¿Qué tan grande y qué clase de gobierno necesitamos?

¿Qué tan grande y qué clase de gobierno necesitamos?

Hyman P. Minsky (brillante economista postkeynesiano) escribió en 1985 acerca del “Big government and how big and what kind of government”, tema que lo traeremos a colación hoy en día frente a la crisis que enfrenta el país.

Desde 1982 la política fiscal dejó de actuar en nuestro país a favor del crecimiento y del empleo. Pasó a privilegiar objetivos de menos gobierno y más mercado, así como objetivos de disciplina fiscal y estabilidad del tipo de cambio (ésta última sobre todo a partir de las políticas del Pacto en diciembre de 1987), para favorecer al sector financiero y del gran capital quienes son los que han trazado las políticas macroeconómicas a su favor.

El papel que le corresponde al gobierno en la economía, son alcanzar el pleno empleo, mejorar la distribución del ingreso, así como garantizar condiciones de rentabilidad en el sector productivo para que el sector privado invierta e incremente el empleo. Para ello debe trabajar con gasto público deficitario, y así aumentar demanda (evitando filtraciones de demanda hacia importaciones), para favorecer las ganancias e ingresos del sector productivo ubicado en el país, para que éste aumente la inversión y el empleo. El gasto público deficitario actuaría como herramienta contra-cíclica para contrarrestar la caída de exportaciones, del consumo e inversión privada, para evitar que se profundice la crisis. El gobierno debe regular el movimiento de mercancías y capitales, así como al sector bancario-financiero, para evitar filtraciones de demanda al exterior, como prácticas especulativas de salidas de capitales que puedan desquiciar a la economía. Es importante que regule al sector bancario para que sea funcional al desarrollo productivo, para que otorgue créditos a bajas tasas de interés, para viabilizar, junto con la política industrial, agrícola y de tipo de cambio competitivo, condiciones endógenas de acumulación y crecimiento. Pero nada de ello ha acontecido, han predominado las políticas de libre movilidad de mercancías y capitales, así como la desregulación y liberalización del sector bancario-financiero, que han actuado contra el sector productivo, el empleo y e crecimiento.

El gobierno debe mandar una Iniciativa al Congreso para cambiar el objetivo del banco central para que introduzca el de crecimiento y alto empleo, al de baja inflación, tal como acontece en muchos otros países. El gran gobierno, encaminado a superar la crisis fortaleciendo al sector productivo y el empleo, requiere de un gran banco central que le acompañe en dicha tarea. El banco central debe actuar como prestamista de última instancia y comprar la deuda que el gobierno emita a baja tasa de interés.

Se necesita de gasto público deficitario y baja tasa de interés para salir de la crisis. De no modificar el gobierno y el banco central sus políticas, caeremos en insolvencia y en un prolongado estancamiento de la economía. Con la austeridad fiscal, el gobierno no podrá entrar al rescate de los depósitos bancarios, cuando la banca entre en crisis, ante el crecimiento de la cartera vencida. Al no aumentar la deuda el gobierno (por no querer trabajar con gasto deficitario), y al seguir las altas tasas de interés, se colapsará más la economía y llevará a crisis al sistema bancario.
Para evitar ello, el gobierno tiene que trabajar con gasto deficitario para aumentar demanda y el ingreso de los deudores para que cubran el pago de sus deudas, lo cual debe ir acompañado de la reducción de la tasa de interés.

El tamaño y participación del gobierno, debe ser tal que saque la economía de la crisis y que garantice crecimiento sostenido, que no dependa de la entrada de capitales y que logre el pleno empleo y baja inflación.

El sector privado es incapaz de sacar a la economía de la crisis por si solo. Requiere de incremento de demanda para invertir y generar empleo. Solo las expectativas de ganancia llevarán por un lado a los empresarios a pedir crédito para invertir, y por otro, a los banqueros a otorgar crédito. De ahí la importancia del gasto público deficitario y la mayor deuda del gobierno, para aumentar demanda y así estimular el crecimiento de la inversión y del empleo y el ingreso nacional, lo que le permitiría al gobierno recaudar más y así cubrir el pago de la deuda.

Minsky señala en el artículo antes referido que “la economía es más exitosa cuando el gobierno es grande, que cuando el gobierno es pequeño”. Cuando el gobierno gasta poco, la economía pasa a depender de exportaciones, del consumo e inversión del sector privado y el problema es que actualmente están actuando tales variables en forma negativa, lo que reduce ganancias y retroalimenta la caída de la inversión y de la actividad económica.

Se requiere de política monetaria flexible, de reducción de la tasa de interés (para abaratar el crédito) y de gasto público deficitario (para incrementar demanda), para configurar condiciones de ganancia para incrementar la inversión, el empleo y la actividad económica.

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