Editorial Gualdreño 465

Editorial Gualdreño 465
El Dr. José Luis Raigoza Quiñónez recibió un reconocimiento por su labor docente en la Licenciatura en Historia en 2019. Foto de la Licenciatura en Historia UAZ.

El Dr. José Luis Raigoza Quiñónez falleció el pasado 5 de febrero en la ciudad de Zacatecas debido a las complicaciones derivadas del Covid-19. El doctor Raigoza obtuvo el grado de Doctor en Historia después de graduarse en la maestría en Filosofía e Historia de las Ideas; medicina fue lo que estudió en la licenciatura, una profesión que ejerció hasta el final de sus días alternando este oficio con otro que adquirió con el tiempo, el de historiador; realizó sus estudios en la Universidad Autónoma de Zacatecas. “Soy doctor por dos vías”, lo decía bonachonamente cuando alguien le preguntaba a quien también se desempeñó como docente investigador en la Máxima Casa de Estudios. Fue mi amigo, pero no hablo de él en este comentario editorial solo por eso, hablo de José Luis Raigoza Quiñónez porque fue un profesionista ejemplar, un destacado universitario y un buen hombre. La pandemia nos ha quitado a muchas buenas mujeres y buenos hombres como él que no pueden ser reducidos a cifras, que tuvieron nombre y apellidos, familia, amigos y una historia de la que podrán dar cuenta quienes los conocieron.

Historias como esta, que nos compartió su esposa María Engracia Castro, quien nos narró en sus redes sociales, durante la estancia del doctor en el hospital, que él nació en Huejúcar, Jal., su padre fue panadero y su madre se dedicó al hogar, fue el número 12 de 15 hijos de una familia “conservadora, tradicional, de mucho fervor religioso y cuyo mayor logro era vivir frente a la iglesia, hecho que lo marcó profundamente” porque le permitió convivir cotidianamente con los curas y las monjas del colegio particular al que asistía: “mis suegros desconfiaban de las escuelas de gobierno y del comunismo, eso provocó que Raigoza siendo un niño pobre fuera descalzo a un colegio de ricos y nunca alcanzara el primer lugar porque era pobre; pero en cambio se volvió muy amigo de los curas a los que les servía de monaguillo y les leía los libros de teología”.

Engracia nos contó también que su suegro le decía a José Luis “que los únicos hombres sabios eran los filósofos”, de ahí la posible explicación de que estando en secundaria ingresara al seminario creyendo en ese momento que podría llegar a ser sacerdote, pero no fue así… desertó y regresó a su pueblo en donde las monjas “lo dejaron impartir clases… se hizo de algunos ingresos y un cura le aconsejó que abandonara el pueblo; un médico pasante le dijo que su mejor elección sería medicina, y así, con su mochila llena de sueños, se fue a estudiar la prepa a Jerez con la aspiración de entrar a medicina”, estudiaba y trabajaba dando clases en un colegio hasta que logró titularse en la UAZ como médico. Nunca dejó de estudiar, de atender pacientes, de leer, de investigar, de dar clases.

Su área de investigación en historia estuvo casi siempre vinculada a la medicina; estudió la orden hospitalaria de San Juan de Dios con vehemencia y rigor durante muchos años; recuerdo ahora uno de sus artículos publicados en 2006, en el que aborda temas relacionados con otra pandemia, “Factores de influencia para la transmisión y difusión del matlazáhuatl en Zacatecas (1737-38)”, y en el que concluía que esta “Afectó a todo tipo de población en contacto, lo mismo indígenas que españoles y castas, en proporción la composición social de la misma, tal y como se registró en el hospital de san Juan de Dios en Zacatecas. La Preladita, advocación de la Guadalupana, fue el único recurso divino a mano para paliar los efectos de la epidemia en Zacatecas, tal y como sucedió en México capital un año anterior según consta en la obra de Cabrera y Quintero”.[i]

En 2014 se contagió de influenza y al borde de la muerte estuvo hospitalizado muchos días, pero sobrevivió 7 años más; decía que en aquel entonces había sido La Preladita quien lo había salvado. Su cuerpo no pudo con el Covid-19 en esta ocasión y ahora, espero, descansa en paz. Mi solidaridad con su familia y amigos.

 

 

 

[email protected]

 

 

 

[i] Ver: Raigoza Q., José Luis, “Factores de influencia para la transmisión y difusión del matlazáhuatl en Zacatecas (1737-38)”, en: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-218-30.htm

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