■ Alba de Papel El progresivo abandono de las bibliotecas públicas municipales

■ Alba de Papel El progresivo abandono de las bibliotecas públicas municipales

No es debido a la pandemia, las bibliotecas públicas han sido objeto de desinterés, que va desde el alcalde hasta el responsable de cultura del municipio, que sin sostén este último, apenas puede organizar algunas acciones, asfixiado por la falta de recursos que validen su existencia y su programa de trabajo.

En Zacatecas, a pesar del extraordinario esfuerzo que realiza el Coordinador de Bibliotecas Públicas, cuyo perfil es idóneo para la responsabilidad que realiza y que en medio de esta grave crisis sanitaria, extiende su energía a través de un programa radiofónico, producido por el Sistema Zacatecano de Radio y Televisión, acompañado de un devoto y entrañable promotor de la lectura, “Al filo del libro”, es una grata parada, frente a la vorágine institucional que al parecer, por décadas ha menospreciado la infinita posibilidad de formar con pensamiento crítico a niños y jóvenes, que sin ella, hoy aspiran a ser sicarios.

Años de olvido de las más de 240 bibliotecas distribuidas en la entidad, ubicadas a discreción y sin análisis, en lugares maltrechos, sin baños, sin espacio pedagógico suficiente, con personal que en la mayoría de los casos, carece de capacitación y de perfil, porque muchas veces, la biblioteca pública es el refugio de aquellos que son castigados por el Ayuntamiento, y son lanzados infructuosamente a la nada, sin importar que apenas tienen primaria o lograron conseguir una maestría.

Sumarían acervo bibliográfico desactualizado, falta de conservación, sostenimiento, organización y una urgente digitalización, que para el tiempo presente, sería una herramienta muy eficaz para la población que lo requiera, por el contrario, se aprecia una triste situación de marginalidad provocada por la falta de una decisión enérgica y solidaria, por ausencia de políticas públicas inclusivas de la federación, estado y municipio para realmente crear una cruzada que invierta en calidad, a favor de sus bibliotecas y del fortalecimiento de la Red.

Fuera de la Biblioteca “Mauricio Magdaleno” ( con inminente necesidad de rehabilitación) y la Biblioteca “Elías Amador”, el Estado de Zacatecas no cuenta con un centro especializado en investigación o divulgación de gran alcance; quien suscribe esta colaboración, intentó en 2012, crear el Centro de Documentación e Investigación “Cuauhtémoc Esparza Sánchez” en el municipio de Guadalupe ( había respaldo del edil), la intención era adquirir la colección de más de dos mil volúmenes especializados en Historia de Zacatecas, propiedad del maestro Esparza Sánchez, quien los había reunido a lo largo de su vida; este patrimonio bibliográfico también era asediado por una Universidad en California, lamentablemente para Guadalupe, no se pudo avanzar con la gestión y quedó estancada y enterrada, porque así son los periodos trienales.

Con decepción se sabe del presupuesto de egresos 2021, en cultura disminuye más de un 25 por ciento y para bibliotecas, cuya red y coordinación dependen de la Secretaría de Educación, en un 50 por ciento, algo así como que el responsable de Bibliotecas Públicas, ejercerá una ridícula cifra no mayor a los 400 mil pesos. ¿Es posible que alcance para cubrir las necesidades de 243 centros con graves problemas de organización, habilitación y actualización?…

Ha funcionado desde atrás, la división, cada quien por su lado y los recursos etiquetados o gestionados por el Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde” (Dicho sea de paso, a 100 años del natalicio del poeta, quien proféticamente escribió “…me montaré en el lomo de la inculta cultura”), son insuficientes para la realización de la Feria del Libro, presentaciones y el fondo editorial que debiera ser más consistente y de oportunidad para los escritores zacatecanos, pero no se ve, no se ha visto un acercamiento sólido.

En esta difícil andadura, quizá ahora sea el tiempo, de llevar este tema al debate, ante las elecciones de este año, es importante que los candidatos a presidentes municipales y a gobernador, incluyan en su agenda, los problemas de la cultura y el de las bibliotecas, que con el nuevo desafío del confinamiento y la nueva realidad, requieren de un presupuesto digno, para diseñar estrategias que permitan llegar al corazón inquieto de una comunidad que debe cultivar un interés genuino por los libros.

El año pasado, el titular de la Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura Federal en una entrevista para la Jornada México describió el horror prevaleciente: más de siete mil 500 bibliotecas insertadas en dos mil 282 municipios, pero 500 de ese total están cerradas, el 80 por ciento carece de internet, no hay un registro confiable de quienes las atienden, ni se conoce su nivel escolar ni hay recursos para capacitarlos como bibliotecarios.

Este es el país que tenemos, pero con esperanza, volvamos a apostar por el cambio, por la lucha de ideas y la emancipación de las libertades; en Zacatecas, exijamos juntos, mayor presupuesto para las bibliotecas públicas, mayor maniobra en la toma de decisiones del Coordinador, más recursos para cultura, más trabajo en conjunto en beneficio de las comunidades.

Pugnemos porque se haga valer la nueva Ley General de Bibliotecas y se gestionen dineros extraordinarios para que se haga un trabajo operativo con dignidad y generosidad.

Que se vea a los candidatos, dar muestra de empatía por la cultura de los libros y la lectura, convencidos de que es un camino seguro para abatir la violencia, la inseguridad y el desamor. ■

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