6 de junio, Zacatecas: deliberar y decidir

6 de junio, Zacatecas: deliberar y decidir

Al momento de escribir esta participación editorial México y Zacatecas se aproximan a la que ya ha sido reiteradamente adjetivada como la elección más grande de la historia. Lo anterior porque por primera vez coinciden en un solo día la decisión que habrán de tomar ciudadanos de quince estados para designar al titular de su Ejecutivo Estatal, en treinta se renovará el Poder Legislativo Local y en veintinueve habrá elecciones para Ayuntamientos o Alcaldías en el caso de la Ciudad de México. Y como ya sabemos, se renueva la Cámara de los Diputados del Congreso de la Unión (en teoría pues una inmensa mayoría de los actuales legisladores federales buscan la reelección consecutiva por primera vez en los tiempos modernos).

Pues bien, el proceso democrático del sufragio, es el punto culminante de una serie de reflexiones que arrancan con la definición de las candidaturas en los partidos políticos, las coaliciones y en el caso de los independientes, por lograr los requisitos mínimos. Luego viene lo que conocemos como “campañas”, etapa en la que el debate, diálogo y contraste es colectivo. Finalmente nos encontraremos ante tres días para la reflexión acotada a la esfera de lo personal: sea con familia, amigos, conocidos y particularmente, consigo mismo. Estamos frente al proceso deliberativo que nos permitirá concluir en una decisión para el momento mismo en el que nos encontremos frente a la boleta electoral.  

Más allá de las propuestas de los candidatos en cada caso (a la gubernatura, la legislatura, el congreso federal, los ayuntamientos) me parece interesante compartirle al lector alguna información que pudiera resultarle valiosa para el ejercicio de análisis y reflexión que habrá de desarrollarse en los próximos días.

Nuestro estado es hoy la economía número veintinueve del país: solo estamos por delante de tres entidades federativas más. Nuestra entidad, para fines de desarrollo, culturales e idiosincráticos se define a su vez en regiones, que evidencian la influencia de la cercanía con otros estados vecinos. Nos encontramos entre la poderosa zona del Norte, que crece y se desarrolla a un ritmo considerablemente mayor al nuestro. También somos parte de la región del Bajío, que por décadas ha sido ejemplo de crecimiento y desarrollo que nada más no hemos podido alcanzar. En el último trimestre del 2020, nuestro porcentaje de pobreza laboral (o sea que el ingreso obtenido por la actividad económica desarrollada no alcanzaba para cubrir las necesidades alimentarias básicas de una familia) es del 43.8%, colocándonos en el lugar once de peor desempeño a nivel federal. Lo anterior de acuerdo a la Ficha Estatal disponible en el sito de la Revista Nexos*. Del sitio en cuestión vale la pena también lanzarse a una lectura rápida de dos artículos publicados (cuando menos hasta el momento de escribir este artículo), al respecto de nuestra entidad. El primero del estimado historiador Marco Antonio Flores Zavala, titulado El presente del pasado: elecciones en Zacatecas y el segundo de Tamón Takahashi Iturriaga y Rodolfo Gutiérrez, titulado Zacatecas: un estado económicamente débil en una región potente, del que comparto la siguiente cita conclusiva de su texto: 

En suma, Zacatecas es uno de los estados que menos contribuyen al PIB nacional a pesar de estar en una región con un peso relevante en la actividad económica del país; los nueve estados que la conforman aportan, en conjunto, casi el 30 % del producto del PIB. A diferencia de sus vecinos más potentes, Zacatecas depende más de su sector terciario que del secundario, lo cual puede explicar sus bajos resultados en diversos indicadores económicos. No obstante, una buena presencia del sector público durante 2020, mediante créditos y gasto público, pueden explicar que, al cerrar el ejercicio fiscal pasado, haya tenido un mejor desempeño que sus vecinos. En particular, en lo que se refiere al (de)crecimiento económico y a diversas métricas del mercado laboral. No obstante, la debilidad estructural de la estructura económica del estado persiste, en parte por la muy acotada inversión pública que se realiza. En los últimos diez años, el estado disminuyó su gasto de capital -81.3 % en términos reales, a un ritmo de -17 % anual, pasando de 2,086 mdp observados en 2011, a solamente 390 mdp en 2020.

En un contexto como el mexicano y particularmente el zacatecano, el Estado, ese entramado de instituciones, reglas, relaciones de poder, derechos y obligaciones para los ciudadanos, las empresas y las organizaciones, una elección se vuelve sumamente importante, sino es que decisiva de lo que sucederá a continuación en los próximos años. Ese ente llamado Estado, en nuestro caso, no es solo rector, sino actor fundamental y preponderante en el desarrollo económico. Votar no es solo, en nuestro caso, definir a nuestros gobernantes, sino también una serie de políticas, visiones, conductas y hasta personalidades frente a nuestro pasado, presente y futuro.  

Sea cual sea su definición, vote. Hágalo con responsabilidad. Y si no lo hace… sí se vale quejarse. Sí lo hace por los que ganen, también. Su prerrogativa ciudadana no se agota en el voto, aunque ahí comienza. Una vez ejercido su derecho al sufragio, sigue una continua tarea de queja, demanda, propuesta, colaboración y corresponsabilidad. Por lo pronto, el próximo domingo, dé el primer paso. Ésa es la respetuosa invitación. Y que sea lo mejor para Zacatecas. ν

*Nota: Disponible en: https://federalismo.nexos.com.mx/semaforo-electoral-2021/zacatecas/

@CarlosETorres_

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