Bilbao / Díaz. Actualidad del western

Bilbao / Díaz. Actualidad del western

La Gualdra 486 / Libros / Op. Cit.

 

No había horizonte, ni sol, ni rancho, ni suelo.
Basilisco
Y el sol, siempre el sol. Pequeño en el cielo, inmenso en el suelo.
A lo lejos

 

La imagen se distorsiona.

Es quizás el paso de los años.

O tal vez, lo destartalado del proyector que la imprime, invento de unos emprendedores franceses, en el gigantesco lienzo blanco.

Son los años setenta.

Hermanos y amigos se han escapado al cine del barrio a ver “una de vaqueros”.

Un western, lo sabrán con el tiempo, palabra en inglés con la que se denomina al género que recrea artísticamente una época, un sitio y un conjunto de personajes que bien pueden contener nuestro mundo.

El mundo de entonces, de mucho antes, y hasta el de hoy y el porvenir.

Como se cosecha, tantos años después, al acceder a la lectura de un par de novelas, recursos literarios no solo bien explotados sino hasta renovados, en días de pandemia y crisis planetaria.

 

Uno. Perdón, Mauricio, de qué nos hablas ahora. Calma, de la reciente aparición en librerías de las novelas Basilisco, del asturiano Jon Bilbao (1972) y A lo lejos, del argentino Hernán Díaz (1974) que, como ya se advirtió, pueden insertarse en el llamado género western, prolíficamente utilizado en el cinematógrafo, aunque también con importantes ejemplos en el terreno narrativo. Cualquiera podrá asegurar, incluso, que antes que buena película, tuvo la misma que ser una excelente historia, una buena narración y un aceptable guion. Cuestiones que al imaginárselas en un futuro filmadas, garantizan doblemente su factura sendas novelas.

 

Dos. Se habrá ubicado el lector. Basilisco, de las dos la más ecléctica, se desarrolla en dos planos narrativos que nos ubican en los conflictos más personales (amorosos, familiares) de un ciudadano español de nuestros días. Y de ahí “el viaje” a las historias recuperadas de un lejano oeste, siglos atrás, donde la “luna llena y la silueta de un gran búho, de ojos amarillos, en la rama de un pino gris”, ya nos dan cuenta de la imbricación de personajes y situaciones, de suyo arquetipo literario. Todo sin importar las licencias en la manera de narrar de nuestros días, y es que, “en ocasiones, la representación de lo real obliga a la alteración”, leemos.

 

Tres. Colonizadores, indios, buscadores de oro, ermitaños… De casi todo hay en Basilisco, especialmente cierto buscador de verdades absolutas, primigenias, y del convencimiento de la totalidad de todos los porqués del ser humano. Una “ansia” que puede convivir con la “ignorancia terca”, ciertamente. Todo en jornadas donde imperaba la certeza del “derecho natural del hombre blanco a colonizar el oeste, en su abrumadora superioridad sobre los indios y cualquier otra raza, y en el poder irrefrenable del progreso industrial”. La Unión Americana en construcción: ya se sabrá el precio.

 

Cuatro. Entre hombres llamados Nutria Negra y Vientre Herido, la narración disparará hacia temas más ambiciosos, esencia de la discusión en aquella época, como puede identificarse al darwinismo, y hasta en citas muy clásicas. “En las obras de Shakespeare, los malvados son los parlanchines y los buenos los callados. Los buenos no hablan, hacen; mientras que los malvados hablan para convencer a los demás de que hagan lo que aquellos no quieren o no se atreven a hacer”. Una decidida apuesta por el actuar.

 

Cinco. Traducida del inglés por el propio Bilbao, A lo lejos cuenta la historia del sueco Håkan Söderström, casi un niño, tras su llegada a los páramos norteamericanos, también en los años de la búsqueda del oro, la colonización, el exterminio indígena y la conformación nacional. Caballos de importante alzada para los hombres blancos; ponis bicolores, carentes de silla de montar, para los indios. Un arribo, un periplo, que personaje y, prontamente el lector, resumirán como “los años de búsqueda del hermano”, que Håkan (Halcón) supone radica en Nueva York.

 

Seis. Imaginará el lector las vicisitudes por llegar. “El amanecer era una intuición, cierta aunque invisible, y Håkan corría a su encuentro, con la vista fija en el punto distante que, estaba convencido, pronto enrojecería mostrándole el camino que lo llevaría directo a su hermano. El viento intenso que soplaba a su espalda era un buen presagio; una mano alentadora que lo empujaba hacia adelante al tiempo que borraba sus huellas”.

 

Siete. Menudo personaje (casi un gigante, agredido siempre por los elementos, “la tiranía de los elementos”, y por el mismo ser humano, “Dios no creó al hombre, Dios creó algo que luego se convirtió en el hombre”) Håkan se perderá en el vasto territorio norteamericano dilatándose en su interior. Viajando, leemos en la narración, si bien desde el pasado, pero no hacia el futuro. Siempre permaneciendo en “un presente perpetuo”. “Dejando atrás diversos paisajes y sus gentes, pero sin dirigirse nunca hacia un destino más o menos concreto que pudiera anticipar. Nueva York, su único objetivo verdadero, era tan abstracta y fantástica como una ciudad de una luna remota y nunca la había visto como un destino claro de alcanzar”.

 

Ocho. Basilisco…, A lo lejos…, novelas que recrean universos distantes, al tiempo que recrean un género olvidado. Uno que parecía desdibujado ya, el polvo del desierto alborotado por el paso de las carretas y los caballos, la incontenible manada de búfalos, ahora rescatado con sus buenas hechuras literarias, de aquella penumbrosa sala oscura del recuerdo.

 

 

 

Jon Bilbao, Basilisco, Impedimenta, España, 2021, 294 pp.

Hernán Díaz, A lo lejos, Traducción de Joan Bilbao, Impedimenta, España, 2021, 342 pp.

* @mauflos

 

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