Rubén Rivera, el sendero de la poesía

Rubén Rivera, el sendero de la poesía
Rubén Rivera. Foto de su archivo personal.

La Gualdra 477 / Entrevistas / Poesía

 

 

El 4 de marzo de 2021 se anunció al ganador del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2021, esta vez el premio recayó en Rubén Rivera García, poeta nacido en Guasave, Sinaloa (1962), egresado de la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la UAS; una sorpresa para la comunidad literaria y para el propio Rubén, que es un perfil discreto en el mundo de las redes sociales y los eventos literarios, aunque tiene alrededor de una decena de libros publicados y ha obtenido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura en el 2000 y una mención honorífica en el Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz 2012 con el libro Caravana de sombras, donde aborda la vida y muerte de Arthur Rimbaud. De su obra, Domingo Argüelles ha dicho que “la imagen lírica y el hondo testimonio de la existencia son los elementos fundamentales”, agregaría que escribe en la paciencia y cree en la emoción del verso. Sus intereses no son solo los relativos a la poesía, también es fotógrafo y traductor; en 2014 publicó el libro Maasobuiquim Sones de venado donde recoge los cantos y sones de sus amigos yoremes. De estos temas y más Rubén Rivera nos platica en esta entrevista para La Gualdra:

 

Beatriz Pérez Pereda: ¿Cómo definirías tu poética, qué elementos consideras en tu concepción o visión de la poesía?

Rubén Rivera García: Trato de buscar que el mensaje que quiero trasmitir al lector o al hombre en general, sea en sí mismo expresivo y vivencial, utilizando las figuras literarias y en especial el tropo por excelencia: la metáfora. Que el poema esté sujeto al ritmo y que sea como un río que fluye dejando sonar su música. Los elementos que se fraternizan con mi poesía son el amor, el desamor, la alegría, la tristeza, la fugacidad de la vida, el rencor, el erotismo, todos esos sentimientos que habitan la casa del corazón en todo el trayecto de nuestra vida. En mi cielo lucho contra mis propios demonios y desde allí me reconcilio con ellos. En cada poema voy muriendo, en cada poema renazco de nuevo.

 

BPP: En tu libro Caravana de sombras abordas la vida de Arthur Rimbaud, en el poemario hay contexto histórico, incluso añades mapas, fotografías… ¿Cuál es tu proceso creativo, realizas una investigación previa, lees mientras escribes?

RRG: Este libro se fue fraguando lentamente, mediante una investigación de los estudiosos que han escrito sobre la vida del poeta Arthur Rimbaud, de una relectura de su poesía completa y de su correspondencia. Me llevó tres años definir toda su estructura. El libro incluye reproducciones de fotografías tomadas por Arthur Rimbaud y por sus amigos, así como un mapa que descifra el recorrido de ese último viaje hacia Abisinia. En todo el proceso del libro busqué hablar del hombre que sufre, del hombre que insulta, del hombre que padece las inclemencias del tiempo y de la desesperación. Se confecciona su propia ropa y, para simplificar el proceso de su elaboración, idea métodos ingeniosos, por ejemplo para evitarse el engorro de usar botones. Por las tardes se pasa aprendiendo idiomas y recitando el Corán. Es leal, triste y orgulloso.

 

BPP: Recientemente fuiste galardonado con el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2021, un premio de mucha tradición y probablemente el más importante de México, ¿qué representa para ti, cómo dialogas con la tradición de este premio, en qué momento de tu obra poética llega este reconocimiento?

RRG: Representa una gran satisfacción, ya que es el resultado del esfuerzo dedicado por tanto tiempo en el sendero de la poesía. Pero, en honor a la verdad, me sorprendió haber ganado este premio, ya que es un galardón de larga tradición y uno de los más importantes y prestigiosos de México. Por lo que, desde luego, todos los poetas queremos ganarlo. La verdadera poesía va más allá del premio. Un amigo poeta me dijo: que lo hayas ganado es un voto de confianza a esa otra poesía que se puede hacer en México, lejos de las mafias y camarillas, centrada en el trabajo consistente que se logra a base de golpear las palabras. Es, también al mismo tiempo, una apertura a las múltiples expresiones y visiones de la poesía que existen en nuestro país. En ese sentido, también gana la poesía y gana el premio. El premio llega en un momento en el que la poesía no deja de seguir su camino y a veces nos acompañamos en los abismos del espíritu que todos podemos experimentar como seres sensibles y pensantes.

 

BPP: En Sendero de suicidas, tratas el tema del suicidio de algunos poetas, ¿cómo llegaste a este tema, cuál fue la búsqueda estética o las motivaciones para desarrollarlo?

RRG: Llegué a este tema a través de un diálogo que tuve con el poeta guasavense Román García sobre el suicidio del poeta ruso Serguei Esenin. Conversamos en torno a lo contradictorio e inverosímil que resulta el que un poeta que le canta a la vida, tome la determinación de quitársela por su propia mano. Y a partir de ese diálogo, hice una investigación histórica, en torno a los poetas que se han suicidado. El libro lo fui estructurando por apartados, los que se suicidaron por bala, agua, soga, gas, veneno, barbitúricos, anhídrido carbónico, raíles, vacío, entre otros. Y así se fue fraguando el libro. Me llevó cinco años terminarlo. La búsqueda estética del libro era buscar un mensaje claro y preciso, mediante un lenguaje sencillo y profundo, sin perder el ritmo y el tono, acompañado de recursos expresivos y figuras literarias que hicieran de cada poema el último viaje, como un merecido homenaje de cada poeta suicidado. La motivación que me llevó escribir este libro fue fraternizarme con todos estos poetas que entregaron su vida, a sí mismos, al vacío, a la nada.

