El regreso a clase: la racionalidad ante la incertidumbre

El regreso a clase: la racionalidad ante la incertidumbre

En el debate sobre el regreso a clase, en las dos posturas pueden aducirse razones que suenan plausibles. El temor al regreso no es infundado, es explicable y comprensible. Si embargo, las medidas de confinamiento o forzoso aislamiento son decisiones que, entendemos, son temporales. En todo evento extremo, como la glaciación, al inicio los pueblos se refugiaron del frío esperando que pasara, pero al ver que el hielo parecía ser permanente (como lo fue) empezaron a generar procesos de adaptación a la nueva realidad. Y la adaptación es imposible si el aislamiento continúa. Ahora bien, la adaptación tampoco es un proceso espontáneo y en un paso: es poco a poco. Como quien entra a un cuarto obscuro y desconocido. Está lleno de incertidumbre. Así las cosas, la pregunta es, ¿cómo debemos comportarnos en un ambiente de incertidumbre, pero necesariamente hacia un proceso de adaptación?

Un buen ejemplo de un comportamiento racional en ambientes inciertos ocurrió en Milpillas San Luis Potosí, en la primaria Valentín Gómez Farias: una prueba piloto para observar los resultados de lo que ocurre ante cierto modelo de protección. Es probable que lo que ahí sucede se replique al momento de generalizar la aplicación de ese modelo de protección con algunas variaciones. Por eso, puede observarse grupos de control con diversos dispositivos en diversas circunstancias y distintos sistemas de protección, y tomar decisiones con base en esa evidencia. Los resultados citados en el estado vecino de San Luis Potosí son muy alentadores: contagios de infantes cercanos al cero. Y un descubrimiento interesante: los contagios fueron efecto de las vacaciones o paseos o fiestas familiares, y no de la visita a las escuelas. Y es explicable estos eventos, porque en lugares con buenos controles no ocurren los contagios, y en cuanto se relajan dichos controles (como en vacaciones o fiestas familiares), los brotes emergen.

Así las cosas, es evidente que el virus llegó para quedarse, así que lo mejor es dar pasos firmes en el proceso de adaptación creativa. Y tener en mente dos cosas: (1) el regreso a las actividades académicas presencial debe ser inexorable, y (2) cuidar el proceso bajo la posibilidad de que es ‘el virus de las sorpresas’. A la fecha, parece que los riesgos de los niños son bajos, pero las mutaciones pueden cambiar esta circunstancia. Una decisión que debe cuestionarse de Gobierno Federal es la negativa a vacunar a los menores. No: debe vacunarse a todo mundo para que el riesgo sea mínimo. Sí hay que regresar a las aulas y a la vida social, pero con todos vacunados. Todos. Los centros educativos deben actuar con pensamiento científico, observando las variantes, registrando el regreso como si fuera un experimento y generando los controles necesarios. Pero vemos a las autoridades educativas pasmadas, esperando toda la decisión de las sanitarias. Los directivos en educación deben tomar su responsabilidad y actuar en positivo para retomar la vida.

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