Desgracia, de J.M. Coetzee

Desgracia, de J.M. Coetzee

La Gualdra 480 / Libros

 

David, un profesor universitario de literatura, imparte sus clases en Ciudad del Cabo. Está divorciado, dar clase no le supone más que un monótono trámite y saciar su deseo es lo único capaz de motivarle. Así, se ve una vez por semana con una prostituta: Soraya. Sin embargo, hay un momento en el que ella se retira del oficio y eso supone un primer choque emocional.

Esa ruptura no será la única. Dispuesto a resolver su problema con el sexo, David aprovecha el ascendiente que tiene sobre una alumna, Melanie, y la seduce con artimañas. Poco después, trascenderá por una denuncia de la propia alumna. Estalla el escándalo en la universidad y el profesor optará por renunciar a su cargo antes que ceder a la humillación de disculparse en público.

David prefiere perder su puesto a reconocer el romance y, además, impulsado por la preocupación por su hija Lucy, decide irse a vivir a las tierras que esta posee en el interior del país. La inseguridad del lugar en el que vive es la mayor preocupación del protagonista.

Luego de unos días de estadía le tocará protagonizar, junto a su hija, un hecho de violencia despiadada después del cual nada volverá a ser como antes: un grupo de negros (dos hombres y un adolescente) viola a Lucy. Ante esta situación que no pudo detener y el abismo generacional que hay entre él y su hija, acaba por volver a Ciudad del Cabo. Al llegar, encuentra su casa saqueada y destrozada. Su ropa ha desaparecido, al igual que sus discos y su pasado.

La última adversidad vendrá con la llamada de Lucy, quien al quedar embarazada, ha decidido casarse con uno de sus violadores y también rechaza las tierras que poseía para irse con su futuro marido.

En Desgracia, el autor aborda con maestría temas como el deseo, los prejuicios y el amor en los años de madurez; con ello consigue situarse en cuestiones que interrogan sobre el sentido profundo de la vida, expuesto en la economía de esplendores que ofrecen las sociedades occidentales a quienes van avanzando en edad, la imposibilidad de que dos seres humanos puedan realizarse debido a los escalofriantes prejuicios impuestos y heredados por una organización social que se postula como libre y que, sin embargo, fomenta paraísos triviales fundados en antivalores (la mezquindad, el individualismo y la priorización del bienestar personal sobre el general) que terminan convirtiéndose en prisiones personales.

Se trata de una mirada donde emerge lo peor de la condición humana y se manifiesta de una manera devastadora sobre víctimas y victimarios. El factor desencadenante de la locura y las atrocidades es la génesis de la dominación que se remonta a los tiempos de ocupación colonial y que se prolonga en métodos fundados en la segregación, el sometimiento y el odio a las mayorías étnicas por parte de quienes conservaron el poder económico y político cuando finalizó la etapa colonial.

El mejor testimonio y acercamiento a la locura Coetzee lo lleva a cabo con esta novela que se atreve a mirar los rincones oscuros de la actualidad sudafricana. Desgracia es una gran novela con personajes bien definidos; una obra que desborda fuerza con toda su complejidad y carga existencial. Es conmovedora.

 

 

* * *

John Maxwell Coetzee, Desgracia, Traducción de M. Martínez Lage, Mandadori, Barcelona, 2000.

 

 

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