Biden: la oportunidad de una buena noticia

Biden: la oportunidad de una buena noticia

Ivan Osnos, colaborador del The New Yorker, ha escrito un interesante texto sobre el presidente de los Estados Unidos, Joseph Robinette Biden Jr., en el que puede conocerse más de los antecedentes de este inusual político norteamericano, que logró vencer a Donald Trump en 2020 y se enfrenta al reto de atajar el pernicioso fenómeno de la división, un reto histórico y cruel, potenciado por el discurso y la figura del republicano que recién ha dejado la Casa Blanca.

El texto refleja un político fuera de lo común. Uno cuya capacidad para entender sus errores y equivocaciones, le ha permitido reinventarse a lo largo de casi cincuenta años de trayectoria pública. Esto mismo le permitió, en una carrera de más de treinta años en el Senado, convertirse en un puente de entendimiento y colaboración entre su partido, el demócrata y el partido republicano, permitiendo hacer funcionar el bipartidismo, esencial para el sistema político de su país. También nos dibuja a un político de su tiempo, o, mejor dicho, de sus tiempos: desde uno que colaboró y votó junto a legisladores segregacionistas, hasta el vicepresidente de Barack Obama, primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, en 2009. Desde el senador con un pésimo manejo del asunto de Anita Hill en el proceso de confirmación del juez Clarence Thomas, para juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos, hasta su elección de la extraordinaria Kamala Harris como compañera de fórmula para convertirse en la primeva vicepresidenta de aquel país.

Biden es, según se puede leer a Osnos en Joe Biden, su vida, su carrera y los temas relevantes, un político que se ha definido y redefinido a través de las circunstancias, tanto públicas como de su vida privada, que lo rodean. Podríamos suponer que lo anterior no tiene ninguna relevancia, pues la mayoría de las personas comunes lo hacen, sin embargo, cada vez son menos los políticos que en lugar dejarse ganar por la ira, se permiten la sensibilidad necesaria para cambiar. Así pues, el presidente de los Estados Unidos, tiene un compromiso firme con la salud pública de su país, a través de la experiencia personal de haber sufrido en su propia familia y él mismo, accidentes, enfermedades y desgracias, que lo sitúan donde pocas veces podríamos imaginar a un vicepresidente: buscando financiamiento, incluso con hipotecas de sus propiedades, para salvar a su hijo del cáncer, que lo terminó venciendo.

Su capacidad para el diálogo (y a veces para el monólogo, del que incluso Obama siendo su compañero Senador, se quejó en privado), lo han llevado a ampliar la plataforma que pudiera haberse esperado de un perfil como el suyo, al grado de despertar en opositores como Bernie Sanders, un apoyo que no logró la veterana política Hillary Clinton en 2016. Y No solo con él. Mientras que la joven congresista Alexandria Ocasio-Cortes, dijo en las primarias que no votaría por él y que si estuvieran en otro país, pertenecerían a partidos distintos, él la puso al frente de su equipo para su plan ambiental, junto a otros críticos de su primer plan ambiental en campaña.

Y aunque todos estos temas son vitales, y en el texto se puede pronosticar lo que hemos venido presenciando en sus primeros días de gobierno, quizá lo más importante políticamente hablando, es el gran reto que tiene para enfrentarse al clima de polarización que viven los Estados Unidos. Para ello, me bastan dos citas del libro de Osnos. La primera de su jefa de comunicaciones Kate Bedingfield, sobre los debates triviales y sin fin en las redes sociales y su estrategia: “Nos negamos a pasar el día entero intentando ganar la última guerra en Twitter”. Qué falta hace en estos días una postura así. Y finalmente, la cita con la que cierra el autor, su libro: La vida de Joe Biden ha estado repleta de errores, arrepentimientos y pérdidas personales devastadoras. Y, en caso de llegar a la presidencia, sería improbable que de sus labios saliera aquella retórica exaltada que le llega a la nación al alma. Sin embargo, lo que si podría ofrecerle a un pueblo que está de luto es algo parecido al consuelo, un lenguaje para sanar.

Muchos temas, nos guste o no, dependen hoy todavía, de la postura, el empuje y la capacidad de los Estados Unidos. Más aún para México, y poco más para Zacatecas. Democracia, igualdad, medio ambiente, economía, salud y particularmente migración, son temas de una agenda que podemos saludar con cierto optimismo esperanzador. Más aún después de Donald Trump. Por ellos, por nuestros familiares y amigos allá y por nosotros mismos, ojalá que la oportunidad que tiene Biden en sus manos, sea una buena noticia. ■

@CarlosETorres_

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