Ramón López Velarde

Ramón López Velarde
La obra poética de Ramón López Velarde es quizá una de las más estudiadas y reinterpretadas a través de las bellas artes ■ FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

En el mes de junio conmemoramos el natalicio y centenario del fallecimiento del jerezano, poeta nacional y uno de los más grandes autores de nuestra lengua: Ramón López Velarde.

Lo que hoy se presenta como un tema en boga, es una oportunidad para desarrollar el interés por la obra y vida del poeta nacional que, pese a un año con gran participación conmemorativa, su obra amenaza con desaparecer de la memoria colectiva.

La obra poética de Ramón López Velarde es quizá una de las más estudiadas y reinterpretadas a través de las bellas artes. No sin mencionar los múltiples estudios académicos en torno a la estética de su lenguaje, la construcción gramatical y la interpretativa de los juegos de palabras usuales en su prosa.

Pese a la violencia y los conflictos de la época, en el año de 1921 se escribe La Suave Patria, poema que contrastaba radicalmente las armas y la pólvora, con los hermosos paisajes y aromáticos pasajes del poema.

La propuesta de Velarde fue la de dibujar su versión de la patria, un país enaltecido, no por batallas, fechas emblemáticas o héroes, sino por la búsqueda de significados encontrados en las pequeñas cosas, en paisajes cotidianos que nos hicieran sentir cercanía e intimidad con nuestra tierra.

López Velarde logró con su poesía destruir la imagen de un país bélico, de cañones y metrallas, para crear una patria más femenina, la cual le permitía hablarle al oído, seducirla, olerla, acariciarla.

La manera en que el poeta describió a la provincia, fue como una especie de retorno a lo fundamental, una retórica de la vida, en la cual las personas buscamos entrañablemente regresar al lugar que nos vio nacer, con las personas que amamos, a los brazos de nuestra madre.

Describió la maravilla del rencuentro provinciano, y de esa manera descentralizó la belleza en nuestro país.

Saborizó la poesía con ajonjolí, con el sabor de la chía, la patria de las pequeñas cosas, la de resaltar la belleza de lo diminuto para poder darnos cuenta que, en la sencillez de lo cotidiano, habita lo fundamental para los seres humanos.

La relevancia de su obra proviene por la vigencia de su poesía, de cómo ha sido reinterpretada a través de los años, encontrando siempre nuevos significados.

Ramón López Velarde nos regaló una herramienta para enamorar a la patria, casi tan riguroso y repetitivo como el arte de orar, su poesía es un atajo al amor por nuestro país. Cada renglón de “La Suave Patria” es un homenaje a la vida cotidiana: una felicidad que siempre tuvimos, pero que había permanecido invisible a nuestros ojos, una emoción que no habíamos podido verbalizar.

Gracias a la descripción tan precisa de Velarde, es que hoy podemos identificar la magia de los pequeños lugares, el encanto en las pequeñas cosas, y desde entonces, la sensación de andar por nuestra patria, es como la de caminar sobre un poema. ■

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