Implicaciones en la práctica pedagógica reflexiva

Implicaciones en la práctica pedagógica reflexiva

No hay denuncia verdadera sin
compromiso de transformación,
ni compromiso sin acción.

 

¿Qué implica reflexionar la práctica pedagógica?, como punto de partida, enlistaré algunas implicaciones:

Preparar a los docentes de manera adecuada

Generar condiciones para que la formación inicial del docente, lleve un aprendizaje autónomo y permanente

Inducir a los docentes en activo para que se actualicen permanentemente de acuerdo al catálogo de ofertas que les proporcionen

Promover en los centros educativos la reflexión de la práctica profesional para que puedan así promover transformaciones contextualizadas

Promover la innovación de la práctica pedagógica desde el ejercicio de su profesión

Estas y otras implicaciones habrá que considerar en el ejercicio profesional de los docentes. Se puede pensar que la práctica pedagógica reflexiva, implica incursionar en el terreno de la creación e innovación; esto podría dar pauta a una transformación cognitiva misma que se requiere de manera permanente para que se pueda garantizar la transformación de los contextos que sean objeto de intervención.

Entonces, reflexionar la práctica pedagógica implica, además, el que exista una buena mediación entre docentes, alumnos directivos y padres de familia; todos, indistintamente, estarían en un proceso de aprendizaje, de forma tal que puedan participar en el proceso educativo con sus propios saberes y en un contexto donde se identifique como socioeducativo. La función de los docentes bajo las condiciones de reflexión debe ser dinámica y cambiante –transformadora-, debe saber hacer lecturas fieles del contexto donde profesionalmente se desenvuelven y, a partir de ello, mediar, particularmente con los alumnos para que ambos se formen desde una perspectiva crítica. Sin lugar a dudas, esta dinámica les facilitará el hacer propuestas de mejora al modelo curricular.

El fin último de la educación, no son los aprendizajes, sin embargo, estos son de suma importancia para la educación; se esperaría de parte de los docentes el que diseñen un buen proceso de intervención de su propia práctica, así, los aprendizajes que adquieran tanto docentes como alumnos, sirvan para que incursionen en un proceso mutuo de reflexión y diálogo y puedan así resignificar su experiencia y sus aprendizajes. Los maestros que educan, también se educan a sí mismos, ellos son los responsables del proceso de formación de los educandos, jamás los docentes deben formarlos, sino más bien promover proceso para que el propio educando se forme; mucho menos debe formatearlos, si así lo hiciera, lo más seguro es que les afecte en su dimensión afectiva y cognitiva –les discapacitaría su capacidad-.

Los docentes necesitan, en un primer momento, observar y analizar su propia práctica, esto los conduciría a que metodológicamente la investiguen y, abra brechas para que se dé así la transformación del contexto y de los sujetos; reitero, se requiere que reflexionen y analicen su propia práctica y, que observen la dinámica de la práctica de sus colegas. Cuando un docente recurre a postulados teóricos para que le informen sobre aspectos disciplinares y de ciencia auxiliares, a lo más que puede llegar es a explicar su propia práctica, esto le puede servir de trampolín para que la valore, que la reflexione y así, pueda mejorarla vía la profesionalización –relación práctica-teoría-práctica-.

Es pues, necesario, que los docentes resignifiquen su práctica para que, le encuentren sentido y significado a los aprendizajes que adquieran y que les servirán para que construyan su propio conocimiento, mismo que les será de utilidad para que desarrollen habilidades transformadoras. El docente cuenta con un estilo propio de ejercer su práctica profesional, de esta manera es como comprendería que su práctica es una actividad eminentemente social, además se hará sentir que no está solo y que puede interactuar con otros colegas para que de manera autónoma se autocritique y se diga a sí mismo si se encuentra en condiciones de convertirse en un agente transformador.

Hablar del proceso de enseñanza-aprendizaje desde una perspectiva bidireccional y pluridireccional, implica que los docentes manifiesten la necesidad de generar espacios donde la reflexión, el análisis, la intervención de la práctica y la innovación, sean el común denominador; incluso, estos procesos deberían someterse a cuestionamientos para que así puedan surgir nuevas propuestas que conduzcan a la estructuración de modelos innovadores.

Podríamos pensar que este tipo de procesos solo pueden ser entendidos y asimilados por docentes cuya formación inicial la hicieron en instituciones formadoras de docentes, sin embargo, hoy día se puede decir que basta que el docente ejerza su labor como tal sin importar la formación inicial; en todo esto, lo más importante es la manera de cómo el docente se profesionalice. Es cierto que a través del tiempo se han dado cambios en la manera de ejercer la docencia, en la actualidad todavía predominan las cátedras donde el docente es el centro del proceso y el alumno un simple espectador. Es así como debe surgir la necesidad de hacerles sentir a los docentes que ejerzan una práctica profesional reflexiva y crítica, y, que intervengan su propia práctica para que permanentemente vayan generando alternativas para transformarla. ■

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