■ En 2013 se contabilizó una pérdida cercana a 150 mil hectáreas en el país, según la dependencia
La deforestación en la entidad “es un problema que no podemos taparlo con un dedo ni hacer que no lo conocemos”, aseguró Luis Gerardo Reyes Rodríguez, gerente de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en Zacatecas.
Explicó que el mayor conflicto en el estado en materia de deforestación es el de la tala ilegal de árboles o quemas fuera de la ley, que se registran principalmente en la Sierra de Morones, municipio de Tlaltenango.
“Es un problema de tipo social que le corresponde a la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) hacer ese tipo de denuncias. Nosotros únicamente podemos comunicarle a ellos que hay un problema serio de tala ilegal”, explicó.
Referente a los datos sobre esta situación, el funcionario federal expuso que “todavía no está la cifra dada en número de hectáreas, pero ya hay una notificación de que se logró una más baja deforestación en el año 2013 para Zacatecas y a nivel nacional”. En este sentido, sostuvo que el año pasado se contabilizó una pérdida cercana a las 150 mil hectáreas en el país.
Esta cifra, según reconoce el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a pesar de ser menor que la obtenida en el periodo 2005-2010, donde se registró una deforestación de cerca de 233 mil hectáreas, “continúa siendo importante. (…) México se encuentra entre los primeros países con mayor deforestación en el mundo”.
Este organismo define el fenómeno como “un cambio de uso de suelo, el cual consiste en la eliminación de la vegetación natural de algún ecosistema con bosques o selvas, con el objeto de utilizar estas áreas para actividades agrícolas, ganaderas o urbanas o derivada de la tala ilegal, lo que impide su recuperación”.
Entre las causas que señala el Inegi para explicar la deforestación se encuentra el incremento de la producción de alimentos para consumo humano o ganado y agrega que “sus consecuencias son tan importantes y devastadoras que está catalogada como la principal amenaza para los ecosistemas, para las especies que viven en ellos (incluidos los seres humanos) y para la continuidad de los servicios ambientales”.