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lunes, 25 octubre, 2021

Escribir la historia: el derecho a votar y ser votada en México

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El derecho al voto, votar y ser votada, no fue una concesión que se le dio a las mujeres mexicanas; fue el resultado de una larga y organizada lucha por lograrlo. El sufragio universal femenino ha sido una batalla que se ha dado por etapas.

Fue hasta julio de 2021 que la reforma política de Paridad en Todo abrió la puerta a la votación con más mujeres compitiendo a un cargo, incluyendo una histórica participación de mujeres contendiendo por una gubernatura. Sin embargo, previo a esto, fue en 2014 que una reforma constitucional garantizó el voto para todas las mujeres mexicanas, al reformar el artículo segundo para asegurar que las mujeres indígenas puedan votar y ser votadas y no puedan alegarse “usos y costumbres” para lo contrario.

Seguimos escribiendo la historia de los derechos políticos y electorales de las mexicanas. Hay que recordar que, hoy en día, somos el 52% del padrón electoral. Los derechos políticos y electorales de las mujeres han sido uno de los grandes campos de batalla de las mujeres en el mundo. En las Américas se tienen récords históricos de que por ejemplo las mujeres indígenas de la región Iroquesa en Canadá podían votar, o que las mujeres mayas en el periodo Clásico ocuparon posiciones políticas. No obstante, en la historia moderna, la falta de estos derechos fue lo que inspiro a las sufragistas y a la primera ola del feminismo.

En México el momento sufragista tuvo diversas impulsoras y corrientes. Por ejemplo, en mi estado, Zacatecas, desde 1824 las mujeres reclamaban la ciudadanía como consecuencia por haber participado activamente en la gesta de Independencia. En 1887, se publicaría la revista “Las violetas del Anáhuac” que sería la primera revista feminista del país, y que además promovería los derechos políticos y electorales de las mujeres mexicanas. En 1923 las yucatecas Elvia Carrillo Puerto, Beatriz Peniche y Raquel Dzib fueron electas al congreso estatal. En México la participación de las mujeres era más aceptada en los niveles locales y estatales, por lo que hubo mujeres que pudieron acceder a estos cargos a pesar de no tener el derecho a votar a nivel federal. En 1947 se consolidó el voto a nivel municipal.

Las sufragistas mexicanas hicieron un gran trabajo al crear redes solidarias entre ellas. Hermila Galindo uso su posición como secretaria de Venustiano Carranza para ir consolidando la idea del voto femenino, mientras que Amalia González Caballero hizo lo propio con Ruiz Cortines. Muchas mujeres estuvieron luchando por décadas para garantizar sus derechos políticos y electorales. Esto implicó varias acciones para concientizar que era importante, además de un avance democrático necesario, el garantizar el voto para más de la mitad de la población. Igual prueba que es fundamental cuidar el lenguaje en nuestras leyes, porque se discutió arduamente si la constitución hablaba de las mujeres cuando decía que “los mexicanos tenían derecho al voto”.

Este es el contexto que debemos de traer al conmemorar el voto el 17 de octubre. Es una de las razones principales por las que creo que promover el voto entra las mujeres jóvenes, así como la inclusión de agendas que consideren a las mujeres y sus problemas es el siguiente paso en esta historia que hemos ido escribiendo en México.

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