Movimientos sociales, agentes reales de transformación en AL: especialistas

Movimientos sociales, agentes reales de transformación en AL: especialistas
En Chile la rebelión no fue por aumento a 30 pesos del metro, sino por los 30 años de padecer tres décadas de violencia estatal, expropiación, explotación y despojo ■ FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

■ Para demostrarlo están las luchas en México, Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y Perú

■ Una característica común es la resistencia; las protestas fueron encabezadas por jóvenes

 

Los movimientos sociales se están constituyendo como reales y verdaderos agentes de transformación social en América Latina: como muestra de ello están las luchas de resistencia recientes en México, Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y Perú, afirmaron académicos y especialistas.

Durante el conversatorio “Los movimientos sociales y las posibilidades de transformaciones sociales”, realizado este lunes de manera virtual, Emanuele Profuni, filósofo político, comentó que en el imaginario político latinoamericano hay condiciones de posibilidad que se entrelazan entre las sociales instituidas e instituyentes, es decir, entre las conocidas y las que se están creando al mismo tiempo, a la vez que se crean “nudos de poder social a partir de los cuales vemos cómo se puede organizar o cómo no se puede organizar una sociedad”.

Indicó que la cuestión del bien común es un tema de cooperación, motivo por el cual es posible imaginar un nudo central que gira en torno a la palabra, la idea, de la imagen, de la perspectiva y de la solidaridad.

En el caso de Chile y Colombia, expuso que en ambos países ha habido estallidos y procesos sociales cuyos antecedentes datan de tiempo atrás y la dimensión de la solidaridad está conectada a tres significaciones que le dan sustancia: la libertad, la igualdad y la reciprocidad no violencia.

Sin embargo, dijo que hay un problema en ambos casos que tiene que ver con el hecho de que puede haber una ilusión, es decir, que en Chile sea suficiente crear una nueva Constitución para crear una nueva sociedad, aunque sea progresista y socialista, y que en Colombia el movimiento depende de la dimensión del gobierno.

Es decir, en el caso colombiano el problema es que muchas personas están esperando que por primera vez se convoque a elecciones donde haya una opción de izquierda, como ocurrió en Perú, pero la ilusión se presenta en el hecho de que, para crear una sociedad con una nueva política, el proceso revolucionario tendría que constituir nuevas instituciones sociales que tuvieran la capacidad de expresar ese nudo solidario a nivel de poder colectivo extenso.

Según Profuni, eso significaría “que no se trata solamente de un poder que se encuentra dentro del Estado o del gobierno, sino de un poder difundido y un poder social. En el caso de Chile y Colombia tenemos perspectivas muy positivas pero también trampas de las cuales tendríamos que tener cuidado”.

EN CHILE Y COLOMBIA HA HABIDO ESTALLIDOS Y PROCESOS SOCIALES QUE DATAN DE TIEMPO ATRÁS

Asimismo, Raquel Gutiérrez Aguilar, investigadora del Centro de Estudios Andinos y Mesoamericanos, mencionó que en varios países latinoamericanos como Ecuador, Chile y Bolivia han surgido levantamientos recientes que tuvieron logros importantes.

En Ecuador, por ejemplo, el movimiento surgió contra el aumento de los combustibles, pero logró que los indígenas, con sus diferentes variantes, volvieran a movilizarse, además que exhibió los puentes de apoyo mutuo y reciprocidad entre feministas y pueblos indígenas.

En Chile, agregó, la rebelión no fue por aumento a 30 pesos del metro, sino por los 30 años de padecer tres décadas de violencia estatal, expropiación, explotación y despojo que la sociedad ya no podía aguantar.

En el caso de Bolivia, comentó que ocurrió un fenómeno político interesante porque la crisis que se presentó a finales de 2019, cuando el gobierno de Evo Morales no logró mantenerse en el poder como lo había previsto, seguido de un gobierno militar y oligárquico, estremeció el sistema político.

Durante todo el proceso, Gutiérrez Aguilar expuso que hubo acciones de impugnación, toma de escuelas, movilizaciones y una capacidad importante de denunciación y voz del movimiento feminista y de una gran cantidad de luchas locales en contra de las acciones de expropiación.

Por su parte, Gustavo Esteva, ex integrante de la Comisión Nacional de Justicia para los Pueblos Indígenas de México y fundador de la Universidad de la Tierra, comentó que en todo el mundo hay movimientos sociales significativos e importantes.

No obstante, “siento que las luchas sociales y las iniciativas políticas más importantes e interesantes ya no pueden llamarse así porque no tienen las características que tuvieron los movimientos sociales en todo este periodo. Los movimientos sociales presentaban reivindicaciones, presentaban demandas y trataban de influir en el Estado, pero ahora estamos frente a algo radicalmente distinto porque la gente se dio cuenta de que el mundo en que vivíamos se acabó”.

Mencionó que hace pocos años se creó el Tejido Global de Alternativas, que plantea “tejer grupos, colectivos, comunidades que están desafiando al régimen dominante, desmantelándolo y construyendo una forma de vida diferente en todo el mundo”.

“Después de encontrar que estábamos juntando estas iniciativas, quisimos proyectarlo a un nivel más amplio y estamos articulando tejedores en distintas partes del mundo para este Tejido Global de Alternativas”, expresó.

Esteva precisó que no es una organización ni un movimiento que busca un sentido común de todos, sino que reconoce las inmensas diferencias de los distintos contextos: “se trata de una revolución, de una nueva narrativa que describe de otra manera la lucha social, la iniciativa política y lo que hacemos cotidianamente para transformar esta realidad y para detener el horror”.

EN ECUADOR EL MOVIMIENTO SURGIÓ CONTRA EL AUMENTO DE LOS COMBUSTIBLES

Por último, Alberto Acosta Espinoza, economista de origen ecuatoriano, presentó la experiencia en su país respecto a la forma en que convergieron los diferentes movimientos sociales para emprender una lucha de resistencia frente al despojo de diversas empresas.

Expuso que se configuraron expresiones diversas, desde el ambientalismo, el ecologista y el indigenista, que se organizaron poco a poco con otros sectores sociales hasta que finalmente “nos permitieron avizorar que el mundo está cambiando”.

“Si hacemos un poco de silencio y ponemos atención, vamos a oír al futuro respirar. Un futuro que está presente en todos los continentes, incluso en los considerados como países desarrollados que son ricos a costa del empobrecimiento de nosotros”, dijo.

Refirió que hay “momentos estelares” recientes en América Latina y todo comenzó en Ecuador, en octubre de 2019, siguió en Chile, en Colombia y a finales de ese año y comienzo del 2020 en Perú.

Acosta Espinoza comentó que hay otras luchas a las que no se les da una mayor importancia pero que deberían ser objeto de preocupación, por ejemplo, el caso de Haití, donde la población se movilizó en la misma época.

En ese sentido, explicó que estos “momentos estelares” tienen características comunes, entre ellas la resistencia con la creatividad y cuyas primeras líneas fueron encabezadas por los jóvenes quienes asumen que carecen de un futuro y que, además, “no les moviliza la idea de asaltar el poder, consumir o disfrutar en la lógica del bienestar occidental”.

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