La prensa cultural

La prensa cultural

Entre los factores que inciden en el fomento y la divulgación de la cultura y las diferentes disciplinas que forman parte de ese entrampado complejo, juega un papel importantísimo la participación de los medios masivos de comunicación y el aporte que hoy día significan las redes sociales. Se puede decir que esta faceta que tiene que ver con lo que se hace llegar al gran público como información, la manera en que se hace y el papel que juega su participación en este proceso de encadenamiento entre lo que ocurre en el mundo y las personas a las que les importa lo que acontezca en el mundo de la enseñanza, las ciencias y las artes.

En Zacatecas capital, y en el resto de los municipios en menor medida no deja de estar siempre en movimiento la actividad cultural, especialmente la más descuidada, la que tiene que ver con el fomento de las artes. Existen evidencias de que, a pesar de la pandemia, los artistas no han dejado de producir. Los talleres diversos han seguido produciendo a pesar de la poca o nula demanda. Los grupos de danza, teatro, música y talleres de literatura han seguido funcionando contra viento y marea y no deja de causar escozor que salvo en unos cuantos canales de divulgación, los eventos ocurren y no se entera la gente porque no se hace un esfuerzo importante en hacer saber al gran público de que algo está ocurriendo alrededor de tantas actividades que tienen que ver con la divulgación y el conocimiento de las diferentes disciplinas que pudieran atraer la atención de la gente en general y no sólo los amigos y parientes cercanos de los artistas.

En días pasados se celebró un festival de beneficio de un connotado artista y maestro local, Mario Morones, y aunque sí hubo una divulgación por parte de algunos medios locales, impresos, digitales y multimedia, puede decirse que las notas informativas fueron solo eso, notas. Se notaba más bien el interés de los organizadores por lograr que se sacara, que de los medios por divulgarla. Se pudo enterar a la gente de lo que se trataba, sin ser muy explícitos, los grupos participantes, los costos de las cuotas de cooperación y no mucho más que arrojara luz informativa por el hecho en cuestión. La mayoría de las notas recogidas en el internet, dejaron de insistir en la invitación y convocatoria hasta un par de días previos al evento y ya. Hasta ahí. El evento fue muy exitoso, afortunadamente. Sin embargo, no se han presentado reportajes del resultado del mismo, salvo algún video de alguno de los grupos de artistas participantes. Y no más.

Y lo anterior no pretende ser una crítica de mala leche, sino que es una invitación para una toma de conciencia profesional sobre estos temas. El caso descrito sirve para ejemplificar la falta de oficio periodístico de los diferentes medios de comunicación, puesto que no se le da la importancia que requiere y no hay evidencias de que existan secciones bien estructuradas que cumplan con la tarea de encontrar los lugares donde se hace cultura y quienes la hacen y cómo le hacen, como forma de dar a conocer en serio lo que pasa en estos mundos. En el ejemplo anterior, como en tantos otros que continuamente se llevan a cabo, pareciera que solo se dan a conocer si los artistas interesados lo solicitan y como una simple nota informativa. Se omite casi siempre la semblanza de los protagonistas, estilos, técnicas, escuelas formativas y tantos otros datos que no solo arrojarían luz sobre los artistas y su quehacer, sino que ayudarían a la gente a aprender sobre los que se ocupan en estos menesteres y sobre el significado y contenidos del quehacer artístico.

Tampoco se muestra gran entusiasmo por cubrir los eventos, narrar sus contenidos, establecer una postura crítica ante los eventos y tomar testimonios y evidencia de los asistentes a los mismos. Cuando la gente se entera que tipo de personas forman parte de la concurrencia, es muy probable que se sientan motivadas a presentarse a los eventos subsiguientes y estaría mejor enterada de lo que se produce en el mercado local, quienes lo hacen y los propósitos de desarrollo personal y colectivo de ares y artistas. En pocas palabras, ayudar a cacarear el huevo. A hacer saber a todo mundo que el vecino, el pariente lejano, la escuela, el barrio, el comité de manzana tiene interés en cultivarse, aunque sea un poquito. Si los demás se enteran de una manera bien informada y didáctica, es muy probable que el interés colectivo sobre esta forma de desarrollo se vuelva colectiva y ayude a promover el arte, a los artistas y a sus gestores, los ayude a acercarse a la sabiduría popular y sustituir con este tipo de información a otra que no aporta más que preocupación y enojo colectivo. El mayor conocimiento de la cultura y las artes permitirían infinidad de beneficios al modo en que la gente percibe la vida, aspirar al disfrute que proporcionan las distintas disciplinas y comenzar con la participación interesada y comprometida de todas las partes en el esfuerzo supremo que significa la búsqueda de una verdadera identidad y cultura popular.

Los medios tienen mucho que aportar en este esfuerzo y hasta la fecha se han visto un tanto mezquinos en este constructivo afán. Así pues, va la invitación de conciencia para que todos los que se dedican a informar, tomen esta área de divulgación como una tarea prioritaria. Gracias. ■

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