La verdad, la responsabilidad y el respeto de la persona, en un gobernante

La verdad, la responsabilidad y el respeto de la persona, en un gobernante

Los políticos en campaña están expuestos y analizados como en un laboratorio, cada comportamiento es analizado respecto a los valores o los criterios con que toman sus decisiones. Y eso tiene interés público porque son esos mismos valores que se ponen en juego en la arena de las decisiones de gobierno. Si el comportamiento de un candidato muestra un apego fuerte al deseo de riqueza, es probable que ese deseo intervenga al momento de hacer ‘negocios’ desde el gobierno. Por ello toma relevancia las conductas en la vida cotidiana porque revelan los valores de una persona, que luego intervienen en las decisiones dentro de la administración pública.

¿Qué ocurre si un político no le importan las personas como fines en sí mismas, sino como medios para otra cosa? Si las personas son medios y no fines, luego entonces serán usadas todas las formas de instrumentación de las personas para los fines ajenas a ellas. Por el contrario, si las personas se valoran como fines en sí mismas, entonces se impondrán límites claros en la relación con la gente. Todo aquello que implique pasar por encima de las personas significa un límite. Un valor así hace confiable a un gobernante, porque creeremos que no decidirá cosas que pongan a la gente en riesgo de perder su empleo, o su libertad o su vida.

Pues bien, el escándalo público de uno de los candidatos a la gubernatura ha sido enorme, al grado que el video en cuestión circula ya no sólo a nivel nacional, sino en Europa. ¿Por qué ha llamado tanto la atención de la gente? Porque expresa justamente los valores de la persona que compite para la gubernatura del estado. Hay tres valores que se han puesto en juego. Primero el respeto a las mujeres, que se les ve como objetos sexuales y no como personas con valor absoluto, lo cual ha sido muy comentado. Pero hay otros dos valores no menos importantes: la responsabilidad, si hace algo al asumir la responsabilidad de su acto y lo remedia, ya sea por una disculpa o un acto de reconocimiento. Y el valor de la verdad: una vez convertido en viral el video en cuestión, decidieron mentir y justificar la mentira. Con lo cual, todo se fue enredando más y más. Por si no fuera suficiente, el equipo del candidato Morenista, difundió un video supuestamente real que no pasó las pruebas básicas de edición para confirmar que estaba manipulado y metieron una versión de que otro partido inventó el primer video, y así: se fueron enredando consigo mismos. En suma, la verdad, la responsabilidad y el respeto quedaron violados. Y los ciudadanos nos preguntamos, ¿cómo un gobernante que no tiene respeto por las personas, ni valora la verdad y no se responsabiliza de sus actos, será un buen gobernante? Por eso el video tomó tanta relevancia: se convirtió en una muestra de los valores del candidato.

Y los tres vicios (como negación de virtudes) se resumen en la estrategia de obligar a la candidata de Juchipila de salir y dar la cara para disminuir el impacto negativo al candidato a gobernador, a pesar de que eso significaba volver a victimizarla. Con tal de minimizar el daño, se pasó por encima de una persona, aun cuando era aliada. David aún tiene oportunidad de disminuir los negativos si se apega a la verdad, asume su responsabilidad, le regresa la dignidad agraviada y además muestra su compromiso político de las acciones a emprender en materia de lo derechos de las mujeres.

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