca la acumulación de poder sin un objetivo mayor, señala

Tomás Pollán García, filósofo, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, ofreció los días 17 y 18 de septiembre en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, la conferencia Dos figuras epocales: el círculo y la recta. A propósito de Aristóteles, Galileo y Hobbes, en su segunda y última parte abordó la obra emblemática de este último, El Leviatán.

Pollán García destacó para La Jornada Zacatecas, la visión “descarnada” que Hobbes ofrece de la realidad social, a partir de trasladar el método científico recién inaugurado entonces por Galileo Galilei a la práctica política moderna.

De esta manera el filósofo del siglo 17, quien tuvo como referente a la sociedad de su tiempo y en ella la experiencia de atestiguar la guerra civil inglesa, propone en su Leviatán, una equivalencia de la fuerza física que origina el movimiento uniforme con el poder de la política.

La máquina aparece como un modelo universal aplicable también al ser humano al que se considera un “autómata” con capacidad de autorregulación. Y como los cuerpos físicos, sometido al principio de inercia que traduce Hobbes como el intento de perpetuar su movimiento, esto es, de dar continuidad a su vida. En este caso, a partir de pasiones y aversiones.

Los hombres son como máquinas “deseantes” que van de la obtención de un poder a otro. Todo con el fin de continuar “su movimiento”. Esto genera una necesidad de acumular poder en tanto que poseerlo y acapararlo resuelve el que el propio movimiento no se vea obstaculizado por la misma acción ejercida por otros.

Pollán García dijo Hobbes encuentra sin embargo, diferencias entre los hombres, que derivan tanto de sus pasiones como de la educación que reciben, de tal manera que “el deseo de poder no está repartido por igual”.

Lo que sí iguala a los hombres en la visión del autor de El Leviatán, es la capacidad de matar. En este sentido, hasta el más débil, que se sienta obstaculizado en su obtención de poderes, tiene esta opción ante el más fuerte. Lo que a la postre deriva en el “deslizamiento hacia el estado de guerra de todos contra todos”.

Del reconocimiento de no poder vivir todo el tiempo a la defensiva, surge, gracias a la capacidad de este “autómata” de ponderar y calcular, esto es, de anticiparse a la posibilidad de que otro “le mate”, la necesidad de ceder su poder a un soberano. Una renuncia que sólo es racional si el poder de éste sustituye al propio y disuade al de otros de ejercerse. Del interés personal, la razón y el miedo, entonces, derivaría un pacto social, el Estado.

Tomás Pollán agregó en breve entrevista, que sin esperar que esto suceda, si es deseable volver los ojos a la manera en que en la antigua Grecia se conceptualiza al ciudadano, como uno con derecho a participar en los asuntos de la polis, los asuntos públicos,  y completar su ser con tiempo de ocio para el estudio y la recreación. Idea contraria a la que propone la modernidad donde se busca la acumulación de poder y riquezas sin un objetivo mayor o distinto que la acumulación misma.

Comentó, hoy El Leviatán de Hobbes, que nombró el autor inglés en alusión a un monstruo bíblico de poder descomunal, es el capital financiero, mismo a quien no se le ha cedido el poder mediante un pacto social sino lo ejerce mediante la imposición.

La visita de Tomás Pollán García a Zacatecas, en la que además ofreció la tarde de ayer la conferencia magistral La dialéctica y transgresión, reacción e integración en el arte contemporáneo, en el mismo foro, fue auspiciada por las unidades académicas de Artes, Filosofía, Humanidades y Artes del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC).

 

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