¿Cuántos comisionados para el IFT y Cofece?

¿Cuántos comisionados para el IFT y Cofece?

Para nadie es un secreto que el presidente López Obrador desprecia los órganos autónomos por ser una herencia neoliberal, a sus comisionados porque encarnan la misma causa y que desearía apoderarse de sus presupuestos, además de extinguirlos o intervenir en su independencia.

Tratándose del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), ante la imposibilidad de desaparecerlos o fusionarlos en una sola institución reguladora, ha optado por no renovar a sus comisionados salientes. Piensa que con ello los debilita. Cree que sus órganos de gobierno deberían tener menos personas y que los perfiles deberían ser otros.

Los plenos de ambos reguladores, que debieran tener siete comisionados como lo establece la Constitución, están incompletos. El IFT tiene cinco y la Cofece cuatro, tras la salida anticipada de su presidenta. La Cofece puede quedar paralizada en la toma de decisiones por el empate en las votaciones. Aunque son cuerpos colegiados técnicos, siempre existe el riesgo de decisiones políticas.

El presidente AMLO también está convencido de que él debería hacer los nombramientos y que los organismos autónomos le quitan atribuciones al gobierno para hacer política pública e intervenir en los mercados y sus empresas.

El procedimiento para nombrar a los comisionados es constitucional. Un Comité de Evaluación integrado por los titulares del Banco de México y el Inegi convocan un examen de conocimientos. Por cada vacante, el comité envía al presidente una quinteta o terna de entre quienes obtuvieron las calificaciones más altas. El Ejecutivo selecciona de entre los aspirantes al candidato, pero el Senado debe ratificar.

El presidente tiene poco margen de maniobra, porque la visión del nuevo Estado regulador es que los perfiles sean especializados e independientes tanto del gobierno en turno como de los agentes económicos a quienes regulan.

El problema es que las respectivas leyes que rigen a ambos reguladores (de Telecomunicaciones y Radiodifusión y de Competencia Económica) son explícitas al señalar que para tomar ciertas decisiones se requiere de mayoría calificada de cinco votos.

Para que la Cofece pueda ordenar la desincorporación de activos, separar empresas, se requiere de cinco votos. Hoy no podría hacerlo. Tampoco podría nombrar o remover al titular de la Autoridad Investigadora, el órgano técnico y de gestión, autónomo dentro del propio regulador autónomo, encargado de recibir las denuncias y conducir las indagatorias en forma de juicio.

En caso de que faltara la Autoridad Investigadora y el Pleno no pudiera nombrar al titular, se ponen en riesgo los mercados y sus consumidores, porque las empresas podrían cometer prácticas monopólicas a sabiendas de que no existe autoridad que reciba denuncias e inicie investigaciones.

Para el IFT, se requieren cinco votos para emitir el estatuto orgánico y también para nombrar o remover al titular de la Autoridad Investigadora.

Son muy pocas las causales que exigen mayoría de cinco votos, pero son cláusulas de gobernanza al interior de ambos reguladores: estar de acuerdo en quién realiza las investigaciones contra los agentes económicos, coincidir en una resolución irreversible como separar una empresa y avalar en lo básico las reglas internas a través del estatuto orgánico.

Otras causas que se aducen son las cargas laborales. El trabajo que debieran hacer siete comisionados, lo tienen que hacer cinco o cuatro o menos si la situación la sigue llevando al extremo el presidente. Cada comisionado tiene su oficina y presupuesto, incluido personal a su cargo encargado de auxiliar al comisionado.

Ha surgido la interrogante de si son demasiados siete comisionados en la Cofece y el IFT u once consejeros en el Instituto Nacional Electoral o 500 diputados en el Congreso. Algunos afirman que entre menos personas intervengan en la toma de decisiones, es más fácil ponerse de acuerdo. Según la misma lógica, entre más personas decidan un asunto más democrática, más debatida, más informada y más consensuada es la decisión.

Por eso los perfiles de los reguladores debieran ser plurales y diversos, para que su estructura mental no sólo sea de economista, abogado o ingeniero, sino que los plenos estén abiertos a otras perspectivas y áreas de conocimiento.

La respuesta a ¿son muchos comisionados?, ¿cuántos debieran ser? o ¿cuáles son sus resultados? no es sencilla. Depende del diseño institucional, las atribuciones legales, la estructura y profesionalismo del ente, la naturaleza de los mercados, el Estado de derecho, el sistema y la cultura política. Intervienen otros factores políticos o éticos. Si se quieren instituciones austeras, tener muchos funcionarios con altos sueldos será mal visto. Pero tener perfiles poco especializados, escépticos, susceptibles de ser cooptados o clientelares, hacen dudar de la efectividad de la austeridad.

Conviene mirar la experiencia internacional, sin que ello defina la efectividad del diseño institucional o qué es mejor para México.

Las comisiones federales de Telecomunicaciones y de Comercio de Estados Unidos tienen cinco comisionados cada una, cuya mayoría la define el partido gobernante y nadie se asusta por ello. Tampoco está en duda la relevancia de ese mercado, la talla e influencia de las empresas ni su complejidad. ¿Por qué si la FCC y la FTC tienen cinco comisionados el IFT y la Cofece deben tener siete? Sin embargo, la Junta de la Oficina de Comunicaciones de Reino Unido tiene nueve miembros y el Colegio de la Autoridad de Regulación de Comunicaciones Electrónicas de Francia tiene siete.

En contraste, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia de España tiene una Presidencia y cuatro direcciones: una de competencia, otra de telecomunicaciones y audiovisual, de energía y transportes; es decir, una sola persona para cada sector. La Agencia Nacional de Telecomunicaciones de Brasil, un mercado más grande que el mexicano, tiene cinco consejeros. El Consejo Administrativo de Defensa Económica de Brasil (par de la Cofece) funciona con un presidente y dos consejeros. La Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia con una persona, pero la Comisión de Regulación de Comunicaciones tiene siete comisionados.

Concluyo esta comparación con un caso peculiar: la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile, a cargo de un titular. El país con el diseño institucional más sencillo es líder en digitalización de América Latina, tiene un mercado competitivo, es el primero en licitar espectro radioeléctrico y ya tiene 5G.

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