Abstracciones

Abstracciones

En la relación entre el sindicato de personal académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ) y la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) no existe manera de superar la situación de diálogo infructuoso entre las partes, y no sólo porque a veces ni siquiera lo hay. De hecho, el SPAUAZ se niega a reconocer la problemática de sus agremiados y prefiere discutir en sus instancias de decisión fantasías y contradicciones. De esa manera se vuelve cómplice de la patronal no porque el comité ejecutivo, como órgano de dirección, carezca de independencia, sino porque no logran superar los sofismas que nublan el actuar de los agremiados. ¿En qué consisten esos sofismas? ¿Cómo se elucidan esas contradicciones? ¿De qué manera se supera el mero diálogo irrelevante y se enfrentan los auténticos problemas? Para dejar las abstracciones conviene exhibir el modo de actuar de las contradicciones. Para eso resulta ilustrativo sacar a colación las peticiones de dos delegaciones del SPAUAZ. Por un lado, la delegación de la preparatoria II (DPII) y por otro la de la preparatoria IV (DPIV). La DPII mandó el 12 de abril una carta al rector en la que incluía, aparte de dos exigencias perentorias, otras siete. De entre estas en tres hay coincidencia con las peticiones hechas por la DPIV en oficio girado a la secretaria general del SPAUAZ el 19 de abril. Tales exigencias son: i) resolución al problema de las cargas de trabajo mediante la entrega inmediata de las mismas, así como sanción a los directores que violan el procedimiento contractual, ii) entrega inmediata de los dictámenes de cambios de categoría y regularizaciones, iii) información clara, amplia y fácil de comprender de la situación financiera de la universidad y el inexistente convenio con el ISSSTE para el pago de los conceptos de cesantía, retiro y vejez. Con certeza, para el universitario medio estos problemas son abstracciones puras, cosas visibles en lontananza, pero irremediablemente triviales para el actuar cotidiano. Como es bien sabido, todos los docentes de tiempo determinado trabajan en la universidad sin una carga de trabajo apegada a los requisitos contractuales. Son enviados a sus actividades con la bendición del funcionariado de la universidad y mucha buena fe. Están en la indefensión jurídica. Se cree que una buena solución para resolver este asunto es activar el mecanismo de sanciones previsto en la cláusula 82-VI del Contrato Colectivo UAZ-SPAUAZ (CCT). Pero no lo es porque tal procedimiento no funciona debido a que los directores son juez y parte de ese proceso. Si se revisa la ley orgánica, artículo 67-I, se notará que los directores, por incumplir el CCT, incurren en una causa de responsabilidad. Ahora, cuando se consulta el Estatuto, el artículo 218-I establece que los directores son responsables ante el Consejo Universitario (CU). Ahora bien, los directores son miembros de oficio del CU, por ende, son juez y parte. ¿Solución? Acordar un nuevo procedimiento de asignación de cargas de trabajo y modificar el Estatuto respecto a las instancias para sancionar a los directores. Es interesante notar que en el oficio de la DPIV no se menciona la palabra “regularización” sino “basificación”. La razón de esto es porque algunos universitarios no creen que la regularización sea un proceso contractual, aunque demandan su cumplimiento. Sin embargo, lo es, bajo el nombre que se le quiera dar, está contenido en la cláusula 122 del CCT, a la que, como a muchas otras cláusulas, le falta un reglamento bilateral para su ejecución. Quizá lo más abstracto sea lo más cercano a los problemas de los universitarios, pero estos no se dan cuanta. Las cuentas del ISSSTE que se mencionan bajo los conceptos de cesantía, retiro y vejez no las está pagando la UAZ. Aquel convenio firmado por Silva Chairez en 2016 no las incluye, y la exigencia de algunos sindicalistas es la firma de un convenio con el ISSSTE al respecto. Por supuesto eso implica más dinero para la UAZ, que no tiene, por tanto, no se ve cómo acordaría pagarle al ISSSTE. A menos, claro, que engañe a los sindicalistas y al ISSSTE. De hecho, ya existe una solución: se paga a quien se jubila. Un problema colectivo se torna individual y el SPAUAZ se niega a considerar que esa es la única solución por el momento. Así deja a sus agremiados en la indefensión. Entonces, y como la experiencia de varios años ha demostrado, el actual “estilo” de negociación del sindicato es contradictorio, ilusorio. Por recordar aquel libro de Roger Bartra; “Las redes imaginarias del poder político”; el SPAUAZ está empeñado, junto con varias delegaciones, en librar batallas imaginarias en un teatro de marionetas. No va a ganar ninguna de ellas, y si lo hace, será irrelevante, porque la auténtica batalla es, primero, abandonar el dogma de no revisar el contrato. Tal es una política retrograda, conservadora, carente de imaginación y dañina para los agremiados. Segundo, proponer nuevos procedimientos de asignación de cargas de trabajo, un reglamento para regularizaciones y dejar ya de jugar el juego de solicitar datos irrelevantes. La planeación, si eso se quiere, también se hace con datos incompletos. ■

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