 

BPP: En tu semblanza se menciona que eres poeta y fotógrafo, cómo ha incidido la fotografía en tu trabajo poético, o viceversa, quizá sea la poesía la que ha incurrido en tu mirada de fotógrafo. Platícanos un poco sobre esto.

RRG: Decía Roland Barthes: A través de toda cámara fotográfica, debe de existir un ojo poético. Coincido con él, hay que saber mirar el mundo que nos rodea y transformarlo en poesía, es decir, vivimos en un mundo vulgar, hay que embellecerlo. Y no solamente hay que saber mirar, hay que saber oler, sentir, palpar… El poeta Su Shi dijo de Wang Wei: En su pintura hay poesía, y en su poesía pintura. Mis trabajos creativos fotográfico y poético se fraternizan y se vuelven uno solo para embellecer al mundo.

 

BPP: Publicaste un libro bilingüe en la lengua de los pueblos mayos yoremes, Maasobuiquim Sones de venado (Difocur, 2014), ¿cuál es tu postura frente a la traducción y el rescate de la cultura y lengua de los pueblos originarios?

RRG: Es muy difícil traducir un poema o un canto ancestral de una lengua a otra, sin que exista la traición del original dentro del lenguaje y su comunicación. Realmente fui un intermediario guiado por una energía mayor para llevar a cabo ese trabajo espiritual de los cantos o sones de venado. El poeta Víctor Luna, dice en el prólogo del libro: Los sones de venado representan precisamente esa muestra de la gran poesía a la que aspira a llegar todo poeta, una poesía que sea escrita por todos, cantada por todos, y escuchada por los dioses, que le sirva para acercarse a lo sagrado en un éxtasis anónimo. Realmente el libro es de los mayos yoremes de Sinaloa, de su tradición, de su danza, de su música… Mi trabajo fue una investigación con mis amigos yoremes, músicos, danzantes, fiesteros, rezadores…

 

Maaso muquila

Tebuj-yucu yoleme

Jactua juiya anigua-po oou yumila-taca

 

Venado muerto

Hombre vuelto flor

¿en qué parte del mundo del monte te desangras?

 

BPP: Actualmente quiénes son los autores que estás leyendo, lees únicamente poesía o también narrativa, ensayo, etc., cuéntanos un poco sobre tu biblioteca personal.

RRG: Leo de todo. Actualmente estoy leyendo a Tu Fu, Wang Wei, la obra completa de Alberto Caeiro, Giuseppe Ungaretti, Walt Whitman y al poeta de la fugacidad de la vida, Omar Khayyam.

 

Poemas de Rubén Rivera García

 

ESPERANDO EL ZUMBIDO

Cuando un hombre presiente su muerte

habla con lo que ama:

dame una almohada, mujer,

porque siento que caigo.

 

Solo se oyen abejas

y un silencio de agua.

 

SUEÑO DESGARRADO

Pienso en los caballos de bruma,

en los mendigos doblados por el frío.

Estamos platicando,

las miradas relampaguean

en los platos llenos de cucarachas.

El preso que duerme a mi lado

tiene una corona de moscas y ronca.

La luz del foco

nos hace girar como insectos.

 

RUMBO A BUBASSA

Bajo el imperio del sol va montado sobre un camello; lleva una toalla enredada en su cabeza y un manto rojo como un musulmán. Rimbaud se burla de sí mismo por el disfraz y entre azulados nubarrones dice: Soy un servidor de Dios. En fin, ¡escrito está!, ¡así es la vida y no tiene nada de divertido! Me voy lejos a descansar de mí mismo y de los demás. ¡Vamos! La marcha, la carga, el desierto, el hastío y la rabia. Al atardecer deja tras de sí a los implorantes leprosos y el hedor de la civilización. Recorre la selva de ruidos y el sol extiende su plumaje aterciopelado que cae entre los árboles. Se oye un batir de alas semejante a un huracán. Lejos están los países de la blanca lepra y una procesión de elefantes avanzan a Babile. Rimbaud dice: buen negocio, buen negocio en marfil. ¡En marcha camelleros, en marcha, grita desesperado!, ¡ah, los pulmones abrazan, rugen las sienes!, ¡la noche rueda en mis ojos con este sol! La luna sale sonando sus pulseras y la desdicha abre sus párpados. Rimbaud dormita sobre el camello con un rifle entre sus manos y su sombra le apunta a la cabeza desde la aún ardiente arena del desierto nocturno.

 

MALDITOS CONTRA BONITOS

Qué bueno que te fuiste Arthur Rimbaud

burlando a todos tus contrincantes.

Pájaros suplan, pues, faltas de gentes

que son poetas curados en salud.

 

Whitman, Cavafis, Rilke, y un alud

de bellos jugadores delirantes.

Varias figuras, rostros y semblantes,

corren tras de ti, Baudelaire y Artaud.

 

Pero lo malo es que todo esto viene

a dar en un fracaso irremediable

como el amor si el tiempo lo detiene,

 

fallar un gol es más que despreciable;

Rimbaud corrió como loco hasta la meta,

falló: no era futbolista, era poeta.

 

 

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