70% de sitios arqueológicos del norte de México posee arte rupestre: INAH

70% de sitios arqueológicos del norte de México posee arte rupestre: INAH
  • En los últimos años se ha intensificado el registro de estas manifestaciones por parte del INAH, cuya información sirve para elaborar estrategias para su protección y conservación
  • En Zacatecas y Durango se tienen identificados 50 y 126 sitios de este tipo, respectivamente

De acuerdo con especialistas en arte rupestre del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), alrededor de 70 por ciento de los sitios arqueológicos del norte de México posee arte rupestre; dada su importancia histórica y cultural, en los últimos años se ha intensificado el registro de estas manifestaciones, cuya información sirve para elaborar estrategias integrales para su protección y conservación.

En los últimos años, el INAH ha intensificado el registro de las manifestaciones de arte rupestre. Foto Carlos Torreblanca INAH

Esta densidad de pintura rupestre, petrograbados y geoglifos está relacionada con la cantidad de cuevas y abrigos rocosos que sirvieron como refugio y habitación de grupos humanos desde el Arcaico y hasta la Conquista tardía de estos territorios por los españoles; asimismo, están asociados a espacios abiertos cercanos a arroyos y otros cuerpos de agua, debido a su carácter propiciatorio.

El registro de pintura rupestre, petrograbados y geoglifos permitirá elaborar estrategias integrales para su protección y conservación. Foto Cent

Durante la 16 Conferencia de Arqueología de la Frontera Norte, dedicada al arte rupestre en el norte de México, y que concluyó este viernes, destacaron los trabajos realizados en Zacatecas y Durango, donde en los últimos años se ha sumado la identificación de sitios con este tipo de manifestaciones a listados que se fueron conformando en el siglo 20.

Petrograbado. Sitio La Ferrera, Durango. Foto Centro INAH Durango

De acuerdo con reportes, en territorio zacatecano se tiene conocimiento de 50 sitios de arte rupestre, de los cuales Villa García, al sureste, concentra la mayor cantidad. Para el arqueólogo Carlos Torreblanca, del Centro INAH-Zacatecas, la parte norte del estado, en colindancia con Coahuila, se ha explorado poco y es la región en la que deben enfocarse ahora los esfuerzos de investigación.

Pintura rupestre. Fresnillo, Zacatecas. Foto Carlos Torreblanca INAH

Las pinturas rupestres en Zacatecas se distribuyen principalmente en Villa García, Monte Escobedo, en la zona centro de Fresnillo, Zacatecas y Sombrerete, además de Mazapil. En lo que respecta a grabados en piedra o petrograbados, los hay en lugares como Alta Vista, Valparaíso, Fresnillo, Villanueva, La Quemada y Cañón de Juchipila.

Figuras antropomorfas y zoomorfas. Foto Centro INAH Durango

Aunque en algunos casos lo abigarrado de los diseños en un mismo panel hace referencia a la reutilización del espacio durante diversas épocas, el investigador señaló -con base en información bibliográfica- que en el área de Sombrerete y el noroeste de Zacatecas, se hallarían manifestaciones prehistóricas con escenas de caza.

En el encuentro organizado por el INAH, por medio de la Zona de Monumentos Arqueológicos Paquimé, el Museo de las Culturas del Norte y el Centro INAH-Chihuahua, Carlos Torreblanca explicó que el arte rupestre prehispánico está vinculado con antiguos asentamientos como Alta Vista, La Quemada, El Teúl, Las Ventanas, La Florida y Santa Elena.

La representación de caballos y jinetes que alude a soldados españoles es común en lugares como Cueva de Ávalos, la cual forma parte de los sitios que integran el Camino Real de Tierra Adentro, inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. Otros más son El Capulín, El Astillero, La Mesita y Los Tanques.

“Hasta ahora el mayor registro de espacios con arte rupestre son los asociados a sitios mesoamericanos donde hemos realizado recorridos frecuentes, sobre todo en la parte centro-sur de Zacatecas, hacia la Sierra Madre Occidental. Sin embargo, toda el área desértica, donde podrían hallarse manifestaciones de grupos seminómadas, nos es desconocida”, señaló el responsable de la zona arqueológica La Quemada.

En estos momentos -dijo Torreblanca- se llevan a cabo recorridos en la zona de Mazapil, Yericoz y Cerro Huachichil, “donde hemos registrado material cerámico y sitios con pintura rupestre que podemos asociar, pero estamos por procesar la información”.

Por lo que toca a Durango, se tienen identificados al momento 126 sitios con manifestaciones gráfico-rupestres, registrados mediante el Proyecto de Protección Técnica y Legal. Éstos, por lo regular -comentó la investigadora Cristina Sandoval Mora- están cercanos a corrientes de agua y asociados a la llamada cultura chalchuihuiteña, que estuvo presente en esta área entre 600 y 1300 d.C.

“Las imágenes que se han reconocido en estos espacios representan vulvas, canales que en su forma ondulante recuerdan el movimiento de los arroyos, y piletas o pocitos excavados en la roca. Otros motivos son de carácter antropomorfo, zoomorfo o hacen alusión a los astros”, abundó la investigadora del Centro INAH-Durango.

Varios de ellos están en torno o sobre cerros del valle de Zape, y en la cuenca alta del Tepehuanes. También destacan sitios como El Indio, Arroyo de La Tigra, Cañón del Molino y algunas cuevas, finalizó.

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